Celeste Cid: "Por fin, mi vida es parecida a la que siempre soñé. Soy feliz y estoy en paz"

Enamorada de su bebé de ocho meses, la actriz cuenta que entabló un nuevo vínculo con su suegro, Jean-Pierre Noher, con quien compartió cartel en su película El amigo alemán. “Es muy divino, tanto él como mi padre son abuelos fabulosos”, asegura.
Enamorada de su bebé de ocho meses, la actriz cuenta que entabló un nuevo vínculo con su suegro, Jean-Pierre Noher, con quien compartió cartel en su película El amigo alemán. “Es muy divino, tanto él como mi padre son abuelos fabulosos”, asegura.
Después de algunos tropiezos y desamores, la vida volvió a sonreírle: tuvo un hijo con Michel Noher, vivió un noviazgo “distinto, con embarazo” y ahora apuesta a la convivencia. En pleno puerperio, protagoniza la novela diaria más vista de la televisión y sigue soñando?
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28 de junio de 2017  • 17:38

La entrevista transcurre entre mamaderas, cucharas de postre y cosas que pueden ayudar a distraer a Antón. Celeste Cid (33) nos recibe en una confitería de Belgrano R, su nuevo barrio desde que apuesta a la convivencia con Michel Noher (34) tras el nacimiento de su hijo. Tiene a su bebé en brazos mientras toma café y dice: “Si me preguntan por qué estoy flaca, la culpa la tiene él”, se ríe. Días después de la producción de fotos para ¡Hola!, la actriz se hace un hueco entre las grabaciones de Las estrellas, la nueva telenovela que protagoniza para El Trece, y repasa sus días “intensos, llenos de amor inconmensurable”. Así se refiere a su romance secreto con el hijo de Jean-Pierre Noher (61), que salió a la luz casi al mismo tiempo que la confirmación de su embarazo, en abril pasado. Celeste también es madre de André (12), fruto de su relación con el músico Emmanuel Horvilleur (42).

–Muchos cambios en tu vida: volviste a apostar al amor, tuviste un hijo, te mudaste, hacés una novela diaria...?

–Sí, pero creo estar bastante bien organizada. Aunque mi mundo en este momento es bastante caótico, me las rebusco. Si bien la tira diaria es muy exigente a nivel horarios y distancias (las locaciones a veces se dan en zonas muy alejadas), trato de llevar a Antón conmigo. Soy una mamá canguro. Hay momentos que me siento la Mujer Maravilla, intento sostener varios frentes al mismo tiempo. Yo lo veo feliz a Antón, con todas mis corridas, y eso me permite pensar “voy bien”. Cada tanto también aparece la culpa. Todo el tiempo me planteo si estoy haciendo bien las cosas.

–¿Te replanteaste tu trabajo de actriz?

–No, este trabajo para mí es sagrado; de hecho, creo que es la relación más larga que tuve en mi vida. [Risas]. No le termino de soltar la mano, me gusta, es como un primer amor. Hace veintiún años que me dedico a esto y el día previo al debut, mi estómago estalla de nervios, me asalta ese miedo de que no lo voy a poder hacer.?Creo que ese es un buen síntoma.

–¿Cómo es tu vida?

–Estoy en un momento poco desordenado y de mucha actividad, pero en el fondo me siento bien conmigo. Por fin, mi vida es parecida a la que siempre soñé. Soy feliz, estoy en paz, y en el medio está Michel, con quien vivo un amor fuerte. También es cierto que una relación de pareja deja de ser pareja cuando llega un bebé y se convierte en una familia. Hoy nos estamos acomodando.

“Mi novio y yo tenemos una idea de la familia que queremos construir y mientras lo descubrimos, nos seguimos eligiendo en medio de este caos maravilloso”
“Mi novio y yo tenemos una idea de la familia que queremos construir y mientras lo descubrimos, nos seguimos eligiendo en medio de este caos maravilloso”

–¿Ustedes se conocieron mientras transitaban el embarazo?

–La pareja siempre se transforma con la llegada de un bebé, haya vivido dos meses de relación o diez años. Claro que también nos preguntamos si tendríamos que haber esperado más. Pero nos está pasando y es genuino. Es un momento muy amoroso de la pareja. Empezamos a conocer al otro en profundidad. Así como descubrí a Michel como hombre, hoy lo estoy conociendo como padre y lo amo desde ese lugar también. Especular con cuánto tiempo debimos esperar para ser padres es relativo.

–La llegada de Antón planteó un desafío para la pareja.

–Sí, los momentos más difíciles suceden en los primeros meses: hay una familia que se está armando y la dinámica es otra. En el curso de preparto nos explicaron con una imagen muy clara de una ensaladera, donde el hombre contiene a la mujer y la mujer, al niño. Ahora, si la mujer tiene que contener al hombre, se pudre todo. [Risas]. Después todo se acomoda. También está la cultura y las crianzas de cada uno. Hollywood nos vendió un sueño que no existe y lo cierto es que la historia romántica está llena de imposibilidades. Yo prefiero tener un amor real, que valga la pena.

–Mientras esperabas la llegada de tu segundo, apostaron a la convivencia…

–Sí, tenemos una idea de la familia que queremos construir. Nos elegimos en medio del caos y eso es maravilloso.

–¿Qué admirás de Michel?

–Tiene una sensibilidad especial y es muy contenedor. Y esta última es una cualidad que no siempre encontramos en los hombres. [Risas]. Michel es buena gente, tiene un profundo sentido de familia que para mí es nuevo. En mi familia estamos más desparramados y ese sentido de pertenencia que él tiene con la familia me conmueve muchísimo. De repente, su tío cumple 70 años y vamos todos a festejarlo. Me encanta: Michel es muy de regar las raíces, en poner el foco en lo importante. Como actor, soy su fan número uno, me gusta lo que hace.

–¿Y como padre?

–Muy amoroso, está pendiente de que Antón esté bien. A la noche, nos turnamos para acunarlo y él lo duerme en su pecho. Ya les saqué mil fotos durmiendo juntos. Ahora estamos con la canción “Saco una manito, la hago bailar, la cierro, la abro”. Michel también le pone música de meditación.

–¿Te costó acostumbrarte a un bebé?

–No. Pero en algún punto ya había una parte de mí que se había olvidado de cómo era ser mamá de un bebé. En algunas cosas, fue como volver a ser madre primeriza. Pero creo que la naturaleza es muy generosa en ese sentido. Yo tenía 20 años cuando nació André.

–¿Quién eligió el nombre?

–Lo propuso Michel y lo decidimos entre los dos. A mí me gustaba Florian, que significa ‘florecido’ y Michel quería que fuera Antón, que también resultó que significaba ‘florecido’. Yo amo las flores, de hecho siempre tenemos en casa.

–Te sucedieron varias cosas en la vida, algunas felices y otras duras. ¿Qué te dejaron esas experiencias?

–Yo aprendí mucho de mis errores y entendí que no tenía que ser tan dura conmigo misma. Por muchas cosas que me sucedieron yo podría decir, “esto es una mierda” y quedarme en ese discurso o plantearme preguntas sin sentido.. “¿Cómo hice tal cosa?”. Y la verdad es que si yo miro mi presente... Por fin soy feliz y tengo una vida hermosa.

–¿Qué cosas no te perdonás?

–No me quedo estancada con los tropiezos. Y digo esto porque he visto los resultados. Soltar cosas que me sucedieron y abrirme nuevas instancias siempre me dejaron en un lugar más feliz, de paz. Hoy tengo una familia, tengo dos hijos divinos, amo mi trabajo como actriz, desarrollé una marca de ropa desde cero. John Lennon decía que no hay errores sino posibilidades.

–Hace unos días, se dijo que te habías hecho una cirugía plástica facial.

–Sí, incluso alguien tuiteó que cada vez me parecía más a Lía Salgado y como Lía alguna vez dijo que se parecía a Julia Roberts, yo sería como una prima lejana de Julia. [Risas]. Pero la realidad es que eso no tiene que ver con mi persona y mi realidad.

–¿Te harías una cirugía?

–Creo que es muy personal eso. Pero la operada que no se hace cargo que está operada me parece un bajón. A mí me moviliza más ver el alma de alguien en su rostro que una cara perfecta. La vida también está cargada de imperfecciones.

  • Texto: Jaqueline Isola
  • Fotos: Pilar Bustelo
  • Producción: Vicky Miranda

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