Belice: 48 horas en Caye Caulker

Caye Caulker, junto a toda la costa de Belice, forma parte de la segunda barrera coralina más grande del mundo después de la de Australia.
Caye Caulker, junto a toda la costa de Belice, forma parte de la segunda barrera coralina más grande del mundo después de la de Australia. Fuente: Lugares - Crédito: Constanza Coll
Amanecer de un lado, atardecer del otro, distancias 100 % caminables, snorkeling entre corales y una comunidad rastafari que pone a toda la isla en modo slow.
Constanza Coll
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1 de agosto de 2017  • 19:03

El ferry de la cuidad de Belice a Caye Caulker sale cada media hora, durante todo el día. Así y todo va completo, abajo y en la cubierta, con personas de lo más diversas: vecinos de la isla que estuvieron trabajando en la ciudad y que vuelven a sus casas para pasar el fin de semana; un grupito de amigos, veinteañeros, con un claro presupuesto mochilero; un par de parejas muy coquetas; una familia tipo de Francia; otra alemana; y nosotros tres, argentinos. El barco avanza a todo motor sobre un espejo de agua turquesa, cristalina, pasa junto a pequeños cayos deshabitados y alguna islita de propiedad privada, repleta de palmeras, con un muelle de madera y una mansión bien caribeña en el centro. En poco más de media hora, el ferry para la marcha y atraca en Caye Caulker, probablemente, el destino más popular de todo Belice.

Atardece en Caye Caulker, Belice.
Atardece en Caye Caulker, Belice. Fuente: Lugares - Crédito: Constanza Coll

Al sur del Cayo Ambergris y al norte de las Islas Turneffe, Caulker mide apenas ocho kilómetros de largo por uno y medio en la parte más ancha. Las distancias son cien por ciento caminables, pedaleables, aunque también hay mucho carrito de golf eléctrico haciendo las veces de taxi. Estos se concentran especialmente en la zona del puerto, para llevar a los turistas a dar una primera vuelta por la isla y hasta sus respectivos hoteles. En Caulker no hay autos, ruido de motores ni humo, la mayoría de las calles son angostas, de tierra, y el resto es playa. Cada diez metros hay un muelle, un trampolín al mar templado, repleto de peces de colores, tortugas, mantarrayas y corales: Caye Caulker (y toda la costa de Belice) forma parte de la segunda barrera coralina más grande del mundo después de la de Australia.

Aguas cristalinas y cielos azulísimos son marca registrada en Caye Caulker, Belice.
Aguas cristalinas y cielos azulísimos son marca registrada en Caye Caulker, Belice. Fuente: Lugares - Crédito: Constanza Coll

“ No Shirt, No Shoes, No Problem”, reza uno de los carteles de bienvenida a Caye Caulker. La consigna hace juego con el ambiente relajado, despreocupado, de la isla, que entre sus habitantes cuenta pescadores artesanales, artistas, extranjeros que decidieron mudarse a un paraíso slow y una pequeña comunidad de rastafaris. Históricamente Caye Caulker fue un destino meca para el público mochilero, pero en los últimos años empezaron a llegar turistas de todas las edades y presupuestos, y con ellos, nuevas propuestas hoteleras y de restaurantes. Pero hay cosas que en esta isla se repiten en todos los niveles: grandes ventanales al mar, mucha langosta, leche de coco y red snapper a la plancha, hamacas colgadas entre palmeras, lucecitas de feria, reggae y un código de vestimenta playero.

Una pausa para almorzar casi sobe la arena en Caye Caulker, Belice.
Una pausa para almorzar casi sobe la arena en Caye Caulker, Belice. Fuente: Lugares - Crédito: Constanza Coll

En el puerto hay carrito-taxis con los que se puede llegar a cualquier desde el puerto hasta cualquier punto de la isla. A partir de ahí, el resto se puede hacer a pie. La primera tarde puede destinarse a recorrer las tiendas y una especie de galería de arte a cielo abierto en el centrito de la isla. Y un poco más tarde, esperar el atardecer al deck de Lazy Lizard, en The Split, el punto de encuentro de moda, bar de playa con mesitas en la arena y una carta de cócteles bien tropicales. Por la mañana, el mejor café y los crepes más suculentos de la isla están en Crepes & Dreams, sobre la calle Hicaco, un lugar simple, con unas diez mesas, atendido por sus dueños: una pareja de franceses en sus treinta que, al quedar embarazados de Roman, decidieron apostar por el sueño del restaurante propio, en una isla perdida del Caribe. Haciendo caso al ritmo natural de la isla, el segundo día se puede destinar a tomar sol, hacer snorkeling entre los corales y destapar Belikins, la cerveza beliceña por excelencia.

Si pensás viajar...

CÓMO LLEGAR. De Buenos Aires a Belize City hay vuelos con Avianca. Una vez allá, hay que ir al puerto de donde salen ferrys cada media hora a Caye. www.oceanferrybelize.com.

CUÁNDO IR. La temperatura media anual es de 24 °C en Belice, y las estaciones se dividen en seca y de lluvias. Se recomienda evitar la temporada de huracanes, de junio a fines de noviembre.

DÓNDE DORMIR. En Airbnb se puede elegir entre una gran variedad de hoteles, apartamentos y casas enteras en Caye Caulker. Entre ellas, recomendamos Weezie's Oceanfront Hotel, un pequeño complejo de estudios con cocina equipada, piscina, hamacas entre los árboles y muelle propio.

MONEDA. El dólar beliceño vale exactamente la mitad que un dólar americano. Ambas monedas se usan indistintamente en todo el país, ya sea en kioscos, hoteles o buses de línea.

MÁS INFO: www.travelbelize.org | www.gocayecaulker.com

Nota publicada en agosto de 2017.

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