Celos: aprendé a transformarlos en una emoción positiva

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Cuando aparecen es inútil esconderlos, reprimirlos o negarlos; en cambió podés reconocerlos para hacerte cargo y canalizarlos para mejorar tus relaciones

27 de septiembre de 2017  • 00:00

¿Celosa yo? No, para nada... Seamos sinceras, un poquito, a veces, a todas nos sobreviene un ataque de celos. Es una señal de que alguien te importa. De que estás enamorada, de que sos humana y como todos los mortales estás en una permanente tensión entre las emociones positivas y las negativas. Aunque estemos lejos de ser dominadas por esta emoción destructiva, viene bien repasar algunas estrategias para saber qué hacer cuando estamos al borde de un ataque de celos.

Matías Quinn, instructor de la Fundación El Arte de Vivir nos pasa esta guía para comenzar a tomar responsabilidad por nuestras emociones, reducir la ansiedad y conseguir paz mental.

Cómo controlar los celos

Cuando tenemos una determinada emoción (los celos, como la ira, la bronca, la alegría o la euforia, entre otras) hay dos caminos posibles: culpar a los demás por lo que sentimos o comprender que estamos frente a un sentimiento propio.

Cuando elegís culpar al otro, te ¨desempoderás¨, es decir, perdés poder ante esa situación para generar un cambio. Querer manejar una emoción directamente es muy difícil. Los celos no se pueden reprimir, querer quitarte esa emoción a la fuerza no funciona.

Pensá que toda emoción es sana si dura lo que le tomaría a una línea desaparecer cuando la dibujás en la superficie del agua, o sea, enseguida se va. Los celos son naturales, lo fundamental es no quedarse ¨trabado¨ con esa emoción.

Lo que sí podés hacer es lo siguiente:

Reconocé lo que sentís. Cerrá los ojos y observá cómo está tu respiración. Cuando atravesás una emoción muy fuerte, la respiración es entrecortada y con un ritmo más acelerado. A partir de esa base, utilizá alguna técnica de respiración para comenzar a manejar tus emociones.

Relajate. Llevá tu atención a la zona del estómago, que es el centro energético donde normalmente se acumulan los celos. ¨Transformación de las emociones¨ es una excelente meditación guiada para esos momentos.

Si persiste a lo largo del tiempo, adoptá una rutina saludable. Cuidá tu cuerpo, comé sano, dormí bien, hacé ejercicio y utilizá técnicas de respiración, porque todo ello incrementa tu nivel de energía y ayuda a que las emociones no se apoderen tanto de vos.

Preguntate ¿por qué realmente siento estos celos? Recordá que las respuestas están dentro tuyo, usá tu intuición y sentido común. Normalmente las emociones fuertes nos paralizan y no nos permiten tomar decisiones inteligentes pero en otras ocasiones, son una señal de que algo no está tan bien y deberíamos generar un diálogo con la otra persona. Intuís que está pasando algo malo, que no se está cumpliendo un compromiso de fidelidad y es un momento un momento para escuchar y dialogar con la otra persona. Otras tantas veces, si tenés la claridad de manejar al celo y que se vaya, te das cuenta que era un tema tuyo, ahí nadie te puede decir qué hacer.

Abandoná el reclamo. El reclamo y la demanda constante, matan el amor. Amor verdadero no es qué podes hacer vos por mí, sino qué puedo hacer yo por vos.Se suelen asociar los celos con la posesión, como si el otro fuera un objeto de nuestra propiedad. Celar es dejar de creer en el otro y cuando toda la tensión está puesta en lo que hace y dice el otro, las relaciones se vuelven una causa de sufrimiento en vez de un motivo de disfrute.

Buscá un objetivo común con tu pareja. Cuando las parejas tienen un objetivo en común, más grande que estar fijándose en lo que hace el otro, pueden funcionar como si fuesen dos líneas paralelas, es decir, tienen su visión en algo mayor y poseen la capacidad de mantenerse juntas, tan cerca como quieran y van en paralelo. Si las líneas no son paralelas, eventualmente se van a cruzar pero también se van a distanciar. Entonces, hacé de tus relaciones dos líneas paralelas y no dos líneas que se crucen.

¿Y vos? ¿Cómo te afectan los celos? ¿Qué hacés para manejarlos? También leé: Trabajo: por qué son buenos los cambios y Cortá con los pensamientos limitantes

Experto consultado: Matías Quinn, instructor de la Fundación El Arte de Vivir.

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