Netflix promociona series con cepas de cannabis

La firma se asoció con un dispensario de Los Ángeles y produjo 10 variedades para que los usuarios "mariden" con la TV
Martín Sanzano
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9 de septiembre de 2017  

La iniciativa coincide con Fumados, su nuevo lanzamiento
La iniciativa coincide con Fumados, su nuevo lanzamiento Crédito: Netflix

Para promocionar su nueva seriE Fumados, Netflix se asoció con un dispensario de cannabis medicinal de Los Ángeles y bautizó 10 cepas de marihuana con los nombres de sus lanzamientos originales. Luego, ese producto seleccionado fue vendido como estrategia de marketing en un evento de la Alternative Herbal Health Services en West Hollywood. La polémica iniciativa de Netflix apuntaba a "ayudar" a los usuarios a maridar sus series con la controvertida ambición de que disfrutaran a través de estas cepas de una "experiencia" nueva. Esa noche volaron entre los asistentes más de 100 unidades que fueron adquiridas por usuarios habilitados por el Estado. Vale recordar que el mismo día en que Donald Trump fue elegido presidente, noviembre de 2016, California votó a favor del uso legal con fines recreativos para todo el territorio de esta sustancia. Y desde ese momento las terminales nerviosas del capitalismo, incluidas las de Netflix, se activaron en torno a un producto hasta hace poco ilegal.

La historia es así: a finales de agosto, cuando llegó el turno de promocionar el estreno de su cannábica serie Fumados, a los ejecutivos se les ocurrió elaborar "The Netflix Collection", un catálogo de diferentes cepas seleccionadas especialmente para acompañar con cada show. Como si fuera un vino.

"Cada cepa fue cultivada con una serie en mente, diseñada para complementar el título basándonos en su tono", anunciaron en un comunicado de prensa. "Para los shows más tontos van a ser más dominantes las variedades de índica, mientras que para los dramas, las variedades de sativa pueden ayudar a realzar las escenas más intensas", detallaron.

Con ese criterio, bautizaron Orange is the New Black a la variedad Poussey Riot, diseñada para "pasar el tiempo con alguien, charlar y hacer chistes estúpidos". Mientras que a la Banana Stand Kush le pusieron Arrested Development, porque es ideal "para un Big Yellow Joint", según dicen en un claro guiño para los fanáticos. También tienen sus propias cepas la animada Bojack Horseman y Santa Clarita Diet, protagonizada por una Drew Barrymore caníbal. Para esa producción, prometieron, hay una variedad que "realmente aumentará su apetito".

Pero para Fumados, la nueva apuesta de 10 capítulos que ya está disponible en la plataforma (más otros 10 episodios con fecha de estreno por confirmar), no eligieron una ni dos, sino tres variedades diferentes de cannabis. La comedia, calificada para mayores de 16 años, tuvo críticas dispares por parte de la prensa especializada (ninguna muy auspiciosa, cabe añadir). Sin embargo, no le fue tan mal entre los usuarios, principales inversores de una empresa, Netflix, que (aún) no vende publicidad dentro de sus contenidos y que depende esencialmente de los abonados.

¿De qué va? Bueno, Kathy Bates, ganadora del Oscar a mejor actriz por su papel en Misery (1990), interpreta a Ruth Whitefeather Feldman, una abogada activista de look setentoso que es dueña de su propia tienda de cannabis en Los Ángeles. El negocio lo administra junto con su hijo Travis y un equipo de usuarios crónicos de la sustancia. Pero el "visionario" Travis sabe que desde la legalización estatal del cannabis comenzó a haber más competencia en el mercado y su sueño es abrir sucursales de "Ruth's Alternative Caring" en toda la ciudad. En cambio, su mamá no está de acuerdo con esa expansión e insiste en quedarse con la tranquilidad que le ofrece su pequeña tienda plagada de artículos hippies. Ella, a diferencia de su hijo, ve al cannabis como una causa espiritual por la cual tuvo que luchar románticamente en tiempos de persecución legal. No como si fuera un ansiolítico más de uso masivo. Pero para su hijo es un "commoditie" (como la soja) y solo piensa en atraer más clientes a un negocio incipiente con potencial de multinacional.

Desde la trama de la serie hasta su estrategia de marketing, Netflix eligió meterse con una de las industrias de mayor crecimiento en los Estados Unidos. Y aunque lo hizo con una historia bastante caricaturesca y poco cómica, se las ingenió para retratar una parte (cada vez más grande) de una de las tantas realidades que suceden en simultáneo en la ciudad de Los Ángeles.

Un ejemplo es la nota que publicó la semana siguiente al estreno de Fumados el portal Marijuana Business Daily, que realiza análisis de mercado, estadísticas e informes sobre el estado financiero del negocio. Allí aseguran que un cuarto del total de los negocios relacionados con el cannabis están cargo o fueron fundados por mujeres. Un dato más que interesante.

La serie a su vez cuenta con avisos publicitarios ficticios de distintas marcas de cannabis, en clara referencia a lo que realmente ocurre en los medios de comunicación como revistas locales de Los Ángeles, en donde los lectores pueden encontrarse con anuncios de diferentes tiendas, productos o cepas. La industria gráfica y el conglomerado de comunicación ya empezó a cosechar también los frutos indirectos de este negocio nuevo. ¿Podría anticiparse un escenario similar en la Argentina? Al parecer, no. "Van todos presos", aseguró a LA NACION la abogada penalista Gabriela Basalo, representante de la Red Argentina por los Derechos y Asistencia de los Usuarios de Drogas (Radaud), asesora legal de la revista THC y del Centro de Estudios de la Cultura Cannábica (Cecca). El consumo personal está penalizado en la Argentina por la ley N° 23.737 del Código Penal. "Si bien la Corte desde el 2009 viene diciendo que es inconstitucional la penalización, la ley así lo establece y las estadísticas policiales están sobresaturadas de usuarios detenidos", asegura Basalo. O sea: quizás en Netflix no saben (o sí) que por aquí las reglas son completamente diferentes a las de California.

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