Antonio Grimau y su historia de amor con una fan 38 años menor

Antonio Grimau, en un gran momento profesional y personal
Antonio Grimau, en un gran momento profesional y personal Fuente: Archivo
Mientras en lo laboral se prepara para encarnar a Sandro y protagoniza El Avaro en el circuito oficial, el actor vuelve a apostar a la convivencia a los 73
Hernán Rizzone
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7 de agosto de 2017  • 00:56

A veces, con el paso de los años, a los actores les suelen pasar los grandes desafíos y en los balances laborales, algunos sueños se cumplieron y otros no. Sin embargo, la expectativa por encarnar un gran personaje jamás se pierde. A sus 73 años, Antonio Grimau , está en un momento profesional inigualable: mientras protagoniza El Avaro, de Molière en el teatro Regio, prepara un rol que lo llena de orgullo. Será Roberto Sánchez en sus últimos años, en la miniserie de Telefé Sandro, de América que saldrá al aire muy pronto. En una charla a solas con LA NACION el intérprete contó todos los pormenores de la propuesta televisiva, sus ganas por conocer a Olga Garaventa la viuda del recordado ídolo musical, el miedo que supo tener a priori en el proyecto. Además, Antonio también respaldó a su colega Pablo Echarri, ante su salida del ciclo por razones ideológicas. El actor analizó la realidad televisiva y contó que ya tiene una propuesta teatral para volver a Mar del Plata.

Pero no todo es trabajo. Por primera vez, Grimau, abrió las puertas de su vida sentimental, que lo encuentra enamorado de una joven cuyo seudónimo es Marty, tiene 35 años y ambos conviven felizmente. Talentoso, noble y que jamás le escapa a cualquier desafío laboral y personal, así es Antonio Grimau.

-¿Qué se siente volver a protagonizar un clásico teatral como lo es El Avaro?

-Es una pieza que siempre quise hacer y apareció la maravillosa propuesta de la directora Corina Fiorillo y la directora del Regio, Eva Halac. Sinceramente, Fiorillo era una directora que me apetecía y con una gran exigencia que jamás te permite aflojar un segundo. Ahora disfrutamos de la pieza. Es una versión libre y moderna con música y canciones, muy profunda que intenta ser entretenida para el espectador manteniendo el tono de comedia y con algunas licencias teatrales.

Antonio Grimau, con sus compañeros de elenco en El Avaro, Nelson Rueda e Iride Mockert, y la directora, Corina Fiorillo
Antonio Grimau, con sus compañeros de elenco en El Avaro, Nelson Rueda e Iride Mockert, y la directora, Corina Fiorillo Fuente: Archivo - Crédito: Santiago Cichero/AFV

- Hay una gran expectativa con la propuesta sobre la propuesta “Sandro de América”. ¿Qué se puede adelantar del ciclo?

-Es una apuesta enorme y bellísima. En gran medida acepté el proyecto porque está el director Adrián Caetano de lo contrario no sé si lo hubiese aceptado. Cuando mi representante Pedro Rosón me contó de la oferta laboral me asusté un poco de encarnar a Sandro.

-¿Qué te asustó?

Es un mito popular y corres un riesgo grande de no dar en el punto justo del personaje y que la gente no lo acepte, por ejemplo, en el perfil físico. Entonces, Caetano me tranquilizó, al decirme que se trataba de un acercamiento al personaje y que no quería un imitador ni un símil. La credibilidad llegará con la interpretación y no con el parecido y estas palabras me tranquilizaron mucho. Los grandes desafíos son aquellos que te hacen crecer.

-Entonces, ¿qué Sandro terminará viendo el televidente?

-Espero que sea el más creíble. La estética e impronta de Caetano es muy buena.

-¿Conociste a la viuda, Olga Garaventa?

-Hasta ahora no he tenido el gusto. Ella expresó el deseo de conocerme y a mí también me pasó lo mismo y seguramente sucederá en algún momento.

-¿Lo conociste personalmente a Sandro? ¿Cómo llega él a tu vida?

-La primera vez que tomé conocimiento de Sandro fue un verano en la cancha de Nueva Chicago vendiendo gaseosas y con alrededor de 16 años. De golpe, apareció en el escenario y todo el mundo vibró, era alguien magnético y marcó toda mí adolescencia. Muchos años más tarde hice una telenovela para Puerto Rico. Justamente, él supo trabajar también para el mismo país. Así he tenido la fortuna que cuando algunos actores portorriqueños llegaron acá siendo parte del ciclo La cruz de papel, Sandro se presentó de sorpresa en un agasajo, porque tenía algunos conocidos en el elenco. Entonces, charlamos siendo ambos de zona sur. Después nos volvimos a ver años más tarde en el Gran Rex. Nos cruzamos después de uno de sus tantos shows. La verdad, cuanto más conozco de él más lo quiero y lo digo sin ninguna demagogia.

-La idea es vender el producto televisivo a nivel internacional permitiendo que nuestra TV retorne a los primeros planos en el exterior. ¿Pensás que será así?

-Es cierto. La trascendencia es enorme en muchas partes del mundo y hasta me llamaron desde Colombia, por ejemplo, de Radio Caracol.

-¿Cómo manejaste la parte musical?

-Hace cuatro años que estudió canto. Cada vez que me pongo el atuendo de Sandro es una emoción enorme y me moviliza internamente y hay un gran respeto y admiración por Sandro.

-¿Cuándo estrena la serie?

-Calculo que fines de octubre o principios de noviembre.

-¿Cómo encontrás la realidad televisiva?

No soy un televidente a full por razones de tiempo. Sin embargo, noto que la apuesta a la ficción es pobre y no hay las propuestas que hubo en algún momento. Después hay muchas novelas extranjeras. Aquí pasa totalmente por lo económico dado que hay un material humano extraordinario en todos los órdenes técnico y artístico.

¿Qué otros proyectos laborales tenés en carpeta?

Hay una posibilidad de hacer teatro con Arnaldo André y otros colegas en el verano marplatense. Es una comedia elegante y linda.

Un amor 38 años más joven

-Cambiando de tema, la última vez que te entrevistamos estabas solo y parecía que no querías estar más en pareja. ¿Cambió eso?

-Estoy muy bien acompañado desde hace un poco más de un año.

-¿Estás conviviendo?

-Sí, estoy conviviendo.

-¿Qué te hizo volver al amor y la convivencia?

-Apuesto por el amor. Entiendo que encontré una mujer que me contiene y me ama profundamente y me ayuda y me hace muy feliz.

-Con el paso de los años, algunos hombres buscan corregir sus errores ¿Qué dirías vos al respecto?

-He ido corrigiendo errores, aspectos machistas y algunos que todavía los sigo teniendo. El actor es quisquilloso, especial y es un bicho raro.

-¿Ella es más joven que vos?

Sí, por supuesto, siempre he tenido parejas más jóvenes.

-¿Cuántos años tiene?

-35 años.

-¿Cómo es la relación con una mujer mucho más joven que vos?

-Siempre estuve con mujeres más jóvenes. Si lográs compatibilizar es genial, muy llevadero, y compartir cosas lindas.

-¿Cuánto tiempo estuviste solo?

-Estuve seis o siete años.

-¿Cómo se llama ella? ¿Es actriz?

-Su seudónimo es Marty. No es actriz, es traductora y correctora de textos literarios.

-¿Cómo se conocieron?

-Ella era una fan de mis trabajos.

La televisión y la grieta

-¿Cómo encontrás la famosa “grieta”?

-¡Ay! Qué preguntita me hacés (risas). Creo que debería existir una tolerancia sobre las posturas políticas de cada uno. Me pareció espantoso aquello que pasó con Pablo Echarri, si él quedó afuera por razones políticas, sería algo aberrante. Debemos respetarnos más como sociedad. Es unas postura romántica y realista y estamos divididos lamentablemente como sociedad. Un buen ejemplo es SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes) donde conviven todas las posturas políticas, donde soy vocal suplente y una gran institución que ayudó a los actores. Es un buen ejemplo.

-También SAGAI fue eje de polémicas.

-Sí, claro, porque todo proyecto claro y cristalino siempre se lo ataca por intereses creados por gente que quiere tomar el poder.

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