Aruba: una isla feliz para visitar en plan wellness

Crédito: Ma. Eugenia Castagnino

Viajamos a este paraíso para descubrir playas vírgenes, aguas color turquesa y todo lo que necesitás para bajar mil cambios.

1 de septiembre de 2017  • 22:35

“¡Bonbini!” –que significa “bienvenida” en papiamento, el idioma nativo– es lo primero que escuchás cuando llegás a Aruba. Y así te sentís todo el tiempo: bien recibida. Porque llegaste a una isla de raíces holandesas en pleno mar Caribe, de tan solo 30 kilómetros de largo y 9 de ancho, que se da el lujo de tener 52 semanas de sol al año y donde todo está listo para que los viajeros descansen y se sientan felices, a tal punto que al poco tiempo de estar ahí, disfrutando de sus playas de arena blanca, su eslogan “one happy island” deja de ser un recurso publicitario y se vuelve una experiencia real. El turismo y el aloe vera son las bases de la economía arubeña, así que absolutamente todo –desde la hotelería hasta la increíble hospitalidad de su gente, que suele hablar español, entre otros 4 o 5 idiomas– está dado para sentir que estás en el paraíso. Pero hay más: en los últimos años, Aruba fortaleció su propuesta wellness, con clases de yoga, spas de excelencia y una geografía que invita al relax de cuerpo y mente.

Top 3 de playas

Crédito: Ma. Eugenia Castagnino
Crédito: Ma. Eugenia Castagnino

Plan wellness

En el resort manchebo, las clases de yoga arrancan a las 8 y hay todos los días, en varios turnos Crédito: Ma. Eugenia Castagnino

La mayoría de los hoteles ofrecen clases de yoga frente al mar al amanecer –me pasó de quejarme un poco al tener que levantarme taaan temprano, pero la experiencia lo vale–; e incluso el resort Manchebo ofrece retiros de yoga de 4 noches, con clases diarias de yoga y Pilates y desayuno healthy incluido por US$ 1395. Otra opción es tomar clases individuales o grupales con Rachel Brathen –conocida en la isla y en Instagram como @yoga_girl–, que da clases de sup yoga, que se hace en tablas de stand-up paddle que flotan en el océano. Ella promete que es el savasana más relajante que podés vivir. Cuesta US$ 50 la clase y la bookeás en www.islandyoga.com

Vida acuática

Los manglares de mangel halto son divinos para un descanso a la sombra Crédito: Ma. Eugenia Castagnino

Las aguas turquesas de esta isla merecen que te animes a algo más que un chapuzón en sus playas.

Para pasear

Crédito: Ma. Eugenia Castagnino

Si querés una experiencia diferente, una buena idea es recorrer la isla en trikes –una especie de moto chopera para tres personas que te hace sentir Lorenzo Lamas y se alquila en Trikes Aruba a US$ 190 la excursión– y andar con los pelos al viento por los lugares más lindos de la isla.

Comer rico

Los chiringuitos, por todos lados Crédito: Ma. Eugenia Castagnino

Aguante el aloe vera

Todo a mano. La plantación más grande de aloe es Aruba Aloe, una empresa familiar que lo produce desde 1890 y es la más antigua del mundo. Es la 2a fuente de ingresos del país, y por eso a Aruba se la conoce también como “la isla del aloe”. En el Spa del Sol, en Manchebo Resort, hay un tratamiento que incluye un masaje de 80 minutos luego una máscara refrescante de gel de aloe y un tratamiento facial postsolar. Dura dos horas y media y cuesta US$ 270. La línea de productos contiene 100% de gel de aloe vera, que se extrae manualmente de las hojas. Hay una línea de postsolar –por las propiedades calmantes de la planta–, cremas, geles, mantecas y lociones. Tienen 18 tiendas en Aruba y se pueden comprar online y recibir en EE. UU. www.arubaaloe.com

¿Cómo llegar?

De Buenos Aires a Orajenstad, hay vuelos con una sola escala por Copa Airlines desde $16.414 y con dos escalas por Avianca.

Agradecemos a Huawei su colaboración en esta nota. Si estás en plan "cero estrés" podés leer: Playa y relax: 4 destinos emergentes para conocer en 2017

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