Un regreso soñado, un presente alentador

Joaquín Vismara
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18 de septiembre de 2017  

Veinticinco mil personas vieron el gran retorno de Ratones Paranoicos
Veinticinco mil personas vieron el gran retorno de Ratones Paranoicos Crédito: Ignacio Sánchez

Ratones Paranoicos / Con: Juanse Gutiérrez (voz y guitarra), Pablo Cano (guitarra), Pablo Memi (bajo) y Rubén Quiroga (batería) / Invitados: Germán Wiedemer y Fabián Quintiero (teclados), Gory Loncharich, Florencia Ibarra y Adriana Rodríguez (coros) y Marcelo Garófalo, Fabián Vegio y Pablo Fortuna (vientos) / Lugar: Hipódromo de Palermo / Función: anteayer / Nuestra opinión: excelente

"Una noche no hace mal. Varias más, mucho menos". Acababa de pasar, justamente, "Una noche no hace mal", y Juanse Gutiérrez parecía estar dándole al público la explicación de por qué él y sus compañeros decidieron despertar a Ratones Paranoicos después de siete años de hibernación. Y lo cierto es que, aun cuando este regreso no tiene mayores planes anunciados a futuro, la versión 2017 de la banda que lo tiene como líder demostró estar viviendo un presente sin fisuras a la vista.

Apenas pasadas las nueve de la noche del sábado, un par de compases del rasgueo inicial de "Ceremonia en el hall" bastaron para volver a poner a las cosas en su lugar, como si el tiempo no hubiera pasado. Ante un Hipódromo de Palermo desbordado por más de veinticinco mil espectadores, "Sucia estrella" y "Sucio gas" terminaron de reavivar la química entre la banda y su público, en un fervor tan intenso que hacía que el agite del campo deviniera en un temblor poco sutil en las plateas laterales.

"Ya morí", "Vicio" y "El reflejo" fueron abriendo el juego por fuera de la comodidad stone en la que los Ratones fueron encasillados cuando estaban en actividad. Prueba de ello fueron los aires R&B vieja escuela de "Isabel" y "Carolina", enganchadas entre sí y con una paleta sonora expandida gracias al aporte de una sección de vientos, tres coristas y el piano omnipresente de Germán Wiedemer (de la banda de Andrés Calamaro). Todo junto terminó de dar a las canciones un espíritu soulero con bastante groove, una fórmula que se repitió en varios pasajes de la noche con igual éxito.

Y aunque el paso del tiempo sea algo inexorable, la versión 2017 de Ratones Paranoicos conserva intacta su esencia original. Pablo Memi se pasó todo el show bailando al ritmo de su bajo Hofner; Roy Quiroga demostró ser el pivote necesario de la base rítmica (y tuvo su momento de protagonismo con un extenso solo de batería en "Boogie"), y Sarco Cano aportó licks bluseros y detalles de slide guitar cada vez que se le cedió el protagonismo. Con saco dorado y zapatillas flúo, Juanse demostró no haber perdido ni un gramo de su garbo de rockstar: después de un comienzo algo estático, de a poco empezó a transitar la pasarela hacia el campo, y a la altura de "Enlace" ya estaba trepándose a la estructura tubular del escenario, como en los viejos tiempos.

"Vamos a ir mechando, porque estamos en el siglo XXI", dijo Gutiérrez para justificar la alternancia entre hits todoterreno y perlas ocultas para el público más fiel. Y así fue: "Colocado voy", "Vodka doble", "Líder algo especial", "Ciervo motor" y "Damas negras" fueron guiños al núcleo duro de sus seguidores. Para compensar, "La calavera", "Juana de Arco", "Rock del pedazo", "Rainbow" y "Rock del gato" funcionaron de manera complaciente para todo el público. Y varias de ellas con el aporte en teclados de Fabián "Von" Quintiero, que reemplazó a Memi en las cuatro cuerdas entre 1997 y 2007.

A pesar de que los bises tuvieron un comienzo algo tibio con "No llores" y "Yo te amo", el único tema nuevo hasta la fecha, el epílogo no escatimó en contundencia. Primero, "Sigue girando", el último gran hit de los Ratones en este milenio: pura master class guitarrera. Después, "Cowboy" fue un recordatorio de la fórmula fundacional del grupo, como si Jagger y Richards salieran de gira con los Sex Pistols como banda de apoyo. "Ahora nos vamos? No, ya nos fuimos y volvimos. Éste es el último tema", se corrigió Juanse antes de "Para siempre". Y la elección parece cualquier cosa menos casual: el primer verso del tema ("Quisiera que esto dure para siempre, casi tanto como una eternidad") puede ser visto en este presente como la intención implícita de que este regreso no sea una burbuja en el tiempo. Antes de retirarse del escenario, la banda se despidió con un "Hasta la próxima", otra señal más de que probablemente siga habiendo Ratones por otro buen tiempo.

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