Con la marca de César Brie

Guillermo Angelelli
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7 de julio de 2017  

La experiencia de asistir a un espectáculo de César Brie siempre deja una marca y por lo tanto fui al encuentro de El paraíso perdido, dispuesto a ser nuevamente capturado. Una vez más me sorprendió la calidad de una dirección conocedora de los elementos que hacen al texto teatral.

Sentí al grupo de actores y actrices, muy jóvenes, disfrutar la rigurosidad de un trabajo sin alarde de virtuosismos y con la contundencia de una simplicidad bella y sincera, trayendo anécdotas, recuerdos, retazos de historias siempre conmovedoras. Me pareció preciosa también la percepción de lo que sucedía en el público, embarcado en el juego que propone un permanente cambio de perspectivas y emociones.

Hace años, en El país de Nod, César desplegaba un papel que se había quitado de la boca en el que podía leerse: "He perdido mi lengua". Pero esa lengua rica en imágenes, paradojas e ironías se nos presenta hoy hablando con destreza el idioma que mejor lo expresa, ese mediante el cual esta obra nos transforma en partícipes de un fresco y delicado ritual de comunión.

El paraíso perdido

Sala Santos 4040 (Santos Dumont 4040), los domingos, a las 17.

* Actor

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