Reseña: Nací para ser breve, de Gabriela Massuh

María Elena Walsh, en clave íntima
Hugo Beccacece
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24 de septiembre de 2017  

Ésta es la conmovedora historia de amor y amistad de dos mujeres escrita por una de ellas. Gabriela Massuh es la autora de tres novelas que no pueden dejar indiferentes a sus lectores ( La intemperie, La omisión, Desmonte) y dirigió la programación de cultura del Instituto Goethe durante un largo período en el que supo cambiar el ritmo y el aire de lo que pasaba en Buenos Aires. María Elena Walsh, poeta, compositora y letrista de canciones inolvidables, representa para los chicos y adultos de todo el país un símbolo, al mismo tiempo público y profundamente íntimo, de la gracia, la poesía y el civismo.

Gabriela Massuh
Gabriela Massuh

Nací para ser breve surgió como una especie de terapia reparadora. Cuando, en 1981, a María Elena Walsh se le declaró un cáncer de huesos, debió internarse durante meses en una clínica. Gabriela Massuh iba a asistirla por las tardes y, para paliar las interminables horas de sanatorio, le propuso hacerle una serie de entrevistas para que contara su vida. Las charlas se extendieron durante toda la internación y aún después. Ese reportaje fue aprobado por Walsh, que lo leyó con su rigor habitual, pero quedó inédito durante décadas porque Massuh tenía dudas acerca de su trabajo. Ahora, ya más segura como autora, lo volvió a leer, le hizo muy pocos cambios, y decidió publicarlo en un "estuche" delicadamente elaborado: lo convirtió en un libro compuesto como un tríptico.

En la primera parte, narra su vida en primera persona para mostrar hasta qué punto las poesías y, sobre todo, las canciones de María Elena le abrieron el mundo desde la niñez. Esa sección se termina cuando Walsh, en 1981, después de varias postergaciones, le dice: "Basta de flit, de mufa, vamos a hacer ese libro".

El panel central del tríptico es el reportaje (más de 130 páginas), especie de autobiografía de María Elena que abarca desde el nacimiento hasta 1982. María Elena nunca se entregó de un modo tan abierto y tan profundo en una entrevista. Tampoco su pensamiento fue reflejado de un modo tan preciso y delicado. Ese diálogo revela la calidad del lazo amoroso que unió a entrevistadora y entrevistada. Sin embargo, todo lo que se refiere a ese amor está contado con cierta vaguedad, salvo su lado tierno. Es más -o más bien menos-, en ningún momento Massuh o Walsh se refieren al deseo físico, aspecto, ¡y vaya qué aspecto!, esencial en el amor. No evaden el tema de la homosexualidad, pero se refieren a él y al amor, con una discreción casi victoriana.

María Elena enfatiza la importancia que le da a la raíz popular en el arte y en su obra en particular (un asunto que también preocupa a Massuh). Declara que detesta la persecución de lo estético y la tilda de cursi. Confiesa que dejó la poesía porque le teme a la locura. En cambio, las canciones le permiten escribir sobre un tema y desarrollar su prodigioso don de la rima y del ritmo sin exponerse al peligro del inconsciente. A medida que cuenta su existencia, Walsh pinta como telón de fondo un fresco del país y de sus habitantes en el que titilan el desencanto y la esperanza ("Por todo y a pesar de todo / mi amor, yo quiero vivir en vos."). Es ambivalente respecto del peronismo, en el que denuncia la inspiración fascista que se revela en la represión cultural y el autoritarismo, pero también le reconoce su lado social. Por supuesto, condena varias veces la dictadura militar.

Aunque Walsh busca escribir para todos, es muy consciente de que pertenece a la clase media y que eso está inscrito en su producción. Se considera una profesional, es decir, alguien "que crea con la conciencia de hacerlo para un público". En su estética, la concisión y la claridad son la clave de la belleza. "Yo nací queriendo ser breve", dice.

En la tercera parte, Gabriela pasa revista a los tres libros finales de María Elena ( Novios de antaño, Diario brujo, Fantasmas en el parque) y describe cómo la relación con la artista poco a poco se trocó en amistad. Las dos fueron amparo recíproco en distintos momentos de esa curva. Nací para ser breve es el hermoso broche del vínculo excepcional que mantuvieron y, a la vez, un documento notable sobre el amor femenino, la sensibilidad y la ideología de la clase media ilustrada.

NACÍ PARA SER BREVE

Por Gabriela Massuh

Sudamericana. 249 págs., $ 499

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