Cinco obras infantiles para ver antes de que terminen las vacaciones de invierno

Saltimbanquis, Desprincesada, Mi Perro López, Vivitos y Coleando 2 y Deseos Inquietos son algunas de las piezas teatrales que eligieron dejar un mensaje a los chicos
Malen Lesser
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28 de julio de 2017  • 00:17

El receso de invierno tradicionalmente se convierte en el terreno perfecto para hacer crecer el interés de los niños por la cultura. La emoción del vivo, las luces y el escenario ofrecido como un espacio común, donde casi se borran las fronteras entre actores y espectadores, con los niños muy cerca del escenario son algunas de las maravillosas herramientas con las que cuenta el teatro infantil para hacer reír, pensar y emocionar. Hacemos un repaso por las piezas teatrales que recuperan distintos valores en una propuesta atractiva para grandes y chicos.

Saltimbanquis. El premiado musical para niños Saltimbanquis es una apuesta plena a los valores a partir del clásico cuento Los músicos de Bremen de los hermanos Grimm. Con renovada puesta en Sala Casacuberta del Teatro San Martín la obra se presenta llena de alegría, canciones y potencia en torno al concepto de que la unión hace la fuerza. Cuatro seres unen sus caminos y aprenden el significado de la amistad con el encanto adicional de un grupo de diez niños que acompañan a los protagonistas adultos. A pesar de que son diferentes, los animales se ven como iguales y rescatan además el deber de defenderse de las injusticias, priorizar la dignidad, el respeto y el cuidado por el otro. Impecables en sus papeles se lucen Magalí Sanchez Alleno como La Gata, Julián Rubino como El Perro, Mariano Mazzei como El Burro y Laura Silva como La Gallina. Cada uno de ellos representa distintos sectores de la sociedad: los artistas, los intelectuales, los niños, los trabajadores. El trato respetuoso hacia todos ellos subyace como una meta social deseable a lo largo del maravilloso texto que Pablo Gorlero, su director, rescata de la mítica puesta de los años 80 para otorgarle renovada vigencia.

Mi perro López. Para seguir con el bicherío, Mi Perro López es un musical para chicos que cuenta la historia de amistad y amor entre un perro callejero y un niño recuperando el valor de la tenencia responsable, el amor y respeto por los animales y lo que estos aportan a la vida de los seres humanos, en la infancia sobre todo. Así, a dos décadas del clásico Stan y Oliver del legendario Hugo Midón, la dupla protagonista compuesta por Omar Calicchio y Gustavo Monje se reencuentra para ser el motor de la historia de Gastón Cerana y hacer llorar de emoción a toda la familia en el Teatro 25 de Mayo. Buenas canciones, ternura y personajes entrañables son una ecuación perfecta para conducir a los pequeños espectadores a través de toda la vida de un can nacido en las calles. Con sus vicisitudes y alegrías, relatando cómo el chico lo rescata y adopta, cómo luego se pierde, sus desventuras fuera del hogar y el papel de los refugios de animales, la fauna urbana, la castración como método ético de abordar el problema y la responsabilidad del dueño en esto. Una trama que atraviesa el corazón y habla del rescate mutuo, la amistad y el vínculo sanador entre un niño y un animal.

Desprincesada, la aventura de ser yo. La obra narra las peripecias de la princesa Victoria y su afán por desprincesarse y encontrar la felicidad. En Cuidad Cultural Konex, de la mano de un gran elenco encabezado por Caro Domenech (ex Aliados), Ana Acosta y Emiliano Riera, los disparatados personajes asumen el gran desafío de vivir sin rechazos, sin prejuicios y libres. Con un mensaje que promueve la confianza en uno mismo, otro musical para disfrutar en familia con la excusa del sueño de una niña como cualquier niña, que quiere conocer más allá del palacio y el mandato impuesto de lo que debe ser. Una mirada valiente al interior de cada uno de nosotros puede hacer la diferencia y hacernos alcanzar la felicidad verdadera. El valor de perseguir las metas propias, hacer el esfuerzo y encontrar dentro una manera auténtica de vivir y ser. Subyace durante toda la pieza la cuestión del poder sobre uno mismo y la responsabilidad de escapar de los estereotipos. Certera, actual y eficaz es una oda a la libertad.

Deseos Inquietos. Hace seis años irrumpieron en la escena musical con sus canciones y estilo particular de unir lo lúdico con lo ecológico: realizan para sus obras juguetes con material reciclado o instrumentos, que tocan en escena y llaman “cotidiáfonos“. Ocurrentes, con mucho manejo del código de los más chiquitos y sus temáticas, así también como las de sus padres, componen por primera vez un musical lleno de canciones originales que muestran en el Teatro Cervantes junto a Emmanuel Abbruzzese y Martín Joab, encargado éste último de la dirección del espectáculo. El disco del grupo, Me pone alegre, es parte clave del espectáculo que ofrece en el mix de géneros chacarera, rock y reggae un recorrido imaginario que propone perseguir los deseos, ir por ellos y mantenerse inquietos, jugar con la imaginación y vivir con alegría. Logra encantar a los más chicos y hacer reír a sus padres.

Vivitos y Coleando 2. Una joya de la abuela en el mar de propuestas es sin duda la segunda versión de Vivitos y Coleando, desbordante de ese lenguaje único que creó el alma de Hugo Midón, que entendía a los niños como nadie, en ese diálogo con total ausencia de corrección política que suelen llevar a flor de piel toda la infancia y luego, muchas veces se olvida. Es el rescate de eso mismo. También creada por Midón y Carlos Gianni, muchos la consideran el reflejo de la madurez de esa dupla. Con Carlos March y Roberto Catarineu en escena, la obra resulta infalible, Laura Oliva, que aporta humor, frescura y ocurrencia potenciando el ya impresionante elenco. La solidez del mensaje recorre con maestría temas y valores vinculados al ser nacional desde esa llanura y simpleza natural del código que tienen los niños. En el recorrido de diálogos y canciones prevalece el mensaje último de no alejarnos de lo importante, ser humanos, estar conectados con aquello que nos hace sentir vivos, que muchas veces son los afectos, los demás, los vecinos, los de al lado y no aquietarse, en el sentido de vivir en las preocupaciones accesorias, repitiendo lugares y comportamientos, alejados de lo realmente importante. Los protagonistas de las narices rojas en perfecta sintonía con una pieza teatral llena de giros operísticos, cambios de acordes y pasajes de tonalidades se lucen a un ritmo intenso sin pausa y con mucha exigencia artística y son aplaudidos de pie.

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