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Un viaje musical con la guía de Vadim Repin

El violinista ruso hará el primer concierto de Bruch; "nuestro deber es mostrar los lugares más bellos", dice
Helena Brillembourg
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23 de junio de 2017  

Repin toca en un Stradivarius de 1733
Repin toca en un Stradivarius de 1733 Fuente: LA NACION

Tenía 25 años cuando hizo su debut en la Argentina, pero ya lo precedía su fama de niño prodigio. A los 11, Vadim Repin ganó medalla de oro en todas las categorías de la competencia Wienawski y a los 17 fue el violinista más joven en ganar el prestigioso concurso "Reina Elisabeth". Luego volvió en 2007 y ahora, en plena madurez, viene de nuevo a presentarse junto a la Orquesta Sinfónica del Estado de Estambul, dirigida por Milan Turkovic para el ciclo de Nuova Harmonia en el renovado Coliseo. Una oportunidad para poder apreciar la evolución del que fue considerado por Yehudi Menuhin como el violinista más perfecto que jamás escuchó.

A Repin le resulta difícil describir los cambios que puede haber experimentado en esta última década. Afirma que según pasan los años se encuentra con nuevos repertorios y conoce otras personalidades que van moldeando su personalidad. También está la confianza que viene con la experiencia, pero sin perder esa chispa de desafío antes de cada presentación. "Cuando estás sobre el escenario de una sala de teatro tienes una única oportunidad de interpretar música y eso pone un peso en los hombros. Pero si lográs encontrar la inspiración, esa que solo puede darte la música con toda su belleza y su poder, vas a poder superar todos los obstáculos y allí si vas a marcar la diferencia."

La ciudad de Novosibirsk (Siberia) donde nació Repin, es la tercera más grande de Rusia y un centro cultural muy importante, con un gran conservatorio, varias escuelas de música y uno de los teatros de ópera y ballet más prestigiosos. Allí estudió, bajo la guía de Zakhar Bron y la fuerte tradición rusa del violín. "Hoy en día la globalización ha ampliado las oportunidades, hay más talentos por todo el mundo y todo dependerá del esfuerzo y la suerte de las personas a las que se encuentren en su camino. Hay excelentes músicos coreanos y chinos estudiando en Rusia, pero también en Alemania, Austria y Estados Unidos. También tiene que darse una combinación entre la familia y el maestro a fin de poder llevar adelante todo el esfuerzo que requiere seguir una carrera en la música."

Valiéndose de una metáfora turística, Repin describe el papel que juega el intérprete dentro de la creación de cada compositor. "La misión particular que tenemos los músicos es ser los mejores guías en ese viaje que representa una pieza musical. Tenemos el deber de mostrar la mejor vista, el mejor lugar y saber señalar el lugar más bello para visitar."

Para un violinista, su instrumento resulta algo casi humano, al que se acostumbran, se enamoran y al que hay que conocer bien para poder aprovechar todo su potencial. La lista de los que han acompañado a Repin durante su carrera es impresionante. Desde hace casi dos años y luego de estar tocando Guarnerius por una década, vuelve a tocar un Stradivarius, en esta oportunidad se trata del "Rode" fabricado en 1733. "Cuando vi este instrumento en la colección de un amigo fue amor a primera vista. Es uno de los instrumentos más bellos que jamás han existido. Lo acompaña una gran historia al haber sido tocado por grandes músicos en la época de Napoleón", dice.

Como un trabajo sinfónico define Repin a los conciertos y considera fundamental el trabajo del director ya que es mucho lo que depende de él. "Los directores deben de ser ante todo capaces de crear un diálogo. Ellos ven la música en su estado puro al no tener ninguno de sus músculos, ni su respiración ni sus brazos, conectados a algún instrumento sonoro. Nuestro logro mayor como instrumentistas sería lograr desprendernos de ese punto físico de hacer música y allí es cuando estás llevando tu técnica al nivel más perfecto posible. Un excelente director es el que tiene una sensibilidad especial para cada momento, te da libertad y al mismo tiempo es guía."

El viaje musical que propone Repin será con el Concierto para violín y orquesta n°. 1 en Sol menor, op.26 de Max Bruch, el más famoso de los conciertos de este compositor alemán, junto a la Orquesta Sinfónica del Estado de Estambul dirigida por Milan Turkovic. "He estado en varias oportunidades en Estambul, donde hay orquestas y festivales maravillosos, muchos de los músicos en esta orquesta son mis amigos. Con Turkovic es la primera vez que trabajamos pero espero que sea una hermosa colaboración. Disfruto cuando la orquesta tiene colores y me da igual si son 4 músicos o 40, porque al final no encuentro diferencia entre tocar con una orquesta o hacer música de cámara. El núcleo de lo que significa hacer música termina siendo el mismo, hay que concentrarse en el sonido y abrir el corazón para recibirlo".

Orquesta Sinfónica del Estado de Estambul

Solista: Vadim Repin

Teatro Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1125

Lunes, a las 20.30

Entradas, desde $ 450

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