Game of Thrones: los tres reyes

Daenerys Targaryen vuelve a Westeros
Daenerys Targaryen vuelve a Westeros Crédito: HBO
En el primer capítulo de la séptima temporada, la serie definió los tres lados de la contienda por Westeros: los Lannister y los Targaryen están a punto de comenzar la batalla final, pero los Stark no miran al sur sino al Norte, donde los ejércitos del Rey de la Noche avanzan hacia el Muro (ATENCIÓN: HAY SPOILERS)
Dolores Graña
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17 de julio de 2017  • 01:02

"La gran guerra está aquí", afirma Jon Snow en la apertura de esta nueva temporada de Game of Thrones . Todavía está reunido con los vasallos y aliados que lo aclamaron como Rey en el Norte, junto a su hermana Sansa (ahora heredera de Winterfell), Brienne de Tarth y Littlefinger, tratando de diseñar una estrategia para contener al Ejército de la Noche cuando logre franquear el Muro, que ha protegido a Westeros durante milenios de una invasión como ésta gracias a la magia que lo ha hecho indestructible. Si han leído los libros, saben que con el regreso de los dragones y la magia a la región, también se hace posible el uso de otra magia para neutralizarlos. Pero más sobre eso, y el recuerdo de que este no es el primer invierno que ha traído a los Caminantes Blancos reino de los hombres, en un momento.

Pero antes –antes incluso de los títulos– Arya Stark culmina su venganza contra la casa Frey por el asesinato de su madre, su hermano y hasta su cuñada utilizando las artes de los Hombres sin Rostro para hacerse pasar por Walder Frey y envenenar a toda su familia en una celebración de los horrores cometidos en la Boda Roja. La única sobreviviente es la pobre joven que debió casarse con el patriarca. "Si dejas a un lobo vivo, las ovejas nunca estarán a salvo. Si alguien pregunta qué pasó aquí –le dice Arya a la aterrorizada viuda–. Dile que el Norte recuerda. Que el invierno llegó a la casa Frey". Por alguna razón (o por varias, entre ellas la estupenda actuación de Maisie Williams) el espectador no se preocupa por la noción de justicia que ha terminado por desarrollar la más joven de los Stark hasta que ve su sonrisa al retirarse del castillo que solía ser la sede ancestral de la familia de su madre. Sin los Frey en el mapa, ¿es el momento de Edmure Tully, el hermano menor de Catelyn Stark, pueda regresar al castillo? Aunque es prisionero de los Lannister, veremos que los gemelos dorados necesitarán todos los aliados que puedan conseguir. Mientras tanto, una de las intrigas se revela: la reunión de los Stark deberá esperar, ya que Arya no irá al Norte sino al Sur, a matar a la reina, como explica sin mayor expresión a un grupo de soldados Lannister (que incluyen a Ed Sheeran , en un cameo inexplicable, salvo que esta no sea su única aparición).

Lyanna Mormont, la pequeña guerrera de Bear Island, por su parte, sigue haciendo mérito para ser considerada seriamente como la mejor candidata para el Trono de Hierro. Cuando uno de los lores reclama airadamente ante el pedido de Jon Snow de que entrenen a hombres y mujeres entre 10 y 60 años para la guerra que se avecina –la capacidad de la obsidiana, o dragonglass de liquidar a los Caminantes también tiene su momento, algo que será realzado más tarde, cuando descubramos dónde encontrarla– ella se levanta para explicarle que "no tiene que pedirle a nadie permiso para defender el Norte." Pero la discusión rápidamente se zanja dado que hay otro asunto más complejo: qué hacer con los traidores, aquellos vasallos que se sumaron al ejército de los Bolton. Sansa cree, y lo peor es que le discute en público a su hermano, que hay que entregar sus castillos, la primera línea de defensa contra el Rey de la Noche, a familias leales a los Stark. Jon afirma que los errores de los padres no deben ser pagados por sus hijos –algo muy caro a su historia personal– y zanja la discusión con "mi decisión es la última palabra". Los Hombres Libres irán a Eastwatch-by-the-Sea, el castillo que guarda el Muro frente al mar, el mismo desde donde partió el rescate de Snow y sus hombres.

Es el mismo castillo que Clegane ve en las llamas del fuego a instancias de Beric Dondarrion y Thoros de Myr, los devotos del Señor de la Luz que lo acompañan en su nueva vida "de bien". Por allí ve entrar a los ejércitos del Rey de la Noche a los Siete Reinos ¿Será ese su camino a la redención? Menos claro es el papel que jugará en el futuro Dondarrion, seis veces muerto y seis veces resucitado por el sacerdote rojo. Pero, claramente, la hay, dado que este primer capítulo no es otra cosa que una serie de movidas perfectamente calculadas para ubicar a los personajes en el lugar desde donde avanzarán en el juego de tronos.

Más tarde, parece que Littlefinger terminará cosechando los frutos de la división entre Jon y Sansa, pero no es así. "He aprendido mucho de Cersei", dice la joven, que observa la rectitud y la falta de dobleces de Jon y sólo ve el camino que llevó a la muerte a su padre. Pero también ha aprendido de Littlefinger, evidentemente, a quien parece finalmente haber descifrado en sus intenciones y actitudes. Sólo el paso de la temporada dirá si es cierto. El arribo de Bran Stark, que finalmente atraviesa el Muro junto a Meera Reed ya convertido en el Cuervo de Tres Ojos, probablemente clarifique muchas dudas en Winterfell cuando cuente lo que ha visto y verá.

Mientras tanto, la propia Cersei sólo parece estar acompañada de su hermano Jaime, que mira con suspicacia la creación de un gigantesco mapa de los Siete Reinos que ahora gobierna. "Apenas tres", la corrige su hermano, que pasa a enumerar sus muchos enemigos: en el Norte los Stark; en el Este, los Targaryen; en el Sur, Ellaria Sand en Dorne; en el Oeste, los Greyjoy. Aunque no todos los Greyjoy son sus enemigos: Euron se presenta con las mil naves que le reclamó a sus súbditos para pedir la mano de Cersei, que se niega a concedérsela, a pesar de que la propuesta es realizada en su mismo idioma: odian a las mismas personas, entre ellas sus propios hermanos, aliados con nobles rivales que desean su reino (Tyrion, en el caso Lannister; Yara y Theon, en el Greyjoy). Finalmente, el ahora muy canchero Euron (cuyas características parecen fusionarse con las de otro tío monstruoso de los libros, aquí ausente, Victarion) decide probarle su seriedad a la reina con un regalo ¿Será un dragón o la cabeza de Tyrion?

Tras un sorprendente –no es el tono de la serie para nada, en términos de guión ni montaje– gag sobre la vida del pobre Sam en Oldtown, en la Ciudadela de los maestres, a la que cree que llegó a descubrir la historia de los Caminantes Blancos, pero que parece en realidad confinarse a vaciar orinales y llenar cuencos (no queda claro que haya diferencia en lo que contienen), el aprendiz deduce que estos científicos-filósofos no son capaces de entender la urgencia de su misión. Han visto demasiadas guerras y amenazas de apocalipsis como para creer que esta sí se materializará.Tanto trajinar, sin embargo, le permite a Sam acercarse al sector de libros prohibidos de la biblioteca (para quienes no lo recuerdan, ahí está la lámpara que adorna el logo de la serie, nada menos, por lo que esperen más revelaciones provenientes de los libros no de sus guardianes). Allí descubre no sólo que Jorah Mormont y su greyscale están confinados en una de las celdas, sino que Dragonstone (Rocadragón, en castellano), el castillo ancestral de los Targaryen desde que huyeron de Valyria está construido sobre un yacimiento de obsidiana o dragonglass. ¿O son los mismos dragones los que lo forjan? En valyrio, explican los libros de George R R Martin, se le llama "fuego helado".

Sam decide enviar un cuervo a Jon con la noticia, justo cuando Dragonstone, deshabitada desde la muerte de Stannis Baratheon, recibe a su nueva ocupante, Daenerys Targaryen. O deberíamos decir, a su ocupante original, puesto que nació allí, durante una misteriosa tormenta de la que tomó uno de sus nombres, y allí se planea quedar. Ante un impresionado Tyrion, luego de pasar sus manos por todo el largo de la mesa pintada con su propio mapa del reino, encargada por su antepasado Aegon antes de la conquista de Westeros, le propone: "¿Empezamos?". Claro que sí.

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