El planeta de los simios: la guerra, oscura visión sobre la caída del ser humano

Diego Batlle
(0)
3 de agosto de 2017  

El planeta de los simios: la guerra / (War for the Planet of the Apes, Estados Unidos-Canadá-Nueva Zelanda/2017) / Dirección: Matt Reeves / Guión: Matt Reeves y Mark Bomback / Fotografía: Michael Seresin / Música: Michael Giacchino / Edición: William Hoy y Stan Salfas / Elenco: Andy Serkis, Woody Harrelson, Steve Zahn, Amiah Miller / Distribuidora: Fox / Duración: 140 minutos / Calificación: Apta para mayores de 13 años / Nuestra opinión: muy buena

Trailer de: El planeta de los simios:la guerra

2:14
Video

El director de las valiosas Cloverfield: Monstruo, Déjame entrar y El planeta de los simios: Confrontación (2014), segunda entrega de esta reciclada saga (la primera había sido rodada en 2011 por Rupert Wyatt), regala con La guerra la historia más oscura, pesimista y sangrienta de toda la trilogía. Tras la muerte del cruel Koba, el chimpancé César (Andy Serkis) queda no sólo al frente de su familia sino de una muy organizada comunidad de simios. Pero los militares se acercan, secundados por los antiguos seguidores de Koba que se han transformado en colaboracionistas, con la idea de aniquilarlos.

La idea del guión es clara: los primates evolucionan; los humanos involucionan y, por lo tanto, no es difícil empatizar con los conflictos de César y sus leales seguidores como el orangután Maurice (Karin Konoval) o el gorila Luca (Michael Adamthwaite) frente al despiadado (y estereotipado) coronel que interpreta con un bienvenido sentido del humor Woody Harrelson. Si lo de Harrelson, al frente de un ejército de sádicos mercenarios, es tan exagerado y disparatado que está cerca del ridículo, el contrapunto humano lo ofrece una adolescente muda llamada Nova (Amiah Miller), que resulta una observadora inocente del horror que se genera a su alrededor.

Crédito: Twentieth Century Fox

El planeta de los simios: La guerra es ante todo, como su título lo indica, una película bélica con múltiples referencias a Apocalypse Now y otros clásicos del género, pero también una de escape de prisión (de campo de concentración) con ciertos aires de western y algunos destellos cómicos. El expresivo trabajo de Serkis con su simio construido a partir de la técnica de captura de movimientos es, otra vez, excepcional y se suma a todo el despliegue de efectos visuales, panorámicas nevadas fotografiadas con sentido épico por Michael Seresin y la potente banda de sonido compuesta por Michael Giacchino.

El resultado es un film entretenido a partir de un relato bien construido (Reeves ratifica sus dotes de lúcido narrador y no casualmente le han encomendado dirigir la próxima The Batman) y una alegoría sobre el maltrato a los animales, la tentación del ojo por ojo y las dificultades de convivencia armónica entre seres diferentes que proporcionan distintos niveles de lectura políticos y morales.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.