En Atypical, un mundo casi normal

La serie que acaba de estrenar Netflix narra, en clave de comedia, el caos que se desata cuando un adolescente con autismo decide que es momento de conseguir una novia
Natalia Trzenko
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24 de agosto de 2017  

Atypical

Creada por: Robia Rashid/ Elenco: Keir Gilchrist, Michael Rappaport, Jennifer Jason Leigh, Brigette Lundy-Paine/ Disponible en Netflix/ Nuestra opinión: buena

Sam (Gilchrist) y Casey (Lundy-Paine)
Sam (Gilchrist) y Casey (Lundy-Paine) Fuente: LA NACION

El frío, la Antártida, los pingüinos y el silencio. Todas las cosas favoritas de Sam se encuentran tan lejos de la vida cotidiana del adolescente con autismo que bien podrían ser de otra galaxia. O extraterrestres, que es como muchos de sus compañeros de escuela y hasta su papá ven al chico, que creció amparado en la sobreprotección de su mamá, Elsa, quien hizo la misión de su vida aligerar la carga de su hijo mayor. Y así descuidó su matrimonio y a Casey, su madura hija menor. Ese es el punto de partida de Atypical, la nueva serie original de Netflix que se propone un objetivo ambicioso: contar en tono de comedia el peculiar momento en el que Sam, desafiando los supuestos límites de su condición, comienza a poner en práctica su independencia y, de paso, rompe la supuesta armonía familiar.

Atypical - Trailer

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El precario equilibrio entre las situaciones humorísticas que genera el poco registro que tiene el protagonista de las convenciones sociales y el drama que provocan esos momentos en los que se puede ver y sentir sus problemas, resumen los mejores y peores momentos del programa. En el transcurso de los ocho episodios de la temporada, lo que comienza como una refrescante comedia familiar que no esquiva ni simplifica las consecuencias de tener dos hijos adolescentes, y que uno haya sido diagnosticado como autista, deriva en unas cuantas tramas secundarias que diluyen la potencia del planteo.

Universo peculiar

Si en el comienzo la descripción de Sam, en sus propias palabras, permite al espectador ingresar en su peculiar universo y entender su punto de vista sobre el mundo que lo rodea -y que en muchos casos le cuesta aprehender-, a medida que avanza la historia esa intensidad se dispersa. Tal vez sea porque, a diferencia de muchas series con episodios de media hora, Atypical hace un esfuerzo por darle espacio al desarrollo de todos sus personajes. En teoría es una buena idea, pero en la práctica no termina de funcionar. O lo hace sólo a medias.

Cuando se trata de poner el ojo en Casey, la hija menor, su deseo de escapar de los rigores de ser en parte responsable del bienestar de su hermano y de tener que quedarse siempre en segundo plano por ser la "normal" de los dos, el desvío rinde sus frutos, porque al explorar su recorrido también se aclaran otros aspectos de la dinámica del resto de los personajes.

La relación entre Sam y Casey es uno de los núcleos sensibles de la historia, especialmente gracias a las actuaciones de los jóvenes Keir Gilchrist y Brigette Lundy-Paine, que logran destacarse aun frente a dos experimentados intérpretes como Jennifer Jason Leigh y Michael Rappaport. Encargados de dar vida a los padres de Sam y Casey, los veteranos intérpretes aprovechan al máximo cada una de las escenas que les tocan aun cuando en su caso se trate de las más adocenadas y previsibles de la narración. De todos modos, Leigh aporta lo suyo en aquellos pasajes en los que juega a la madre protectora en extremo y esos otros en los que se redescubre como mujer. A Rappaport le toca la menos lucida tarea de interpretar al padre que no termina de aceptar a un hijo con el que le cuesta establecer un vínculo.

La definición y profundidad de los personajes secundarios que rodean al protagonista -el compañero de trabajo de Sam, su terapeuta o su posible primera novia- no están a la altura del resto de la serie, y es allí cuando los intentos humorísticos del guión caen en ciertas caricaturas que no encajan con el resto del relato. Sin embargo, todo vuelve a su curso cuando la trama logra que el espectador se acomode en el rico mundo interior de Sam, como un pingüino en la Antártida.

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