Así terminó Quiero vivir a tu lado

Quiero vivir a tu lado
Quiero vivir a tu lado
La tira protagonizada por Mike Amigorena dejó la pantalla con un cierre atípico
Martín Fernández Cruz
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27 de mayo de 2017  • 01:55

Luego de poco más de 70 episodios culminó Quiero vivir a tu lado, la ficción protagonizada por Mike Amigorena , Paola Krum , Alberto Ajaka y Florencia Peña . Lejos de ser una ficción pautada para esa cantidad de episodios (como lo fue ADDA o La leona), Quiero vivir... estaba pensada a largo plazo, pero el rating no ayudó. La novela no pudo terminar de consolidarse y de esa forma hubo vueltas de guión y algunos volantazos que no lograron revertir una situación que derivó en que la tira no llegara a Junio. Y así fue cómo terminó la historia de estos romances cruzados.

Lejos de un final feliz

El último episodio de la novela es casi un epílogo. Luego de revelarse la verdad, los protagonistas eligen caminos separados. Alfred (Alberto Ajaka), preso del odio, simplemente toma distancia. Natalia (Florencia Peña) busca encontrarle sentido a todo lo que pasó, y si bien se enoja en un primer momento, luego pareciera reconocer que hubo una verdad que ella quiso no ver. Tomás (Mike Amigorena), por su parte, se encuentra por última vez en el jardín de su casa y detrás de la valla se despide de Verónica (Paola Krum), comprendiendo que ese amor causó un dolor tan grande en sus seres queridos que es mejor no continuarlo. Luego de esa escena, la acción se traslada a un futuro cercano en donde los cuatro vuelven a cruzarse, y allí buscan saldar cuentas pendientes. Alfred sigue firme en su postura de no hablar a pesar del dolor que eso le causa a Verónica, mientras que Natalia le confiesa a Tomás que el hijo que espera es de él, aunque eso no impedirá que ella continúe su noviazgo con El oso (Federico Olivera). Verónica retoma su vida profesional y sus obligaciones como mamá, a la vez que Tomás parte hacia destino incierto. Los cuatro autos se alejan en direcciones opuestas, mientras se concluye que finalmente no habrá final feliz. Con ese broche, la historia cierra de manera algo apagada, casi dejando a los protagonistas en puntos suspensivos y condenados a un futuro no muy interesante (excepto por Natalia, la única que concretamente abre un nuevo capítulo de su vida). Por otro lado, el final de la historia de Susan ( Gabriela Toscano ), que incluyó el tan esperado casamiento, también se antojó algo tirado de los pelos.

De esa forma casi podría decirse que el último capítulo no tuvo situaciones muy jugosas y que hasta por momentos pareció algo desganado, pero en realidad sí hubo una gran escena: la protagonizada por Tomás y su mamá Graciela ( Betiana Blum ). En ella, la mujer le reconoce a su hijo que pudo convertirse en un hombre mucho más noble y honesto de lo que jamás fue su padre, y ese momento, de una emotividad totalmente lograda pero en un contexto general en el que la historia de amor no llega a realizarse, es lo más cerca que pudo aspirar el ex tenista a tener un final feliz. No es poca cosa.

Volantazos de guión

En Gasoleros la de Roxi (Mercedes Morán) era una infidelidad hecha y derecha. Su affaire con Pannigassi (Juan Leyrado) comenzó con dudas, pero luego fue totalmente apasionado. Y la situación jamás perdió el humor, la gracia ni la picardía que debía tener un romance enmarcado en una novela con tintes de comedia. Incluso Jorge (Manuel Callau), el traicionado, parecía vagar por la tira totalmente ajeno a lo que pasaba. Pero eso sucedió porque en Gasoleros se pudieron dar el lujo de no traicionar el espíritu original de la historia, algo que lamentablemente no pasó en Quiero vivir a tu lado, tira que partió siendo una comedia de enredos para luego dirigirse hacia un drama mucho menos amable. La premisa original, dos matrimonios vecinos y una historia de amores cruzados, tenía todos los condimentos que una comedia necesitaba, y Amigorena y Krum demostraban un muy buen timing para el humor. Pero con el correr de los episodios la ficción parecía no encontrar a su público y el rating comenzaba a estancarse en una franja inferior a los diez puntos. De esa forma, poco a poco la ficción se volcó hacia el drama, utilizando una estrategia histórica que muchas ficciones usan cuando no logran instalarse con fuerza. Desde Botineras hasta Mis amigos de siempre, fueron muchas las series que a través de un cambio de género procuraron escapar de la temida cancelación. Pero en este caso, eso tampoco sirvió y prematuramente Quiero vivir a tu lado se despidió de la pantalla.

La grandeza de Redondo (y de otros secundarios)

A pesar de un balance no del todo bueno, hay que destacar que uno de los aspectos positivos de la serie fue el amor que el público mostró con dos tramas secundarias. Frente a una historia central que no enganchaba, buena parte de los televidentes comenzaron a entusiasmarse cada vez más con dos romances satelitales: por un lado el de Redondo (Darío Barassi) y Floro ( Jimena Barón ), y por otro el de Juana (Malena Narvay) con Pedro ( Julián Serrano ). Esas historias lograron atrapar a los fans y de hecho fueron las que en el final tuvieron un (valga la redundancia) final feliz. Redondo y su pareja se mudaron juntos, y los adolescentes se embarcaron en un viaje a Europa. El darle a ellos cuatro la posibilidad de encontrar y disfrutar del amor, es casi un gesto de reconocimiento por parte del equipo creativo de la tira. Lejos del agridulce cierre que tuvieron los personajes centrales, presos de una historia que no terminó con la concreción del romance central, Redondo, Floro, Juana y Pedro sí tienen en el horizonte un panorama mucho más pleno. Y sin lugar a dudas sea ése el gesto último que se merecieron unos personajes secundarios que terminaron ganándose el corazón del público.

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