El Independiente de Holan superó la burla de los drones y los prejuicios del hockey, pero tiene una materia pendiente

Román Iucht
Román Iucht MEDIO:
Independiente, hasta ahora, se muestra más confiado cuando juega de visitante
Independiente, hasta ahora, se muestra más confiado cuando juega de visitante Fuente: AFP
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1 de junio de 2017  • 22:20

Trabaja con demasiada gente. No se entiende porque usa drones. No es del “riñon” del club. No tiene gran historia como técnico. Viene de otro “palo” como el hockey.

Todos los comentarios descalificadores y repletos de prejuicios, propios del insólito conservadurismo que aún reina en el mundo del fútbol, cayeron sobre Ariel Holan cuando el entrenador comenzó a trabajar en Independiente. La hipocresía que determinan los resultados, mutó de las críticas iniciales a elogios empalagosos, pero como en la leyenda de la rana y el escorpión, la naturaleza de algunos ya los había hecho “pisar el palito”.

La realidad, es que Holan es un líder que trabaja con su grupo, con su método, su dinámica y sus formas. Que hasta el momento gana más de lo que pierde y cuya valoración debería esperar un tiempo prudencial para establecer conclusiones. Algo difícil, sino imposible, en la ruleta rusa de cada fin de semana en la que se transformó el fútbol argentino.

Con independencia de plazos y evaluaciones, es innegable su influencia en el ánimo del hincha del “rojo” y desde un aire renovado, fresco y optimista, la vida del equipo de Avellaneda cambió radicalmente en tan solo un cuatrimestre. El técnico tomo el timón de un barco que hace tiempo parecía a la deriva y con decisiones que impactaron en el grupo, el juego y los resultados encontró respuestas positivas casi inmediatas.

Achicó el plantel, depurándolo de nombres que según su visión habían cumplido su ciclo, tales los casos de Cristian Rodríguez, Pellerano, Cuesta, Denis, Ortiz y Vera. Recuperó a otros con la confianza minada y resistidos por la gente como Martín Benítez, Sánchez Miño, Rigoni o Diego Rodríguez. Catapultó al equipo titular a jóvenes como Bustos y Franco para dotar al equipo de vitalidad y sangre nueva. Encontró humildad y generosidad en nombres con trayectoria como Ervitti y Gigliotti, y le otorgó el liderazgo desde la capitanía y reubicándolo en la zaga central a Nicolás Tagliafico,

En algo más de una decena de partidos, el “rojo” sigue invicto, pero lo más resaltable es ver como el sentimiento de pertenencia que tiene a la identidad como eje central volvió a instalarse entre la gente.

Frente a este panorama, la visita al líder parece una bolilla difícil de aprobar ante la mesa examinadora. Fente a un Boca urgido, con un estadio que será una olla a presión irrespirable, la prueba para Independiente parece apuntar más a su temple que a su juego, aunque apartarse de sus postulados futbolísticos sería traicionarse en su estilo.

Con su estilo directo y vertical por las bandas, pero que también simpatiza con la cesión de espacios para salir de contraataque si es conveniente, es posible imaginar que partido va a jugar el “rojo”. Lo impensado es su respuesta anímica, su personalidad ante el desafío tratándose de un equipo en pleno proceso de construcción.

El domingo tendremos la respuesta, y algunos humores y posiciones del campeonato tal vez tengan algún cimbronazo. Eso sí, Holan seguirá siendo el mismo técnico. Aquél que sigue luchando contra los prejuicios y que cree en sus convicciones, más allá de los resultados de turno, y de los drones.

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