Rebrote verde: tras estar al borde de la extinción, Ferro se recompone y sus socios sueñan con la vuelta a primera

Alejandro Casar González
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6 de junio de 2017  

Una práctica con los jóvenes de Ferro
Una práctica con los jóvenes de Ferro Crédito: Valeria Gesualdi/AFV

Tic-tac. Es 23 de diciembre de 2014. La jueza Margarita Braga debe decidir si restituye o no el club Ferrocarril Oeste a sus dueños, los socios. Tic-tac. El fideicomiso vence hoy. Si Braga no firma, Ferro desaparece. Cada minuto que pasa es una oportunidad perdida. Tic-tac. Un grupo de asociados e hinchas ya imagina el nuevo club. Qué hacer. Cómo lograr que Ferro vuelva a ser lo que fue: el orgullo de Caballito. Tic-tac. Llega el documento. Braga estampa su sello. Ferro vuelve a nacer. Hay que reconstruirlo.

Tic-tac. Junio de 2017. Los hinchas verdolagas quieren volver a la primera división y codearse con los grandes, como hicieron hasta hace 17 años. El descenso fue el primer mojón de un declive que los llevó hasta la B Metropolitana. Llegó un gerenciamiento, que potenció las heridas. Luego el fideicomiso, la quiebra y el fantasma de la desaparición. El recuerdo de aquellas horas tortuosas perdura en el cuerpo y la mente de sus socios. Eligen mirar para adelante. Piensan en el ascenso. El equipo que dirige Marcelo Broggi, un hombre de la casa, está a ocho puntos del objetivo. Quedan 30 en juego. "Es el gran desafío, a mi edad y después de tantos años, y ya con ganas de retirarme, me encantaría verlo en primera", se entusiasma Pandolfi.

Tic-tac. En la sede social de Federico García Lorca y en las canchas que dan a la avenida Avellaneda se ven brotes verdes. Son cientos de chicos y chicas que practican alguno de los 32 deportes que hay en el club. El verde domina los accesos, el interior y la salida. Verde esperanza. O, más bien, verde Ferro. Daniel Pandolfi, el presidente, le pone palabras a la resurrección: "Casi el 60, 70% de los socios usa el club durante por lo menos una vez por semana. El 95% viene una vez cada 15 días. Arrancamos con 8 mil socios, de los cuales 3 mil eran vitalicios y 5 mil que estaban al día. Había un montón de socios que se fueron poniendo al día. Hoy son 16.500. El 100% de los nuevos socios ingresa a hacer alguna actividad". Pandolfi es un sobreviviente de la crisis del fideicomiso que casi tira los colores a la basura. Junto a un grupo de socios, por las mañanas discutían con el órgano fiduciario cómo afrontar el día a día de una institución que se desmoronaba. La Justicia le había declarado la quiebra por una cifra absurda: 40 mil pesos. Por la tarde, Pandolfi y sus compañeros de ruta diagramaban el nuevo Ferro.

Tic-tac. El estadio Arquitecto Ricardo Etcheverry se prepara para otra función. Los hinchas lo llaman "el templo". La tribuna visitante no es de oro, pero reluce. Podría llevar el nombre de Julio Buffarini, ya que con la transferencia del cordobés a San Lorenzo el club de Caballito pudo encarar la reforma del estadio, que era de madera. A metros de esa mole de cemento y hormigón hay otra construcción emblemática: un polideportivo de última generación que bien podría llamarse Marcos Acuña, ya que la obra se financió con el 50% del pase del jugador neuquino a Racing. Ese estadio permitió un hito: por primera vez, los equipos de handball y futsal de Ferro pueden jugar en su casa. Con su gente.

"Si el club no se ampliaba y no se modernizaba, no íbamos a conseguir nuevos socios, porque los socios ya no son como antes, que venían solos. Había que atraerlos con obras de infraestructura", diagnostica Pandolfi, el presidente que es un hincha más. Que abraza y saluda a quienes lo reconocen allí, en su club. Ahora muestra el jardín de infantes, llamado "El trencito verde". En sus aulas hay 189 chicos. Y este año se inauguró el ciclo primario.

Tic-tac. Un equipo juvenil practica en el estadio Héctor Etchart, una de las catedrales del básquetbol argentino. Después de años sin codearse con la gloria, Ferro reverdeció laureles esta temporada. Fue segundo en su zona y entró directo en semifinales de la Liga Nacional. Es el 13er presupuesto del torneo. Y el quinto que más entradas vende. "El éxito del básquet sirve para la autoestima del hincha y del socio", dice Pandolfi. Algo cambió: en Ferro, el tiempo ya no se padece. Ahora se disfruta. El club está de pie.

Ferro mantiene la ilusión por uno de los ascensos

El equipo de Caballito está 5º, con 53 puntos, a ocho de Brown, de Puerto Madryn, que por ahora se queda con el segundo lugar. El líder de la B Nacional es Argentinos, con 65. Ferro volvió al triunfo en la última fecha, ante San Martín, de Tucumán, al que venció por 1-0, tras cuatro jornadas sin victorias. Dirigido por Marcelo Broggi, tiene varios jugadores con experiencia, como Gonzalo Castillejos, Osvaldo Barsottini, Facundo Affranchino y Reinaldo Alderete, entre otros.

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