Una granja que también es escuela

En Rosario, donde antes había una planta de tratamiento de basura, ahora existe un centro de educación ecológica para los niños, y para todos los ciudadanos
(0)
18 de agosto de 1999  

ROSARIO.- El proyecto de la Granja de la Infancia surge de una verdadera paradoja: donde antes había una planta de tratamiento de basura existe, ahora, un centro de educación ecológica.

A partir de una idea de las autoridades del municipio rosarino y bajo la influencia de las ideas del pedagogo italiano Francesco Tonucci, se desarrolló un parque que promueve un espacio de experimentación para escuelas y familias, y que aspira a complementar la educación formal que reciben los niños. Es un sitio que constituye un aporte a la formación que reciben los chicos en sus propias escuelas.

Situada en un predio de cinco hectáreas sobre la avenida Perón al 8000, la Granja de la Infancia es un proyecto del cual participaron biológos y veterinarios, que se propusieron que el espacio conforme un ecosistema adecuado para la vida silvestre natural. El objetivo es promover en los niños el respeto por otras formas de vida y la importancia de conocer y convivir con la naturaleza.

El programa del parque se distingue por el compromiso con la propuesta educativa de convertirlo en un sitio de contacto y aprendizaje de lo natural. En él se cruzan los conceptos de juego, recreación, educación no formal, así como modelos de participación social y democrática.

Niños y animales

La Granja... se inauguró hace tres meses, según el proyecto de los arquitectos rosarinos Paula Fierro y Lucas Berca, con la colaboración de la arquitecta Andrea Calderini.

"Quisimos escapar del concepto de encerrar niños y enjaular animales", expresan los diseñadores. El desafío, afirman, fue crear un territorio que albergue con la mayor libertad las actividades propuestas (contacto con la naturaleza, elaboración de productos derivados de la granja como pan y dulces caseros, exhibición de videos, laboratorio, reciclado de materia orgánica, huerta y vivero, realización de lápices ecológicos).

El parque se propone jugar con la topografía creando un paisaje propio: posee bordes ondulantes y parquizados para crear lomas que dividen los sectores sin encerrarlos y sin recurrir a senderos prefijados. No hay cercos y se utilizó como límite del predio una alameda que ya existía. "Es un proyecto donde la arquitectura no domina la naturaleza sino que la acompaña", explicaron.

La Granja... cuenta con una construcción para albergar contingentes, donde se organiza el amasado del pan y se toma la merienda; sala de video, biblioteca, laboratorio y centro de capacitación sobre la preservación del medio ambiente. Estas actividades se realizan en un edificio que, bajo una sola cubierta con única pendiente y con una gran galería, recuerda por su lenguaje la pulcritud de las construcciones nórdicas.

En el parque propiamente dicho se sitúan una isla con animales sueltos vinculada con diversos puentes, un gran corral con animales de granja, y una segunda isla en la que conviven nutrias y carpinchos, entre otros animales de nuestra fauna. Posee, además, una huerta y vivero que invita a los niños a tomar contacto con plantas y flores; un anfiteatro al aire libre y un laberinto.

Todos estos espacios se diseñaron con objeto de que se mezclaran con el paisaje y de que -según afirman sus autores-, al formar parte de él, establezcan una metáfora de la búsqueda por el conocimiento.

La organización espacial propone recorridos libres, con efectos sorpresa, e invita a caminar para descubrir. Y si bien resulta difícil, en una sola visita, evaluar si los postulados pedagógicos se cumplen con amplitud, es cierto que la voluntad de crear un sitio que estimule la relación de los niños con la naturaleza, y que aliente un pensamiento plural y de aceptación de la diferencia merece destacarse como un aporte a los crecientes desafíos que enfrenta la escuela.

Más aún, si dicho espacio es público y abierto, y surgió como una iniciativa municipal.

Un parque para grandes y chicos

Quienes participan en el proyecto de la Granja de la Infancia _además de los arquitectos y de la doctora Chiqui González, inspiradora del mismo, hay un estusiasta grupo de jóvenes que guían a los chicos dentro del parque_ explican que lo más importante de la iniciativa es la propuesta educativa que apunta a construir un pensamiento ecológico. Se trata, en sus propias palabras, de crear una propuesta didáctica participativa que no escinda el conocimiento en disciplinas.

Para eso se tomó como educando tipo a un niño del 2º ciclo de la EGB con el cual, a partir de sus saberes previos, se construye por medio del juego un espacio de investigación, búsqueda de información y deducción en el trabajo del aula. Proponen, en tal sentido, un trabajo previo, durante y luego de la visita al parque con el fin de consolidar el aprendizaje.

La Granja... es un lugar abierto y gratuito, con un paisaje y propuesta que invita a compartirlo con los abuelos, padres y amigos; y uno de los aspectos que llama la atención al recorrerlo, es la ausencia de publicidades o empresas auspiciantes que, en este tipo de actividades, suelen deteriorar el entorno.

La Granja de la Infancia forma parte de un proyecto llamado La ciudad de los niños , que parte del supuesto de que si una ciudad es adecuada para los chicos, será adecuada para todos. Es, explican, mucho más que reservar espacios para los más pequeños; se trata de un nuevo modo de pensar la ciudad, desde los niños, pero para todos los ciudadanos.

La alta demanda para visitarla por parte de las escuelas, que deben solicitar turno con más de un mes de anticipación, confirma el acierto y la necesidad de contar con un espacio que complemente la siempre incompleta formación curricular.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios