A 89 años de su nacimiento, cinco películas esenciales de Stanley Kubrick

Hacemos un recuento por sus films más emblemáticos
Martín Fernández Cruz
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26 de julio de 2017  • 19:54

1. Casta de malditos (1956)

La primera etapa en la obra de Stanley Kubrick esconde varias obras maestras que, si bien no cuentan con la fama de muchos de sus films posteriores, no por eso son menos importantes. Y Casta de malditos (junto a La patrulla infernal) son de lo mejor de los inicios del director. Protagonizada por el enorme Sterling Hayden, este largometraje cuenta la historia de un robo perfecto en el que, como es de esperar, las cosas no salen según lo previsto. Esta película es el eslabón perfecto entre el Kubrick deudor del cine clásico, y el Kubrick que ya insinuaba determinadas innovaciones formales que luego serían parte de su identidad como autor.

2. 2001: Odisea en el espacio (1968)

Muchos la acusan de pretenciosa, de pedante e incluso de tener un discurso new age de poco vuelo, pero es innegable que 2001... fue un film innovador en su puesta en escena, y cuya historia le permitió al director experimentar formalmente y presentar una ambiciosa idea sobre la humanidad, apoyándose en un discurso plenamente cinematográfico.

3. La naranja mecánica (1971)

La polémica novela escrita por Anthony Burgess se convirtió en una película aún más polémica dirigida por Kubrick. Y a pesar de no ser de lo mejor en la obra del director, su valor simbólico puede sentirse al día de hoy. La historia de Alex, su entorno y su dramática reformación tocaron una fibra muy sensible en la juventud de una época, que hizo de ese protagonista una postal que al día de hoy sigue apareciendo en más y más remeras.

4. El resplandor (1980)

Otro adaptación polémica pero que demostró cómo Kubrick tenía la capacidad de adueñarse de un material ajeno. En este caso, la novela de Stephen King sirvió como puntapié inicial para que el realizador construyera una historia de terror perfecta, pero que a la larga poco tenía que ver con el libro del cual tomaba la materia prima. De hecho, el propio King llegó a manifestarse en contra de este largometraje. Pero eso no importó, porque Kubrick y una terriblemente detallista puesta en escena (que demandó mejorar la tecnología de filmación en movimiento) hizo de El resplandor una verdadera obra maestra. Y eso sin mencionar que esta película fue quizá de las pocas que supo verdaderamente capitalizar el histrionismo en la interpretación de Jack Nicholson .

5. Ojos bien cerrados (1999)

La película póstuma de Kubrick, protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman , fue el broche de oro de una obra inclasificable. Kubrick demostró que Cruise era uno de los actores más importantes de su generación, y que detrás de esa angelada mirada, podía ser un turista sediento por conocer un oscuro mundo. La noche clandestina de Nueva York se devoraba al protagonista y llevaba con él a todos los espectadores que no podían más que caer rendidos ante el talento de un director que murió, y que dejó con su partida una filmografía que nunca dejará de hacer eco en la obra de futuros realizadores.

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