El ángel, retrato de un asesino serial en un tiempo convulsionado del país

Luis Ortega filma con un destacado elenco y una generosa producción la película inspirada en la vida de Robledo Puch, cuyos crímenes conmovieron a la Argentina en 1971 y 1972; el debutante Lorenzo Ferro es el protagonista
Marcelo Stiletano
(0)
27 de agosto de 2017  

El Chino Darín, Lorenzo Ferro y Peter Lanzani, los tres protagonistas jóvenes de la historia
El Chino Darín, Lorenzo Ferro y Peter Lanzani, los tres protagonistas jóvenes de la historia

Escena 1. La Lucila. Estamos en el living principal de una amplísima y elegante vivienda con privilegiada vista al Río de la Plata, como ocurre con todas las edificaciones de ese espacio residencial casi exclusivo de la zona norte del Gran Buenos Aires, levantadas sobre las barrancas y el terreno ganado a la costa. Recorrer con la vista el lugar es como un rápido viaje en el tiempo: un mobiliario de líneas muy simétricas y precisas, colores intensos, elementos con texturas propias de ese estilo pop, cuero y aluminio, repartidos en el ambiente con buen gusto y apreciable distinción.

Una asistente golpea la claqueta blanca y negra, otra grita "¡Acción!" y en medio del silencio una solitaria silueta ingresa en el cuadro. Es un muchacho vestido con remera a rayas y un jean pata de elefante, tan impuesto en la época. Tiene un semblante todavía infantil y una cabellera rubia y enmarañada. Sin dudarlo se dirige al equipo de música (el tradicional "combinado" de esos tiempos), saca un disco de vinilo de su cubierta, lo coloca en el plato, desliza el brazo y cuando la púa entra en contacto con el álbum el ambiente se inunda con el reconocible y familiar sonido de "El extraño del pelo largo".

Poseído por la música, el chico se acerca bailando a la cámara, más y más, casi en trance. Nadie lo acompaña. Nadie habla. Ni dentro del cuadro ni en su derredor, hasta que Luis Ortega, con los auriculares colgando del cuello, indica que hay que detenerse. En unos minutos, luego de algunas instrucciones dichas casi en susurro, la toma se repetirá varias veces. Antes de sumarse a este proyecto, su protagonista no sabía lo que es participar de una filmación. Tiene 18 años y se llama Lorenzo Ferro. Todos le dicen Toto y en su debut cinematográfico le toca interpretar a Carlos Robledo Puch, el asesino serial más famoso de la historia reciente de la Argentina.

Esa vida se va a narrar en la pantalla de una manera que el propio Ortega confiesa como "muy libre, apoyada en una historia de amor y amistad". Así encara el director de Lulú, Caja negra e Historia de un clan el rodaje de El ángel, una ambiciosa producción entre Underground, Telefé, K&S Films y la española El Deseo (de los hermanos Almodóvar), que distribuirá 20th Century Fox y con estreno en la Argentina previsto para agosto de 2018. El rodaje comenzó el 24 de julio y seguirá por lo menos hasta mediados de septiembre.

Dice Ortega que la historia de Robledo Puch, al que conoceremos en la película simplemente como "Carlitos", se narra desde la mirada. "Y desde su percepción, que es lo que genera la reacción que luego tiene hacia los demás." Lo define como un "detective de otro planeta, muy influenciado por el cine, porque es un pibe que siente que lo están filmando todo el tiempo".

Sebastián y Luis Ortega, atentos al rodaje en Tigre
Sebastián y Luis Ortega, atentos al rodaje en Tigre

Entre mayo de 1971 y febrero de 1972, Robledo Puch cometió 10 homicidios calificados, un homicidio simple, 17 robos, una violación y un abuso deshonesto. Está preso desde hace 45 años y cumple su condena en Sierra Chica. "Cuando leí el libro de Rodolfo Palacios El ángel negro, que es una maravilla, sentí que él ya había hecho su película y la había vivido. El verdadero Robledo Puch le pidió especialmente a Palacios que quería que la dirigiera Martin Scorsese y la protagonizara Leonardo DiCaprio. Así que ahora debe estar un poco enojado", dice Ortega con una sonrisa cómplice. Como ocurrió en Historia de un clan, Ortega partió de una investigación de Palacios para armar entre los dos el guión de esta película.

En vez de Leo está Toto. Lorenzo, hijo del actor Rafael Ferro, que llegó primero a un casting de mil personas y fue quien quedó. "Carlitos es un ambicioso de la libertad, un romántico. El que más vive de toda esa gente de su tiempo en el presente. Se tomaba todo con naturalidad. Creía que era Dillinger o Clyde, el que salía a robar con Bonnie", describe Toto a LA NACION en un breve aparte durante un descanso del rodaje. En la charla mano a mano parece todavía más un adolescente.

Protagonista y director ensayaron juntos desde principios de año para poner a punto al personaje. A la preparación se sumó Alejandro Catalán, maestro de actores. "Trabajamos durísimo con Alejandro y Toto. Construimos este personaje desde cero, con mucho cariño. Y Lorenzo me dio todo lo que soñé desde el principio", se conmueve Ortega. Toto Ferro, en tanto, dice que también le dedicó un buen tiempo de esa preparación a escribir. "Quería dejar en un papel todo lo que imaginaba de Carlitos. Ese loco oscuro. En todo ese tiempo de ensayos empecé a descubrir que estaba en mi salsa. Estoy completamente enamorado del cine. Y actuar es como vivir el momento. No pensás en nada ni en nadie. Te dejás llevar."

Escena 2. Tigre. A menos de un kilómetro de la estación fluvial, en un mediodía de inconmensurable sol, el cruce entre dos calles se convierte en una postal de los años 70. La inalterable calma del lugar (poco tránsito, chalets sin ostentación, barrio de clase media suburbana) se altera con la llegada de un Valiant a toda velocidad. Dobla frenéticamente la esquina y estaciona a pocos metros.

Luis ortega, Mercedes Morán y Lanzani preparan una escena en pleno rodaje
Luis ortega, Mercedes Morán y Lanzani preparan una escena en pleno rodaje

En la pared, junto a la vereda, aparecen pegados dos carteles que convocan a escuchar música y bailar con grupos en vivo. Del auto se bajan tres personas jóvenes. El primero es Peter Lanzani, con un pesadísimo suéter, barba de algunos días y profuso bigote. Interpreta a Miguel Pietro, lejana alusión a Héctor Somoza, secuaz de Robledo Puch en el tramo final de su sangriento camino. Después le toca a Toto Ferro. Y el último es el Chino Darín, que desde el ficticio Ramón encarna a Jorge Ibáñez, el compinche original de Robledo Puch y el hombre del cual este ángel exterminador parece haberse enamorado.

La escena se repetirá al menos tres veces antes del almuerzo, con instrucciones precisas de Ortega entre toma y toma, esta vez acompañado muy de cerca por su hermano Sebastián, uno de los productores del film y responsable máximo de Underground. Es mucha la gente que rodea el set callejero, incluido un puñado de vecinos, pero el clima sosegado jamás se altera, ni siquiera cuando los Ortega reciben entusiasmados la visita de un hombre de acento centroamericano, amigo de correrías infantiles en Miami. Fuera de cámara, aguardando su turno y todavía vestido con coloridas ropas de época observa todo un fascinado Daniel Fanego, que interpreta al padre de Ramón. "Hacer esta película es maravilloso. Lo más difícil es andar con estas patillas y este bigote", dice con una amplísima sonrisa. Un poco más allá también espera su momento Mercedes Morán también con la vestimenta de su personaje, la madre de Ramón.

"Cambiamos todos los nombres. Dejamos solamente el de Carlitos, así, a secas, porque me parece que es un símbolo de la Argentina también. Ninguno de los personajes aparece en el fondo retratando a los reales. En realidad ocupan el lugar dramático de cada uno de ellos", completa Ortega. Para el director, lo más apasionante de ese chico es la situación excepcional que le toca vivir: "Yo nací para esto, dice. Y se siente Dios cuando roba. No lo hace para los demás. Es algo que vive él solo".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?