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Hacé lobby en el trabajo

Crédito: Elda Broglio
Nunca estuvo muy bien visto eso de buscar aliados “de pasillo” para alcanzar tus objetivos. Hoy destacamos sus pros.
Eribel Cullari
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9 de agosto de 2017  • 00:00

Cuando se dice que alguien es un “lobbista”, muy rara vez se está hablando bien de esa persona. Desde siempre, “hacer lobby” significó meter presión para convencer a alguien en la toma de alguna decisión que genere un beneficio para el lobbista, sus proyectos o intereses.

Pero cuando empezás a sacarle el tabú, te das cuenta de que el lobby empresarial tiene mucho de positivo. Si sabés dosificarlo, si le encontrás los tiempos, si lográs equilibrarlo y meterlo dentro de tu agenda de trabajo, vas a descubrir que no es para nada una pérdida de tiempo, sino que, por el contrario, es una gran inversión para generar y mejorar tus vínculos dentro de la empresa, para tu desarrollo profesional y la concreción de los objetivos que tengas por delante. No etiquetes actitudes. Cada cual puede tomar el lobby a su manera, enfocar la energía, optimizar y hacer visible un proyecto.

Te damos algunas pautas para usar el lobby con criterio, con los recaudos necesarios para no convertirte en lobbista a tiempo completo.

Cuándo hacerlo

Cuando liderás un equipo de trabajo o un proyecto, es tan importante llegar a lo que tengas como objetivo como saber mostrarlo. Aprendé a darles visibilidad a las cosas que hace tu área y a tu propia labor como líder. Asistí al lanzamiento de otros proyectos de la empresa, participá de las reuniones de seguimiento, convocá a las personas clave que hagan que tu proyecto sea lo más visible posible dentro de la organización. La visibilidad es una de las ventajas que tiene hacer lobby tanto para para vos como para tu equipo. Y sí, a veces es importante repetir el casete una y otra vez para poder convencer al otro de que vale la pena eso por lo que estás peleando.

Con quién

Es importante que les pongas una mínima cuota de estrategia a tus relaciones. ¿Con quién elegís moverte dentro de la empresa? Con quién te mostrás habla mucho de vos, hace a tu imagen o marketing personal. Aprovechá todos los espacios que puedas para enriquecer tu red de contactos y sacarles el jugo a las relaciones.

A la hora de almorzar, por ejemplo, elegí hacer una buena rotación por el comedor, andá variando tus interlocutores para poder generar más y mejores vínculos. El espacio de almuerzo es un buen momento para generar contactos y conocer cómo vienen otros proyectos y otras áreas dentro de la empresa. Además, si compartís mesa con diferentes personas cada día, tenés más chances de seguir ampliando tu red, porque seguramente tengas la oportunidad de que esos con los que estés hablando te presenten a nuevas personas para poder ampliar tu perfil y conocer nuevos aliados estratégicos.

Cómo y cuánto

Identificá qué batallas está bueno dar y cuándo es necesario retirarte. Tené la paciencia de esperar hasta que las aguas se calmen, no siempre es buen momento para venderte o para vender tu proyecto.

Una de las habilidades de un buen lobbista es tener un buen control emocional para generar buen clima dentro de los equipos y de las organizaciones. Muchas veces te invade la emoción y eso te dificulta la posibilidad de hacer una lectura más amplia del tema. Podés aplicar la técnica de “salir al balcón” para evaluar con una visión más amplia la situación. ¿Qué significa? Generar un distanciamiento emocional “en altura” para verte “allá afuera y abajo”. Esto te ayuda a neutralizar las emociones que estás sintiendo, apreciar la situación desde un punto de vista más claro y real. Menos apasionado por tu objetivo.

Qué vender

Para saber con quién reunirte, cuándo es el momento ideal y cómo es la mejor manera de encararlo, es fundamental tener bien claro (y recontra masticado) tu objetivo o proyecto. No se trata de lobbear por lobbear. La idea es buscarles foco a las conversaciones, poder hacer sinergia y sacar provecho ya sea para enterarte de los rumbos de otros proyectos como para ver de qué forma podés darle visibilidad al tuyo.

Ser parte de conversaciones que van por fuera de tu caja te ayuda a entender el objetivo general del resto de la empresa. Siempre es mucho más beneficioso hacer una buena lectura del contexto en que estás inmersa para comprender el objetivo central, cuáles son las metas del negocio, y así poder interconectar tu propio objetivo con el general. •

Efecto boomerang

Por Luciana Dabat, experta en clima y cultura organizacional.

Nutrí tus redes de contacto al máximo. Trabajá las relaciones dentro de la empresa como un ida y vuelta constante. No solo es importante hacer lobby para poder darles visibilidad a los proyectos, sino también para usar ese y todos los momentos de intercambio como espacios colaborativos y de coparticipación. Lo rico muchas veces no es únicamente que le cuentes al otro acerca de tus iniciativas, sino también que abras el juego para dejar a los demás opinar sobre tus ideas y nutrirlas.

La mayoría de las empresas hoy promueven el intercambio, desde lo conceptual hasta lo edilicio. Cada vez más se usan los espacios abiertos en las oficinas, con la modalidad “open space” se derriban las barreras de las oficinas cerradas, se fomenta el ida y vuelta de ideas. Por esta razón, es fundamental que empieces a mirar el lobby como una herramienta a desarrollar para poder vivir y crecer en las organizaciones.

Y vos... ¿aprovechar los momentos distendidos dentro de la rutina laboral para mostrar lo que hacés? Leé también: Sophie Turner admitió que consiguió un rol en una película gracias a sus seguidores y Llegó el momento de hacer real lo que te propusiste.

Experta consultada: Fernanda Caminos Consultora en marketing y liderazgo.

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