Edgar Wright, el cineasta de las ideas pegadizas

El director de Baby: el aprendiz del crimen cuenta el largo proceso de producción de la película y su relación con la música
Juan Manuel Domínguez
(0)
23 de julio de 2017  

El director con Ansel Elgort (Baby)
El director con Ansel Elgort (Baby) Fuente: LA NACION

"Podría decirse que hace dos décadas que tenía Baby: el aprendiz del crimen en mi mente, y finalmente ahora existe como película. Es un alivio haberla hecho. Era como una canción que no deja de sonar en tu cabeza: necesitas escucharla de una vez." Las palabras pertenecen al británico Edgar Wright, de 43 años, quien obviamente es el director de la película que se estrena el jueves en nuestro país.

El cineasta es integrante de un seleccionado de directores cool surgidos a fines de los 90 y principios de 2000 (que incluyen también a Quentin Tarantino, Robert Rodríguez y Eli Roth).

Wright se ganó su entrada en ese panteón gracias a films como Muertos de risa, Arma fatal, Scott Pilgrim contra el mundo y The World's End. Son películas que él mismo define así: "Son mi forma de dejar en claro la manera en que las películas de género han dado forma a los relatos que me divierte contar. Es una versión de un film clásico, pero que tiene un tic distinto. Ese tic, esta alteración, no tiene otro fundamento que mi cariño por todo lo que una película puede hacer. O que al menos yo creo que puede hacer y que quizás todavía no hizo".

En ese sentido, el de las ideas que se instalan en el cerebro de Wright y que -cual canción ultrapegadiza-no lo sueltan hasta que las concreta en la pantalla, el director confiesa que siempre soñó con realizar una persecución con autos al ritmo de "Bellbottoms", el tema de Jon Spencer Blues Explosion.

Y así es: en su primera película en cuatros años, desde The World's End y después de abandonar en plena producción Ant-Man (lo poco que ha dicho al respecto deja en claro la tensión entre sus ideas y las del estudio Marvel) no sólo arranca con ese tema que abre el disco Orange. Wright fue puliendo y expandiendo su fascinación con un "musical de acción" hasta pasar de una secuencia a todo un largometraje impulsado por un sistema nervioso melómano-cinéfilo.

La primera prueba piloto de este cruce de géneros fue en 2003, cuando dirigió el video "Blue Song" para la banda Mint Royale: "Aquella canción de Jon Spencer era mi comienzo soñado para una película de atraco. Casi me arrepiento de haber hecho el video: moría por hacer esa película y sentía que había usado la idea demasiado pronto. Estaba enojado conmigo mismo por malgastarla. Ahí aparecía el germen de Baby: ¿qué pasaría si la banda de sonido de la acción, que sólo escucha el público, realmente sonara también para los personajes, y fuera parte de cada secuencia? Hasta doblamos la apuesta: ¿qué pasaría si esa música fuera vital para que Baby, nuestro protagonista, pudiera hacer su trabajo de conductor invencible a la hora de una fuga?"

Wright siempre sabe cómo lograr que el sedimento del género -sea clásico o moderno- circule en sus films. Baby no es la excepción. "Hay una doble circulación, valga la frase. Por un lado, el cine. Quería un thriller de acción canchero, pero también seco incluso aunque tuviera comedia. Algo que pudiera demostrar lo importantes que fueron las películas que integran la santísima trinidad del género en los años 90: Punto límite, Fuego contra fuego y Perros de la calle. Me han hablado de El gran Halcón y de su secuencia inicial por cómo la música siempre marca el ritmo de lo que sucede en pantalla. Pero yo quería que estuviera Driver, de Walter Hill. Por otro lado, claro, está la música. No escribí ni una escena hasta que supe que teníamos los derechos de la canción específica. La película se comenzó a escribir en 2010 y a medida que avanzamos, se iban consiguiendo los derechos de los temas que íbamos a usar."

Tanto se involucró Wright en su elegante respuesta a Rápidos y furiosos que hasta llegó a filmar escenas desde dentro del auto. "Así era más simple entender los tiempos y poder entender la coreografía necesaria", dice. Y el mismo Robert Rodríguez, al presentar Baby: el aprendiz del crimen en el festival South by Southwest habló de lo excepcional del film. "Esta es una película que sabe que es una excepción en el sistema de estudios actual -define Wright- y que necesita aprovechar esa confianza. Ya casi no se pueden hacer películas tan personales, que apelen a estos motores del cine. Eso lo tengo muy claro."

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.