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Deco: ni una pared blanca

El empapelado “Plantas” (Enamorada del Muro) le da el marco perfecto a este living con sillón de dos cuerpos (Della Casa), mesa ratona comprada en Tigre y puf redondo de arpillera (Falabella).
El empapelado “Plantas” (Enamorada del Muro) le da el marco perfecto a este living con sillón de dos cuerpos (Della Casa), mesa ratona comprada en Tigre y puf redondo de arpillera (Falabella). Crédito: Inés Tanoira. Producción de Yamila Bortnik.
En esta casa el color, los murales y los empapelados de diseño propio dan vida a cada uno de los ambientes
Soledad Avaca Cuenca
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19 de septiembre de 2017  • 00:00

“¿Cómo sos?”, le pregunté. Y ella dijo: “Alegre, ecléctica, espontánea, amo el color y no me gusta encasillarme rígidamente en un estilo”. Y, así, casi sin darse cuenta, Florencia Bauza (dueña de Enamorada del Muro) logró una descripción perfecta de su casa; porque, en definitiva, nuestros refugios hablan de nosotros. Y al entrar a este PH lleno de color, la historia se construye en la mente y se hace real con sus palabras.

Vive con su marido, Martín, y sus hijas, Francisca y Josefina. Son hogareños, de manos creativas, tocan música juntos –bien al estilo Von Trapp– y trabajan en la casa en equipo. La deco no se planteó desde un principio, sino que va pidiendo y ellos deciden. “Primero, lo funcional; después, chapa y pintura”, dice Flor.

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Yamila Bortnik.

Y, si bien los empapelados que diseña son los grandes protagonistas de los espacios, la casa tiene otros tesoros: techos altos, piezas de ferias, objetos de viajes y muebles heredados. Sus favoritos: un mapa que estaba en el escritorio de su papá y una lámpara con pantalla nueva de vacas, cabritas y gansos.

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Yamila Bortnik.

Espacio creativo

Al PH se llega por una escalera directo desde la calle. Tiene un distribuidor de 2 x 6 m, donde la dueña de casa armó su espacio de trabajo con un escritorio hecho a medida, una silla heredada que retapizó de azul, un mueble bajo del Mercado de las Pulgas reciclado y un empapelado inspirado en un género que la enamoró. De fondo, sobre la pared color petróleo, un espejo mexicano y un mascarón de proa chileno, de la casa de Neruda, como súper hallazgo.

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Yamila Bortnik.

En este espacio, Flor diseña los productos de su tienda (casi siempre de noche, cuando todos duermen y la casa está en silencio). Su otro rincón: el taller donde explora –y explota al máximo– su creatividad, un espacio lleno de pinceles, colores y objetos que la inspiran para crear sin límites. Ahora, además de pintar, también se animó al mosaiquismo, ¡y lo hace muy bien! “En casa, si algún plato o adorno se rompe, se usa para mosaico. Todo puede revivir en otro lugar”. Y todos colaboran para que eso suceda.

Mundo privado

Acá las paredes también cuentan historias. Son como las páginas de un libro ilustrado y lleno de color (uno de los conceptos claves de la deco general). En el cuarto de las chicas: biblioteca de melamina blanca, alfombra violeta, silla de escritorio fucsia y empapelados Primavera junto a la ventana y Mapamundi en el sector donde está la cocinita para jugar (Jota Juguetes). “A mis hijas también les encanta crear: pintan, pegan dibujitos, agregan guirnaldas. Para mí, en la deco, todo está permitido”.

Crédito: Inés Tanoira. Producción de Yamila Bortnik.

Y bajo ese concepto, también planteó su dormitorio, con el fotomural Bosque –muy protagonista–, una lámpara de Casa Ideas Chile y un respaldo que hizo con los antiguos resortes de la cama de sus papás. Un detalle que enfatiza, una vez más, el concepto de darles una nueva vida a los objetos. Todo de manera original y con impacto visual.

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