En qué momento "le cayó la ficha" a Vilas después de su enorme triunfo en Roland Garros

Vilas en Roland Garros 1977
Vilas en Roland Garros 1977 Fuente: Archivo
Willy tuvo un andar arrollador a lo largo de la cita de 1977 en París; el relato de cómo pasó la noche hasta entender la magnitud de su logro en el polvo de ladrillo más preciado
Claudio Cerviño
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3 de junio de 2017  • 22:21

PARÍS.- Cada mañana de ese 1977, siguiendo los consejos de Juan Carlos Belfonte, Vilas se entrenaba al aire puro. El lugar elegido era La Faisanderie, en St. Cloud, cerca de Roland Garros. Ideal: verde, canchas, restaurante. Tranquilo y distinguido. Apenas llegó, en plena tardecita, dejó sus cosas en el hotel Sofitel... y se fue a practicar. Ya en el club, en los días previos y en los de competencia también, se solía verlo con los auriculares, escuchando música. "No quería que me preguntaran nada", recordó en la película "Perfect day", que hizo con Gastón Gaudio, los dos campeones argentinos en el certamen de Grand Slam de París.

Su actuación en ese torneo fue devastadora. Eran tres los argentinos en el cuadro principal: además de Vilas participaron Julián Ganzábal (perdió en la segunda rueda contra el italiano Adriano Panatta) y Ricardo Cano (eliminado en 1a primera por Paolo Bertolucci, también de Italia). Tercer preclasificado, detrás del rumano Ilie Nastase y de Panatta, Vilas perdió sólo un set en los siete partidos: fue en la segunda etapa, ante el chileno Belus Prajoux. Al que no le quedaron muchas ganas de seguir en la cancha luego de ese 6-2 inicial: fue arrasado por 6-0, 6-3 y 6-0. El debut había sido ante el croata Zeljko Franulovic, con victoria por 6-1, 6-2 y 6-4. Y ya en la tercera despachó al sudafricano Bernie Mitton por 6-1, 6-4 y 6-2. Entraba en la rueda decisiva, a paso firme. Al punto que "las clases" del estadounidense Stan Smith quedaban para otra ocasión y para superficies más rápidas: 6-1, 6-2 y 6-1.

Para los cuartos de final estaban los que tenían que estar. Sólo el estadounidense Eddie Dibbs (4º preclasificado) había quedado en el camino. Vilas derrotó al polaco Wojtek Fibak (9º) por 6-4, 6-0 y 6-4, arrasó con el mexicano Raúl Ramírez (6º) por 6-2, 6-0 y 6-3 en la semifinal y liquidó al estadounidense Brian Gottfried (5º) en la final más breve de la historia de Roland Garros: 6-0, 6-3 y 6-0 en apenas 1h53m. ¡Tremendo! "Salí a correr, correr y correr. No quería empezar para atrás. Jugué perfecto. Busqué en todo momento cómo herirlo, quería cansarlo. Apenas recibí el premio me fui al hotel y al aeropuerto, rumbo al próximo torneo. Recién cuando estaba durmiendo, de pronto me desperté en medio de la noche y me cayó la ficha de lo que había conseguido. Fue un regocijo". Un relato que quedará para la historia.

Tiriac: "Fue el mejor jugador de todos los tiempos"

PARÍS.- Recta final de Roland Garros 2013. Ion Tirac, ex coach de Vilas, hoy con 78 años, entregaba definiciones en una charla con la nacion. "Guillermo fue un libro, el mejor jugador de todos los tiempos. Porque con un talento muy limitado pero un trabajo enorme, llegó a ganar Grand Slams, títulos importantes, un Masters. Gran jugador, gran personalidad. No conocí ningún sudamericano con su personalidad", enfatizó Tiriac, que sigue teniendo su box en la cancha central pero pasa raudo por Roland Garros.

Y explicaba sus secretos: "No era un Nastase, un McEnroe, con una anticipación enorme. Tenía su técnica, pero basaba todo en el trabajo. Trabajaba 35 horas por semana sólo por un golpe. Recién cuando ponía 10 veces seguidas la pelota en tal lugar, se daba por satisfecho. He tenido a Nastase, Panatta, Safin, Becker, Leconte, Ivanisevic: ninguno tenía la dedicación de Guillermo por el juego. Él tenía miedo a perder. Y cuando perdía un partido raro, nos costaba semanas que recuperara la confianza en ciertos golpes. Pero claro, trabajaba como un animal. ¡Chapeau!"

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