7 pistas para no perderse en Koreatown

Bibimbap colorido de Kyopoba.
Bibimbap colorido de Kyopoba. Fuente: Lugares - Crédito: Gentileza Kyopoba
Mucho más pequeño y mucho menos comercial que Chinatown, mucho menos conocido y más escondido también. Para comer comida étnica auténtica y sin pretensiones.
Carolina Cerimedo
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23 de agosto de 2017  • 12:20

“Si se juntan tres chinos, abren un restaurante; si se juntan tres japoneses, establecen una compañía; y si se juntan tres coreanos, empiezan una iglesia”. Y así sucedió en Buenos Aires, tal como dice el dicho popular. Tras un acuerdo diplomático, las primeras familias coreanas llegaron a nuestro país a fines de 1965 y un año después ya se construía la primera iglesia evangélica coreana, y se fundaba la Agrupación Coreana en Argentina. Vinieron, principalmente, de Corea del Sur y la mayoría se asentó en Flores, donde colgaron letreros en su propia lengua y abrieron bazares y restaurantes típicos, dotando de una identidad propia a la zona sur del barrio. Carabobo es la arteria aorta de Little Korea, que luego se convierte precisamente en la calle Corea. En esta zona hay también un par de bares-karaoke a puertas cerradas, con casi todos los temas en coreano, frecuentados por la comunidad.

Aunque en los últimos años, los negocios también se han extendido del otro lado de Rivadavia, con restaurantes perdidos entre tiendas de indumentaria de bajo costo en avenida Avellaneda, desde Nazca hasta Cuenca y sus alrededores, un perímetro que antes era dominado por comerciantes judíos y que hoy también concentra a los vendedores callejeros africanos. Viajar a Asia es una aventura y descubrir Koreatown en Buenos Aires conserva un poco de esa magia, es salirse de los barrios gastronómicos consagrados, con bares a puertas cerradas, restaurantes secretos y locales que todavía llevan sus carteles sólo en hangeul. Hay que buscar para encontrar, y como en todo viaje, hay que superar las barreras y animarse a entrar.

1. Una canción coreana

“Muchos creen que para los orientales, el arroz es como el pan para los occidentales, pero eso no es así. Para ustedes, el pan acompaña la comida, para nosotros la comida acompaña el arroz, que es el cuerpo principal, al que le sumamos sabores. Sería justamente al revés”, así arranca Sho la clase especial sobre tradiciones asiáticas. En Una canción coreana, restó que abrió junto a su mujer Ana, sirven los platos que le salen bien a su mamá. La idea no es hacer un negocio sino transmitir cultura, desde la comida y desde el cine: Ana protagonizó un documental que dio el nombre al local y que llegó a BAFICI para hablar sobre el papel fundamental de la mujer en una familia inmigrante. El pop coreano y excelentes películas como Primavera, verano, otoño, invierno... y otra vez primavera ayudan en la difusión de las costumbres del país del Este. “Ahora que están de moda nuestras telenovelas, la gente ve por televisión que en Corea se come bien y se acerca a probar. En Buenos Aires esta gastronomía no es muy conocida, pero en otras grandes capitales sí, por eso también llegan extranjeros que están habituados a consumirla”, detalla Sho.

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El primer básico para degustar es kimchi, una conserva picante que se hace con col china y no puede faltar como acompañamiento de cualquier carne. Aquí, el kimchi especial de la casa es dulce y llega como un ingrediente fundamental del ssam en el que también va cerdo cocido al vapor que cada uno debe enrollar con una hoja de bechu que es una lechuga oriental. Enseguida salen unos panqueques de frijol y verdeo que allá se acostumbran a preparar en los días de lluvia (estas tortillas son el hit); unos dumplings que se llaman mandu y son típicos del Norte de Corea (por eso la influencia china); y bulgogui de carne agridulce marinada con salsa de soja, aceite de sésamo y ajo. Este plato que se realizaba especialmente para el Rey durante la Dinastía Joseon, actualmente es el más difundido de Corea en el mundo y el más elegido por los turistas.. “No comemos muchos dulces, pero como a los argentinos les encantan los postres incorporamos unas tortas de una pastelería coreana. Perdón si me olvido los artículos cuando hablo, en coreano no los tenemos", cierra Sho.

Más info: Avenida Carabobo 1549, CABA | FB: Una canción Coreana

2. Rodizio de sushi

“¿Viene hoy?, ¿viene pronto? Después cerrado”. Te van a contestar en español básico cuando llames a Yagalchi para reservar. El menú a precio fijo la pone fácil, porque las porciones van llegando a la mesa sin necesidad de ordenarlas. Su especialidad es el pescado, y se despliega con una propuesta de sushi y sashimi libre a $350 pesos.

Más info: Avenida Carabobo 1334, CABA; Tel: + 54 11 4633-3829

3. Parrillada coreana

Este formato tenedor libre es el mismo de Yu-Ga-Ne: un famoso restaurante que antes se ubicaba en una casona de dos pisos en la esquina de Lamarca y Bacacay, frecuentado por la comunidad que a partir de las 18:30 horas está tocando el timbre para cenar. Sí, en Corea se come al atardecer y en Koreatown de Buenos Aires también, por eso la recomendación es ir temprano (además hay que tener cuidado al moverse por la noche y transitar siempre por las calles principales). “Por 350 pesos se pueden comer 13 platos y repetir todo”, asegura la familia del Sr. Yu (cuya cara está ilustrada en el individual, donde también anotan la seña de wifi) y es la opción perfecta para probar la mítica parrillada coreana que uno mismo se cocina.

Una ronda mas de #Soju cantinero!

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Generalmente el gogigui, nombre genérico para la barbacoa, se cocina en una parrilla que está empotrada en cada mesa, pero también puede ser en piedras calientes, sartén o una especie de plancha con hendiduras. Aquí, el asador es el centro de mesa, y lo primero que llega es el carbón, seguido por una gran cantidad de platillos que no paran de salir, además de la carne para poner a las brasas, que aquí cada comensal puede cortar con tijera a medida de su paladar (para no tener que usar cuchillo después). A todos estos acompañamientos se los conoce como ban chan, y aquí la oferta es extensa: brócoli salteado, ensaladas picantes, tortillas, brotes de soja con fideos de almidón de papa, maíz, además de las salsas y arroz blanco. Confirmado, hay que ir dispuesto a llenarse de humo, aunque cada mesa cuenta con su extractor particular.

Más info: Páez 3063, CABA; Tel: +54 11 4611-2580 | FB: Restaurante Yugane

4. En el súper

Le preguntamos a los coreanos cuáles son los productos típicos que hay que aprovechar a comprar y coincidieron en que los dos ítems más famosos para conseguir en el autoservicio son sojú (licor de arroz y cereales) y galletitas coreanas que son muy ricas.

Más info: Avenida Carabobo 1563, CABA.

5. Todos los credos

Los domingos al medio día, Korea Town se llena por la cantidad de personas que asiste a sus iglesias. Un aspecto interesante del barrio es su multicultura, de la Iglesia Evangelista Japonesa (Avenida Lafuente 445) a la Asociación Iglesia Evangélica Armenia (Avenida Carabobo 743), la Iglesia Católica Santos Mártires Coreanos (Thorne 1277), un templo budista y la famosa Basílica de San José de Flores (Av. Rivadavia 6950) que data del año 1831 y era frecuentaba por el Papa Francisco, quien creció en estas calles.

6. Floresta, la nueva Koreatown

En los últimos años, muchas tiendas del Bajo Floreshan bajado sus persianas para trasladarse a Floresta, una zona más comercial. Con espacios modernos y jóvenes, aparece un nuevo polo gastronómico de la cocina coreana.

Kyopo Ba

“Todo surgió de una pequeña idea que tuve cuando vivía en Corea. Nuestra comida no es muy conocida en la Argentina en comparación con otras, y los sabores son bastantes fuertes para alguien que recién empieza a probarla, por lo que decidí hacer una fusión para que sea más amigable al paladar de la gente”, cuenta Pablo, que hace dos años regresó de Corea y en 2016 abrió Kyopo Ba, su restaurante. Al principio, la mayoría de la clientela era coreana y ahora más del 70% son no coreanos. Fusionan varios platos típicos coreanos, tradicionales y no tradicionales, con sabores de Japón, Tailandia (muy rico el Pad Thai de mejillones y pollo) y Vietnam, entre otros países asiáticos.

“En la zona hay varios restaurantes coreanos, la mayoría escondidos. El Barrio Coreano estaba y sigue estando sobre Avenida Carabobo al fondo, pero muchos de los restaurantes y locales se movieron para aquí por la inseguridad”, cuenta Pablo. En un espacio amigable con patio interno y una barra que despacha soju Martini de sauco y otros cocktails, el plato del día puede ser kimchisotto: risotto con kimchi fresco picante, crocante de raíz de loto, ciboulette, y gruyere. Para pedir la insignia de la casa, Pablo sugiere Kyopo bowl de arroz con carne vacuna marinada en salsa de soja, repollo colorado, kimchi, mango, huevo soft cocido a 63 grados, palta y una salsa de maní, cilantro, popped-quinoa (inflada como pochoclo) y lima. De entrada, pollo frito coreano, bien crocante, marinado en ajo y jengibre, con coleslaw y gochujang (una salsa picante típica); de postre, crème brûlée de té verde y coco.

Más info: Dr. Juan F. Aranguren 3053, CABA | FB: KyopoBA

BAB

En coreano, la palabra "bab" tiene un significado mucho más profundo del que su traducción al castellano puede transmitir con “comida” o “arroz”. Cuando Corea se hallaba sumergida en guerra y pobreza, la comida era uno de los bienes más preciados, al punto que los coreanos, al saludarse, se dicen “¿ha comido?”, una pregunta equivalente a nuestro “¿cómo está?”. En BAB se puede probar kimchi dolsot bibimbap (un plato popular de la gastronomía de Corea que consiste en una cazuela de arroz con vegetales y carne más kimchi y una colorida variedad de verduras) y jeyuk bokkeum preparado con carne de cerdo y cebolla en salsa de pasta de picante.

La sopa del día de BAB, Budae-jjigae y muchos banchan.
La sopa del día de BAB, Budae-jjigae y muchos banchan. Fuente: Lugares - Crédito: Gentileza BAB

Más info: Felipe Vallese 3132, CABA | FB: BABrestaurantecoreano

7. Usar la cultura como un puente

El Centro Cultural Coreano, situado fuera de Koreatown, organiza varias actividades que pueden ser el punto de encuentro de ambas culturas. Taller de hangukhwa (pintura coreana), ciclos de cine con entrada libre, exposiciones de artistas coreanos, la noche de la cultura coreana, taller de caligrafía, lámparas de los deseos, pansori (arte dramático musical) y conciertos de gayaguem, la cítara tradicional coreana.

Tal vez la tradición que más conozcamos sea el baduk (go, para nosotros), el tablero de origen asiático. Sus reglas son muy sencillas, por lo que se aprenden rápidamente, sin embargo se requiere toda una vida para convertirse en un maestro del juego. Para ellos es importante tener un buen nivel en baduk porque otorga el reconocimiento del grupo. Antiguamente, era considerado un arte en Corea, junto a la música, la pintura y la poesía.

Más info: Coronel Díaz 2884, CABA; Tel: +54 11 4803-3167 | http://argentina.korean-culture.org/

Nota publicada en agosto de 2017.

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