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Cuál puede ser el futuro del bitcoin tras su escisión

Mientras aumenta la cotización de la criptomoneda, cada vez más empresas e instituciones estatales en el mundo se interesan por ella
Luis Doncel
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27 de agosto de 2017  

MADRID.- La cotización de la moneda virtual encadena máximos impulsada por avances técnicos, motivos especulativos y la impresión de que su papel va a ser cada vez más relevante

Como por arte de magia, Alberto Gómez vio a inicios de este mes cómo su inversión se multiplicaba. Los 30.000 euros que tenía en bitcoins crecieron un 10%. Pero más allá de la súbita fortuna de este informático, ese día ocurrió algo fundamental para aquellos que viven pendientes de la criptodivisa más famosa del mundo: la división en dos -con la creación de bitcoin cash- que zanjaba un larguísimo debate que a veces ha adquirido tintes "guerracivilescos" en esta comunidad.

Pese a lo que predecían los más agoreros, la escisión parece haber dado nuevas fuerzas al bitcoin: en menos de tres semanas, cada uno ha pasado de valer 2700 dólares a superar los 4300. Desde principios de año, su valor se ha más que quintuplicado. Y sus defensores están convencidos de que esto no es más que el principio.

La revalorización se explica por varios motivos. Influye una nueva versión del software -el llamado SegWit2x- que aumenta la velocidad de sus operaciones. También contribuye al crecimiento del número de inversores que, atraídos por las grandes rentabilidades, empiezan a interesarse por el mundo de las criptomonedas; sobre todo teniendo en cuenta que el número de bitcoins tiene un techo -nunca podrá haber más de 21 millones- y que la demanda no deja de crecer. Pero al margen de todos estos factores, late la percepción de que una divisa virtual tantas veces dada por muerta va a ir adquiriendo una importancia creciente con el paso del tiempo.

"Tengo clarísimo que el bitcoin está aquí para quedarse. Es sólo cuestión de tiempo que se extienda a más personas. No creo que a corto plazo vaya a tener un uso masivo, pero en campos como el comercio internacional va a ir ganando adeptos", afirma Leif Ferreira, un joven informático que hace tres años fundó Bit2me, la mayor gestora de bitcoins que existe ahora en España.

A lo largo de la madrileña calle Serrano comenzó hace tres años un proyecto, ahora fracasado, de impulsar el comercio con bitcoins. Porque, pese a la impresionante escalada de 0 dólares en 2009 a los más de 4300 actuales, la moneda que inventó el programador -o el grupo de programadores- bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto no ha logrado introducirse en el día a día de los consumidores.

Es en esta calle, frente a uno de los pocos cajeros de bitcoins de Madrid, donde este periódico ha citado a Alberto Gómez, Jorge Ordovás y Pablo Burgueño, los creadores de NevTrace, un laboratorio de blockchain, la tecnología que usa bitcoin, cada vez más requerida por grandes empresas.

Ordovás, que además dirige un posgrado sobre blockchain en la Universidad Europea de Madrid, explica los motivos por los que la creación del bitcoin cash fue tan traumática para muchos miembros de esta comunidad, creada en 2008 bajo los auspicios del criptoanarquismo. "El bitcoin nace en plena crisis con la idea de cambiar el modelo económico y sustituir las decisiones de los humanos, imperfectos por definición, por las de la criptografía, basadas en modelos matemáticos. Pero tras un origen muy ideológico se ha convertido en un negocio", aclara este experto.

Las razones de la división

La escisión se produjo entre los grupos que exigían mantener el espíritu inicial y rechazar que haya más transacciones a costa de que algunas empresas controlen el proceso, y los que querían una moneda más usable, que se acercara a la economía cotidiana. Y por eso este debate atacaba a uno de los grandes principios del bitcoin, que es su carácter descentralizado, como garantía para que nadie lo pueda controlar.

"Bitcoin no trata sólo de hacer transacciones de dinero de forma rápida y barata. También tiene que ser transparente y sin control centralizado", sintetiza Ferreira, que con su startup gestiona compraventas de bitcoins por valor de 20 millones de euros al año.

Los creadores de NevTrace notan en su día a día cómo cada vez más empresas y organismos se interesan por la tecnología blockchain: desde la Europol, que busca soluciones para los secuestradores que piden el pago del rescate en bitcoins, hasta la Comisión Europea.

"Empresas como Destinia, Prada o Agatha Ruiz de la Prada aceptan pagos en bitcoins. Sospechamos que se hacen muy pocos, pero no se sabe a ciencia cierta cuántos", asegura Burgueño. Por eso, el gobierno español ha empezado ya a interesarse por esta tecnología para evitar el fraude a través de esta vía. "Es un sector en el que casi nadie está pagando al fisco y se está evadiendo dinero de forma brutal", continúa el experto legal de NevTrace.

"Las grandes empresas del Ibex usan criptomonedas creadas por ellas mismas para mover fondos entre distintas sociedades del grupo", añade su compañero Gómez. Estos proyectos permanecen por ahora ocultos por el deseo de las compañías de no desvelar sus planes estratégicos y por la percepción muy extendida de que el mundo del bitcoin está ligado a actividades delictivas o, concretamente, a la evasión de impuestos.

El 22 de mayo de 2010, un usuario hizo por primera vez una transacción de bitcoins con dinero real. Se ofreció a pagar dos pizzas con su tarjeta de crédito a otro internauta a cambio de 10.000 unidades de esa moneda desconocida que había nacido dos años atrás. Hoy, si hubiera mantenido estos siete años su inversión sin tocarla, esas dos pizzas le habrían ofrecido un beneficio de unos 36,5 millones de euros.

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