El control de capitales, ¿una medida necesaria para prevenir posibles crisis financieras?

Marta Bekerman
Marta Bekerman PARA LA NACION
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30 de julio de 2017  

En los años 90, el Fondo Monetario Internacional (FMI) defendió a ultranza la liberalización de la cuenta de capital como una política óptima para todos los países. A las políticas de control de capitales se las consideraban distorsivas y totalmente desaconsejables. Pero desde la irrupción de la crisis del sudeste asiático, muchos miembros del staff del FMI plantearon la inconveniencia de una apertura total y resaltaron lo incorrecto de un planteo único en el tema. Para el caso de los países emergentes, varios estudios económicos desarrollan la idea de que la liberalización de capitales no sólo no trae crecimiento sino que, con frecuencia, está ligada a crisis bancarias.

Con la última gran crisis financiera de 2008, el FMI volvió a analizar el tema y dejó de lado ciertos preconceptos. Esa crisis dio lugar a bruscas salidas de capital desde países emergentes, en la medida en que los inversores buscaban la seguridad de los países industrializados. Integrantes del departamento de investigación del Fondo encontraron que los países con control de capitales fueron los menos afectados por esa crisis.

Ante esta realidad, el FMI comenzó a manifestar su apoyo al uso de controles como forma de prevenir las crisis financieras en ciertos países, como Brasil y Corea del Sur. Su nueva visión acepta que la liberalización de la cuenta capital puede no ser una política óptima si se realiza antes de que las naciones alcancen ciertos niveles de desarrollo financiero. Esto significa que, en esos casos, la entrada y salida de capitales debe ser regulada para prevenir y mitigar la inestabilidad financiera. Estas ideas ya habían sido planteadas por Keynes en 1942.

Los economistas Gallagher y Tian se preguntaron si esa transformación en el discurso se correspondió con cambios en la práctica. Hicieron un estudio sobre 31 países emergentes de Asia y América latina, que hicieron acuerdos con la institución en los últimos años y concluyeron que la crisis financiera tuvo una significativa influencia sobre sus decisiones, en cuanto a apoyar el control de capitales, apoyo que se hizo mayor para las economías más vulnerables.

La inestabilidad en los mercados financieros ligada a la apertura del movimiento de capitales, es enfatizada por economistas como Ocampo y Stiglitz, que señalan que en los períodos que muestran expectativas demasiado optimistas se genera una reducción de la aversión al riesgo que puede dar lugar a una fuerte expansión del crédito y del precio de los activos. En particular, las operaciones de carry trade, como las que se dan en la Argentina, son uno de los principales mecanismos para fomentar estos flujos. Los inversores son inducidos a vender dólares para colocar fondos en la moneda local de los países que muestran altas tasas de interés y perspectivas de fortalecimiento de sus monedas. Estos flujos pueden ser desestabilizadores por generar una apreciación de las tasas de cambio y condicionar el comportamiento de las tasas de interés a los efectos de evitar una brusca salida de capitales, que pueda llegar a riesgos sistémicos.

Los efectos de la liberalización de los capitales en el corto y en el largo plazo son materia de una controversia internacional que involucra al propio FMI, y no pueden dejar de ser discutidos hoy en la Argentina.

Docente e investigadora de la UBA

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