El regreso de Gustavo Cordera: “Acá estoy, para aguantar y poner el pecho”

El músico Gustavo Cordera
El músico Gustavo Cordera
El ex Bersuit Vergarabat presentó anoche en La Trastienda su nueva placa titulada Tecnoanimal, a nueve meses de la polémica por sus declaraciones sobre el abuso sexual
Sebastián Chaves
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16 de junio de 2017  • 03:59

"Esta una historia ficticia que puede ser verdad, o puede ser mentira", explica Gustavo Cordera en medio de su show en La Trastienda. En la vereda, un vallado y efectivos policiales formaban parte de un operativo pensado para prevenir un escrache que nunca sucedió: se trata de la primera presentación en Capital Federal del ex Bersuit Vergarabat desde que fue procesado por incitación pública a la violencia colectiva tras haber declarado, ante estudiantes de periodismo, que "hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo". El tema que le sigue a la advertencia se llama "Muero por esa nena", fue editado dos meses antes de la polémica y narra la historia de un hombre mayor en busca de sexo con una joven que le contesta "sos como mi papá".

Si se tiene en cuenta que en la Argentina se registran cerca de un femicidio y 50 denuncias de ataques sexuales por día, y el colectivo Ni Una Menos se alza como la voz necesaria para la lucha por los derechos de la mujer, una canción de esas características tiene menos de transgresión o sublimación artística que de provocación barata. Independientemente de cuan abstracta o concreta sea una obra de arte, esta siempre dialoga con su contexto, y es ahí donde “Muero por esa nena” muestra su flaqueza. La inclusión de un tema así en el repertorio, claro, no hace ni más ni menos culpable a Cordera –y menos aún al público que baila y celebra la canción– pero evidencia cierta pérdida del pulso para interpelar al más débil, uno de los componentes que ha hecho que el rock se conforme como una cultura.

Pero Gustavo Cordera encierra muchas más aristas. Acompañado por su banda La Caravana Mágica recorrió algunos clásicos de Bersuit Vergarabat (“Un pacto para vivir”, “El baile de la gambeta”, “Devolvé la bolsa") y de su discografía en una lista que tuvo como eje central la presentación, de principio a fin, de Tecnoanimal, su último trabajo. En un show maratónico de más de dos horas y media, el músico nacido en Avellaneda abarcó todo el espectro de su lírica. Cordera es capaz de reflexionar sobre las libertades individuales en “Soy mi soberano”, el instinto animal y los excesos en “Pinto Meditación”, el amor paterno en “Qué será de vos”. Detrás de él, los músicos que lo secundan son capaces de sostener el ritmo de una cumbia, de un candombe, de acoplarse al pulso rockero de “Sr Cobranza” (de Las Manos de Filippi) que el público comenzó a cantar a capela, o de alcanzar el clímax festivo con “La Bomba Loca”, que tuvo a Cordera siendo acariciado y abrazado por fanáticas que subieron para convertir el escenario en una suerte de harén.

“Acá estoy, para aguantar y poner el pecho”, afirmó sobre el final. Después de agradecer “la valentía” de su público y de La Trastienda por darle lugar, cerró su show con “Creencias”, un tema inédito que nunca había tocado en vivo. “Todos tenemos creencias grabadas en la cabeza / Sólo creo en mi corazón y en la libertad de las miradas”, cantó Cordera haciendo equilibrio entre la búsqueda de derribar tabúes y la auto absolución.

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