Débora Pérez Volpin: "No tengo grandes aspiraciones políticas"

Después de 20 años en canal 13, la periodista es precandidata a la Legislatura porteña.
Después de 20 años en canal 13, la periodista es precandidata a la Legislatura porteña. Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
En una entrevista en LA NACION, la periodista que dejó su lugar en la tele para lanzarse a la política contó cómo vive la campaña como precandidata a legisladora por el espacio de Martín Lousteau
José María Costa
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3 de agosto de 2017  • 10:08

Periodismo, militancia y política se mezclan constantemente en una conversación con Débora Pérez Volpin . Con 49 años y más de 20 como una de las caras de las noticias de Canal 13, este año decidió colgar el micrófono y salir a la calle para hacer campaña para llegar a la Legislatura porteña de la mano del partido de Martín Lousteau , Evolución. "Yo no tengo grandes aspiraciones políticas", aseguró la profesional de la comunicación a LA NACION.

-¿Cómo fue este primer mes de su nueva vida?

-Es un cambio de vida que está proyectado para dentro de algunos meses si la gente nos acompaña y los votos me permiten llegar a la Legislatura y hacer crecer este espacio que es el objetivo que nos hemos propuesto. Mi cambio de vida tiene que ver con lo que va a pasar después, pero esa puerta que nos abrirá la Legislatura depende mucho también de lo que hagamos en la campaña para dar a conocer ideas y, sobre todo, para escuchar.

-¿Qué lleva del periodismo a la carrera política?

-Lo que traigo del periodismo como carga personal es el escuchar a la gente y eso lo estoy disfrutando muchísimo en campaña. Es algo que hacía como periodista, que lo estoy disfrutando, pero cuando no hay una cámara muchas veces la gente se abre más y te brinda sus miedos, inquietudes y confianza. Esos cambios están en línea con lo que yo quiero para mí.

Ojalá que al ocupar una banca en la Legislatura no nos pase como cuando somos periodistas, que estamos encerrados en un estudio y alejados de las verdaderas cosas que le pasan a la gente

-¿Qué historia se llevaría de este primer mes como política y en campaña?

-Esta semana estuvimos en un barrio chiquito de la ciudad que se llama Villa Real, pegadito a la General Paz. La mayoría de los vecinos protesta porque no fueron consultados por el Gobierno para los cambios que quieren hacer en el barrio. La mayoría se sienten parte del lugar porque heredaron esas casas de padres o abuelos. Pero apareció una mujer, llamada María Cristina, que escuchó a todos los demás y luego dijo: «A mí me gusta estar mucho acá y que hablen de sus terrenos y que están preocupados por el semáforo y la ciclovía. Yo soy una jubilada que gana la mínima» y nos mostraba las moneditas del colectivo que se iba a tomar para volver a su casa ya que había ido ahí para hablar por los que no tienen como ella. Ella no vivía en ese barrio, pero viajó en colectivo para hablar y nos dijo que esa era la inversión del día. La inversión era esa, venir a decirnos que no nos olvidemos que hay personas en su misma situación. Esas cosas son las que te llevás, esas palabras que decía con mucha angustia esta mujer. Pero ¿sabés una cosa? Terminamos de responder su pregunta y de dar la charla y se fue contenta con las monedas en la mano para tomar el colectivo porque alguien la había escuchado. Ojalá que al ocupar una banca en la Legislatura no nos pase como cuando somos periodistas, que estamos encerrados en un estudio y alejados de las verdaderas cosas que le pasan a la gente.

-¿Cuándo comenzó a militar?

-Yo hice el secundario en el Nacional de Buenos Aires, a una cuadra de la Plaza de Mayo durante la última etapa de la dictadura militar, la Guerra de Malvinas y el florecimiento de la democracia. En el 83 estaba en tercer año. Entonces, era prácticamente imposible escindirse de esa realidad y no sentirse representado por esos nuevos valores que venían por cualquiera de los dos partidos que se presentaban a las elecciones. Para mí fue una etapa importantísima. Yo milité en el colegio y después en la facultad en la Franja Morada. Yo comencé una carrera nueva, que era Ciencias de la Comunicación, que aún no se había integrado a la Facultad de Ciencias Sociales, de la que se sabía poco. Incluso no sabíamos qué docentes iban a dar las materias del año siguiente porque íbamos creciendo con la carrera. Era un desafío y esto también lo es.

- Para usted, este sería como un tercer arrancar de cero. Primero la universidad, después la tele y ahora la política con un partido que no es mayoría. ¿Cómo es esto de arrancar de nuevo y con menos 10?

- Es un buen análisis. Para mí arrancar con menos 10 es el lugar más cómodo, porque mi trayectoria de vida siempre fue así. Lo que te lleva esfuerzo uno lo valora más, pero también porque es un tema de convicción y porque coincido con las ideas que tienen y la visión de futuro de esta ciudad. Me parece que le hace falta a la ciudad una oposición constructiva. Posar el foco y la mirada en los sectores que no se quieren mostrar y que necesitan realmente ayuda y estamos hablando del distrito más rico del país.

- ¿Qué es lo que no se muestra de la ciudad?

- La realidad es que hay un montón de otras cosas olvidadas. Por ejemplo, la noticia del incendio del conventillo en la Boca. Eso era una fotografía, como si vos pudieras congelar los problemas que se evitan, que no se ven y que nadie se ocupa. Todo comenzó con una discusión de pareja, una relación violenta, una mujer vulnerable que no tenía forma de pedir ayuda y un hombre que dijo vuelvo e incendio todo. Tenemos el problema de género sin resolver y la precariedad de la vivienda en un conventillo que se prendió fuego y donde murieron cuatro personas donde tenían las paredes de madera igual que hace 200 años cuando surgió la sede de los Bomberos Voluntarios de La Boca. Una noticia así te está golpeando en la cara, te dice «¿Alguien se va a ocupar de esto?». Ese es mi propósito y eso es lo que me faltaba.

Después de 20 años en canal 13, la periodista es precandidata a la Legislatura porteña.
Después de 20 años en canal 13, la periodista es precandidata a la Legislatura porteña. Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

- ¿Cuál sería su primer proyecto en la legislatura?

- Un tema que me interesa mucho es el tema de la vivienda, por la desigualdad que veo. Durante muchos años de la gestión de Pro esto estuvo abandonado en el presupuesto y recién hace dos creció un 56%. Una de cada diez personas que vive en la Ciudad vive en una villa. Se hizo una ley de autogestión de vivienda que es a la que yo quiero darle mayor entidad a través de cooperativas. También me parece que la urbanización de las villas están ligadas a negocios inmobiliarios por la zona que las rodea. Por eso creo que la inserción de la gente que vive de esta forma tan precaria debería darse de una manera más pareja. Estamos resolviendo con parches. Entiendo que es muy costoso, pero tiene que haber una situación más pareja para solucionar la crisis habitacional en la ciudad. También tiene que haber alguna solución para la clase media que está pagando más de la mitad de sus sueldos en los alquileres, con todos los gastos.

- ¿Qué otro tema le preocupa?

- El otro tema que me desvela desde siempre es la educación. Ahí tengo muchas ideas y propuestas para hacer. Me parece que hay que sacar del abandono a la educación pública de la ciudad que se manifiesta una gran desigualdad entre las escuelas de la zona norte y de la zona sur de la Capital. La educación en la zona sur es una herramienta indispensable para mejorar la calidad de vida y que se inserta en una mirada interdisciplinaria. Creo que también tenemos que acostumbrarnos a ser evaluados, si no, no podemos tener un diagnóstico certero de lo que pasa. También hay que poner la lupa en la formación docente. La docencia tiene que ser una prioridad y, los chicos que deciden estudiar eso tienen que estar a la altura de los millennials a quienes van a formar. Por eso, una de las propuestas es legajo único por alumno digital. No solo el del que tiene el nivel y los recursos socioeconómicos y su familia lo acompañará y, a lo mejor, va a llegar a terminar una carrera universitaria. Sino también al que repite, abandona, que no tiene vacante desde el nivel inicial. Sería como una historia clínica de la educación.

- ¿Cómo acompaña su familia a la Débora política?

- Soy una mamá y pareja mucho más ocupada. Todos me apoyan, es un cimbronazo interno, pero entienden también que es una elección de vida que hice que, como tal, ellos acompañan así como yo estimulo cada una de sus inquietudes y propuestas. Somos un equipo. Me están ayudando mucho. Si hilamos fino, parece la película que acaba de estrenar Carla Peterson [la mujer de Martín Lousteau], Mamá se fue de viaje, pero porque no estoy nunca y están acostumbrados a que esté. Pero entienden que la campaña requiere de muchas horas y que esas horas son útiles. A mí me hacen crecer y me falta aprender mucho en este nuevo campo que elegí. Es como hacer horas extras en un trabajo que tengo que aprender.

- ¿Cuál es el cargo máximo al que aspira?

- No aspiro a nada más. Mi presente lo estoy viviendo con tanta intensidad y creo que eso es bueno. Yo no tengo grandes aspiraciones políticas. Porque tengo 49 años, porque tengo una carrera hecha y porque estoy probando ver cómo me manejo y puedo crecer en algo que tiene que ver con un crecimiento personal, no de patrimonio, sino como persona.

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