Ocho curiosidades sobre Lollapalooza

Fuente: RollingStone - Crédito: Ignacio Arnedo
Tras el anuncio de la quinta edición local del festival ideado por Perry Farrell, repasamos los números de un fenómeno indie que se volvió marca global
Joaquín Vismara
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3 de agosto de 2017  • 13:05

Ya es oficial: Buenos Aires tendrá su quinta edición del festival creado por Perry Farrell. La edición 2018 de Lollapalooza se llevará a cabo los días 16, 17 y 18 de marzo en el Hipódromo de San Isidro. A pesar de que en el país sólo se realiza desde 2014, el evento cuenta ya con más de dos décadas de vida, y distintas sedes alrededor del mundo. A modo de repaso, elegimos ocho momentos y detalles emblemáticos de su historia, para hacer más llevadera la espera hasta el año que viene.

Una gran fiesta de despedida. Mucho antes de convertirlo en una marca global con sedes en los Estados Unidos, América del Sur y Europa, Perry Farrell ideó Lollapalooza con una finalidad muy distinta a la actual. En 1991, Jane’s Addiction, la banda que lo tenía (y lo sigue teniendo) como vocalista decidió separarse y lo hizo a lo grande. En vez de con un recital multitudinario, el grupo se despidió de su público con un festival itinerante que durante un mes giró por Estados Unidos con una programación que fue un fiel retrato de la cultura alternativa de la época, con Living Colour, Nine Inch Nails, Fishbone, Siouxie and the Banshees y la banda del dueño de casa como plato fuerte. El saldo fue tan positivo que Farrell decidió retomar Lollapalooza al año siguiente, ya sin Jane’s Addiction como parte del cartel (aunque volvió a sumarlos en las ediciones posteriores en cada una de sus reuniones).

El paso de mando en vivo. Para Farrell, uno de los factores diferenciales de Lollapalooza en comparación a otros festivales similares es la camaradería que se vive entre los artistas arriba y abajo del escenario, lo que suele devenir en alianzas inesperadas, y también irrepetibles. Una de ellas se vivió en el 2015 en el Hipódromo de San Isidro, cuando Jack White fue el encargado de cerrar la primera jornada. Mientras el ex The White Stripes se despachaba con una versión de “Killin’ Floor”, el blues compuesto por Howlin’ Wolf que Led Zeppelin reformuló bajo el nombre de “The Lemon Song”, el mismísimo Robert Plant tomó por asalto el escenario para un dueto histórico. Por primera (y hasta ahora, única) vez, ambos compartieron un tablado en el mundo, en lo que fue visto como un paso de mando del británico hacia el estadounidense, con la electrificación de la música negra como antorcha sagrada. Afuera no se consigue.

¡Más cencerro! El espíritu de cofradía que se respira en Lollapalooza también abre la puerta a participaciones de perfil más bajo, pero no por eso menos destacables. En 2013, a Queens of the Stone Age les tocó la tarea de dar cátedra con su rock pesado y arenoso cuando los rayos del sol todavía bañaban la superficie del Parque O’Higgins. Eso no impidió que cerca del final de su set se sumase Eddie Vedder . La alianza tiene sentido: Pearl Jam era la banda encargada de cerrar la noche, y su vocalista no dudó en pisar el escenario cencerro en mano para sumar percusión durante las estrofas y cantar el estribillo de “Little Sister”. La próxima que sea con la letra entera, Eddie.

Crédito: Ricardo Pristupluk

Lolla, je t’aime. A pesar desde que hace varios años Lollapalooza sentó su base el Grant Park de Chicago, su expansión mundial continúa a la fecha. Además de las tres plazas sudamericanas (Santiago, Buenos Aires y Sao Paulo), el festival sumó una sede europea en Berlín, a la que este año se le sumó París. A mediados de julio, el Hipódromo de Longchamp fue la sede elegida para más de cincuenta artistas repartidos en cinco escenarios a lo largo de un fin de semana, con Red Hot Chili Peppers, Lana del Rey, Liam Gallagher y The Weeknd como platos fuertes.

Una que nos sepamos todos, Noel. A pesar de que desde 2011 Noel Gallagher cuenta con una carrera solista que fue más que bien recibida, las canciones de su ex grupo siguen siendo el plato fuerte de sus presentaciones. Prueba de eso fue su paso por la edición 2016 de Lollapalooza Buenos Aires, en la que el hermano mayor de Liam decidió hacer una concesión con el público porteño. En un guiño de fraternidad con la audiencia local, cerró su show con “Don’t Look Back in Anger”, el clásico de Oasis, y lo interpretó dejando que fuese la gente quien cantase el tema y no él.

Un beatle para el público millennial. Aunque la intención con la que nació Lollapalooza fue la de poder dar un pantallazo de todo lo que ocurría en la escena alternativa de principios de los ‘90, de a poco los artistas clásicos fueron ganando terreno en las ediciones posteriores del festival. Así fue como sir Paul McCartney fue la cabeza de cartel del festival en 2015 en Chicago. El ex beatle no se anduvo con vueltas y no sólo brindó un show de dos horas y media en los que los temas de los Fab Four dominaron la lista, sino que también se permitió invitar a Britanny Howard de los bluseros Alabama Shakes para una versión rabiosa de “Get Back”.

El infiltrado de Arcade Fire. En la primera edición de Lollapalooza en Buenos Aires, el cierre de la primera jornada estuvo a cargo de Arcade Fire. Al igual que en muchas fechas de la gira de Reflektor, el álbum que los trajo por primera vez a Buenos Aires, los músicos de la banda canadiense salieron a escena con unas máscaras gigantes. La escena se mantuvo por unos minutos hasta que el cantante Win Butler apareció en escena y desenmascaró al impostor que había tomado su lugar frente al micrófono escondiendo su rostro: Julian Casablancas, el cantante de The Strokes, que horas antes se había presentado en solitario.

Todo es culpa de Larry, Moe y Curly. Aunque parezca una palabra inventada, Lollapalooza es una palabra nacida a fines del siglo XIX, creada para señalar “una cosa, evento o persona extraordinaria o inusual”. Mientras estaba desarrollando la gira despedida de Jane’s Addiction, Perry Farrell escuchó la palabra en un capítulo de Los Tres Chiflados, y entendió que era el nombre ideal para el proyecto que tenía en mente. La inspiración obra de maneras misteriosas.

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