Un día con ElRubius, el youtuber que los chicos aman y los adultos no entienden

Rubius, al llegar al Perú para participar de del Club Media Fest
Rubius, al llegar al Perú para participar de del Club Media Fest Crédito: Club Media Fest
El joven español le dio una entrevista a LA NACION en Perú, antes de presentarse en el Club Media Fest este 14 de octubre en La Rural
Paula Soler
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9 de octubre de 2017  • 16:57

Miles de fans recibieron a Rubius y a otros youtubers, en Perú

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PERÚ, LIMA.- Alto, desgarbado, con una sonrisa de oreja a oreja, el joven sale del lobby de un hotel en Lima, Perú y levanta los brazos para avivar a una multitud, en su mayoría de adolescentes, que grita su nombre. Se ven celulares en alto, peluches de Pikachu, carteles con colores y corazones. De esa masa de manos y caras alegres, él toma un celular y se saca una foto con su dueña. Luego repite ese mismo ritual durante varios minutos con otros de los presentes. Entre él y los adolescentes sólo hay una valla de por medio. Para ellos ElRubius, Rubén Doblas Gundersen , el muchacho español que se mueve a pasos de comedia en el mundo de YouTube, es un chico como ellos.

25 millones de personas, de entre 8 a 24 años y un poco más, están subscritas al canal de YouTube de ElRubius. El youtuber cuelga videos desde 2011, es el más popular de habla hispana y esa popularidad lo convirtió en una figurita difícil de conseguir para la prensa, pero muy cercana a sus seguidores.

ElRubius y Mangel en una de sus presentaciones del Club Media Fest
ElRubius y Mangel en una de sus presentaciones del Club Media Fest

Horas antes de presentarse en el Club Media Fest de Perú, el mismo festival que se realizará en Argentina el 14 de octubre en La Rural, habla con LA NACION en una explanada del hotel, lejos de esa puerta que late y espera su presencia. Es que los chicos afuera gritan su nombre y el de otros youtubers, alojados también en el lugar, a la espera de verlos en vivo, sobre un escenario, donde muestren su arte. Sí. Arte. Muchos de ellos así lo definen. Pero el nombre que más resuena es el de ElRubius, y claro, también gritan “Eh, Mangel”. Mangel es el coequiper de ElRubius en el mundo virtual y en la realidad. Con tres sillas improvisadas en el momento, los dos jóvenes se sientan con esta cronista a charlar antes de seguir con una apretada agenda que incluye grabaciones de adelantos del show y un meet and greet con fans. Se los ve accesibles, sin divismos. Por su forma de vestir no se los distinguiría como artistas, esos que gustan de ser extravagantes entre brillos y peinados prolijos. Podrían ser uno de sus fans, allá afuera. ElRubius no se separa nunca de su pequeña cámara, que tiene pegado un flequillo rubio que acaricia de vez en cuando. Eso sí, están un tanto inquietos ante el grabador.

-¿Cómo terminás después de esta vorágine de gritos, firmas de autógrafos y selfies con tus fans?

-ElRubius: Como decimos en España, con la cabeza hecha un bombo, pero mola, también te despierta y te ayuda para seguir el día. En España esto no pasa, esto es como una vez o dos veces al año e intentamos vivirlo como podemos disfrutando siempre y tratando de hacer feliz a la gente que nos espera afuera.

Cuando en 2015 ElRubius llegó a la Argentina fue besado por un centenar de adolescentes que lo rodearon cuando él, inocente, se acercó a saludarlos. “Pensé que iba a morir”, dijo en un video en el que bromeó sobre el tema y aseguró que fue recibido “a lo Walking Dead”.

-¿Podés salir tranquilo con tus amigos en España?

-Normalmente vamos a la casa de uno u otro, pero lo que pasa es que allá no pasa lo que pasa en América Latina, no sé si es por la lejanía o algo así. Es tan lejos y ahora tan cerca que eso los activa, pero en España no son tan energéticos.

Con sus 26 años, Rubius cuenta que gracias a YouTube hoy ya no vive en la casa de su madre. Según un informe del Consejo de Juventud de España (CJE), el 80% de los adultos menores de 30 años sigue viviendo en la casa de sus padres, mientras que de los que sí consiguieron irse, un 85%, viven en departamentos compartidos. Quizás es por eso que cuando él relata cómo se independizó, lo hace con una sonrisa como quien aún acaricia de felicidad su primer logro.

-A los 21 me fui a vivir solo gracias a YouTube, porque no tenía trabajo, no tenía nada. Fuimos con Mangel a un piso super pequeñito y pagábamos a medias el alquiler y ahí empezamos a hacer videos juntos que explotaron también en el canal.

Su representante que también está presente durante la charla, lo abraza a Magel y comenta: “Fueron tiempos felices, ¡A qué sí!”. “Sí, sí, claro”, dicen los dos amigos sonrientes.

El negocio en YouTube es el siguiente: mientras la plataforma se queda con el 45 % de los avisos por cada video que se sube, el 55 % queda para el youtuber. Como dijo a LA NACIONJosé Massa , el organizador de los Club Media Fest: “YouTube habla hispana paga muy mal. Hay que sacar la mística de que son ultramillonarios. YouTube en el mercado anglo paga muy bien. Alguien de éxito como Luzu [un español que vive en los Estados Unidos] tiene más de 7 millones de suscriptores y debe ganar dos millones o tres millones y medio por año; y en el mercado hispano, entre 200 y 300 mil por año, supongo. En el mercado anglo se gana como 10 veces más”.

Los “entretenedores” de la nueva era

¿Cómo puede ser que a los chicos les guste ver a jóvenes jugando a la play? ¿Cómo puede ser que los youtubers con una cámara y un poco de edición diviertan tanto azotando a un pene de goma contra una mesa o contando historias de humor absurdo? ¿Cómo puede ser que con la simple crónica de un día alocado, efectos especiales incluidos, un video de ElRubius y Mangel llegue a los 20 millones de visitas? Estas preguntas son la que imperan entre muchos que no entienden el mundo youtuber.

Esa especie de mundo paralelo que surge desde la habitación de un joven o adolescente que se graba y sube el video a YouTube es intrigante. Quizás, ese mundo íntimo que se expone, sea sólo un reflejo de lo que la humanidad nada más ni nada menos vive en la adolescencia y en la temprana juventud, antes de salir al afuera. Quizás, tras esa puerta, el humor, la música, los desafíos que propone un videojuego, las historias alocadas y las confesiones son el lenguaje de una generación que se expresa, charla, y capea así la tormenta adolescente ante la inminente entrada al mundo adulto.

Uno de los videos más vistos de ElRubius es uno que hizo en 2012, una parodia a la canción de Chayanne “Quiero ser torero” y que él tituló “Quiero ser minero”, haciendo alusión a un juego llamado Minecraft. “No es que esté orgulloso que así sea... pero ahora también se ven muchos los sketches con Mangel y videos más elaborados también”, explica ElRubius.

Sus trabajos más elaborados, siempre desde el humor, poseen más efectos especiales, historias cortas un poco más ficcionadas. “Trabajamos en base a cuatro ideas y sobre eso improvisamos. Por ejemplo lo de portería challenger, hay que darle al arquero y somos todos amigos pateándolo”.

-¿Son artistas o personajes de reality?

-En realidad, empezamos a ser conocidos porque la gente nos veía como si estuvieran con nosotros viendo un videojuego y eso al final creó una conexión y deseos de no censurarnos, podemos decir lo que queramos. Somos nosotros mismos. Pero con tanto público, tienes cierta responsabilidad y a veces nos cuidamos más con lo que decimos. Pero yo intento ser yo mismo en los videos. El secreto es que nos ven como somos, no somos actores. A veces no puedo ser como yo al 100% por ciertas cosas que he vivido, experiencias malas... pero siempre trato de ser yo.

ElRubius hace referencia a las críticas que diariamente recibe desde algunos medios y comentarios desde el anonimato del online, pero prefiere no hablar de ello. El chico que adoleció con Internet en su habitación aún se sensibiliza ante las críticas.

-No sé lo que soy, sólo sé lo que hago, quiero que quede perfecto cada video antes de subirlo a la red. Yo me rayo muchísimo con lo que subo. Hay gente que dice ´puedo subir cualquier mierda y la gente lo sigue viendo´, pero yo no. Yo intento siempre hacer lo mejor posible.

- Ustedes reciben muchas críticas, quizás en su mayoría de adultos que no entienden lo que hacen...

-Esta gente no ve el trabajo de tantas horas y días que hay detrás. Hay mucho trabajo de edición y muchos de nosotros estamos en el siguiente paso de hacer las cosas mucho más profesionales, más cinematográficas, usando un mejor equipo. Es un trabajo porque mentalmente es bastante agotador editar. Mangel es especialista en eso...

Mangel: -Puedo estar editando dos segundos [de un material] y estoy una hora editándolo, veo un fallo y puede que la gente no lo vea. Para mí ese segundo es un mundo y para la gente es sólo un segundo. De todas maneras, cada generación es diferente, siempre le tenemos miedo a la anterior generación y decimos que está equivocada. Es lo que me pasa a veces a mí cuando veo a los youtubers más jóvenes ahora que tengo 26 años. Antes 10 años de diferencia no eran tanto, ahora sí, se cambian los gustos, las maneras de pensar, la forma de llevar la ropa. Entiendo que otros vean esto como nada...

- ¿Creen que el tipo de plataforma genera ese prejuicio? O si ustedes hubiesen surgido en la televisión sería un poco diferente...

R: -No, jamás habría pasado eso. Porque en la tele no hubiésemos sido nosotros mismos. Es que lo nuestro es real, nos pasan cosas. Creo que somos “entretenedores”, no sé cómo se diría en español.

- Hay quienes los llaman influencers...

R: -No. [ElRubius lanza un “ffff” de desaprobación]. La palabra influencer no nos gusta mucho porque suena mal...

M: -Influencers suena a que grabas las mentes, que te dicen lo que tienes que hacer.

R: -Nosotros siempre hemos sido youtubers.

M: -Somos creadores de contenidos.

ElRubius y Mangel en Torrente 5: Operación Eurovegas

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-Participaron en un film de la saga de Torrente protagonizada por Santiago Segura, ¿les gustó? ¿trabajarían en cine?

M: -Fue un segundo de una escena para la que estuvimos horas, sosteníamos la bandera argentina.

R: -Pero no trabajaríamos en cine. Ese día pudimos aprender lo que era ese mundillo y ese negocio [del cine] no nos gustó.

M: -A mí se me quitaron un poco las ganas de hacer cine ese día. Yo alguna vez quise ser director. ¿Pero nueve horas para un segundo o tres? La gente se complica mucho quizás...

R: -¡Tu lo dices que estás horas editando un segundo! [Risas].

M: -Pero vamos, que estábamos sólo con la bandera de Argentina animando, sólo eso.

-¿Encuentran algo parecido en el humor que hace Santiago Segura al de ustedes? ¿Entre lo guarro y lo absurdo?

R: -No, no creo.

M: -Puede que sea por lo absurdo, pero él se mete con la cuestión racista.

R: -Se mete con mucha política... nosotros no.

M: -Torrente resume así la sociedad española como muy racista, además nosotros no nos sacamos mocos en cámara...

-Hace poco ustedes hicieron un video rankeando las mejores colas de los videojuegos...

R: -Sí, es que era en plan irónico y sarcástico, porque además estaba de moda la top 7, los siete mejores de esto y aquello.

La entrevista termina cuando ElRubius es convocado a grabar unos adelantos para el festival. Mangel, de perfil más bajo, le cuenta a LA NACION su parecer sobre la evolución de los youtubers. Hace ya varios años que está en el medio y la madurez va llegando: “Ahora con mis videos ya estoy tirando a un estilo... no que se diga adulto, pero tengo 26 años y tengo gustos diferentes a los chavales de 13 años. Entiendo que quieran ver gente animada sonriendo a cámara, pero a veces hago otras cosas. Pierdo púbico, pero también pienso: 'Coño, que hago lo que me gusta a mí y si me gusta a mí a alguien más también le gustará´. Tengo un video especial de dos millones de suscriptores en el que nos vamos con Rubius y otro compañeros a Londres, a un hotel y pasan cosas... montamos algo muy especial" .

Más relajado, Magel habla de la explosión de las redes y cómo los jóvenes se sienten más expuestos a esa franja que muchas veces los critica: "Ahora están todos en Internet, hace cinco años todos han empezado a estar en Facebook, hasta mi madre y mi tía están en Facebook. Me da más cosilla cuando hago un video loco y pienso ´¿Mi madre lo verá? ¿Esto lo verá mi tía?´. Internet es ahora del mundo entero. Antes podías hablar en Twitter y no pasaba nada, ahora hay muchas cosas de las que no se puede hablar".

Desde lejos, tras grabar el video promocional, ElRubius grita que Facebook arruinó Internet. "Un poco... - contesta su amigo- pero lo que arruinó Internet son los celulares, esto de tener a mano tan fácil todo, todos figuran y todos te ven, y te dicen no me gusta y ahora todo el mundo opina, pero a la vez no puede opinar porque siempre va a haber alguien que te dé".

-¿Cómo se enfrentan los mensajes negativos?

M: -A veces hay 30 comentarios positivos, pero luego hay alguien que te dice algo malo y se te queda en la cabeza, hasta la noche y piensas en hacer algo mejor. Los haters lo consiguen, pero para eso están, para darte vidilla. Yo he tenido momentos que no sé separar la vida personal con el trabajo y a veces pesa mucho porque cargo con eso. Un youtuber tiene que estar feliz siempre... pues no.

Al día siguiente, Mangel y ElRubius saldrán de la comodidad de las pantallas de sus celulares para presentarse en el Media Fest peruano. Luego de los shows de otros youtubers, los amigos jugarán a adivinar los labios, a cantar canciones peruanas y alguna que otra que hicieron famosas en su canal. ElRubius cerrará el show como si fueran un DJ famoso. La audiencia de niños, jóvenes y padres (muchos padres) salta con él. Contagia. Feliz y casi siempre con la vista en la consola se ve como un chico más que pasa su música preferida en la intimidad de su habitación.

La alegría que une

Rubius firma autógrafos a sus fans
Rubius firma autógrafos a sus fans Crédito: Club Media Fest

Los videos más vistos en YouTube son los de humor, y así lo determinan las estadísticas en todo el mundo y en la Argentina, donde el 85% de los jóvenes utilizan nuevas plataformas para entretenerse. Según palabras de Massa: "Ya no consumen la TV tradicional. Es una nueva manera de consumir entretenimientos, pero también de generarlo".

En la vereda del hotel de Lima, un centenar de jóvenes se agolpa desde el miércoles pasado contra las vallas para ver a sus ídolos youtubers. Una madre cuenta que antes de acceder a acompañar a su hija hasta la puerta del lugar vio algunos videos de ElRubius. “Me hizo reír con algunas cosas, otras no tanto, pero está bien”. Otra madre presente explica que le compró a su hija entradas para ir a ver el Club Media Fest con la condición de que estudie y saque buenas notas. "¡Y lo hizo! ¡Hasta en aritmética!”, cuenta orgullosa.

Thifany, Alexandra, Nicole, Antuanet, Carla, Jean y Gritel están felices. Tienen entre 13 y 18 años. Visten de jean, zapatillas, algunas lucen colores en su cabello, poco y nada maquillaje. Una de ellas salta de alegría porque ElRubius tomó su celular, sacó una foto y le firmó un cartelito. Son del Club de Fans oficial de ELRubiusOMG Perú.

-¿Qué les gusta de ElRubius?

- Que es como nosotros, es natural. Nos pone felices cuando estamos mal. Nos hace reír. Le pasan cosas que nos pasa a nosotros.

Se los ve muy amigos. Muchos viven a dos horas del lugar, algunos pasaron la noche en la vereda del hotel. Cuando se les pregunta si también comparten colegio dicen que se conocieron en Internet. Luego, voltean y miran hacia arriba. ElRubius se asoma a saludar de vez en cuando. Ellos gritan con sus códigos: “Eh, Mangel, deja a Pikachu!”, “Rubius, LOL!”.

En el lobby, una de las personas de prensa del festival comenta con angustia que en el supermercado de la esquina se encontró con una madre que al saber que ella era parte de la organización del Fest la abrazó y le agradeció llevar a Lima a ElRubius. Su hija se quiso suicidar varias veces, pero lo único que la hacía reír era el joven larguirucho de sonrisa fácil.

Más tarde, en un meet and greet, el ElRubius saluda a Mauricio, un chico de 11 años de Machu Picchu al que le falta una pierna. Charla con él y le pregunta cuál de sus videos le gusta más y si se puede quedar en su casa cuando visite las ruinas. Su madre acompaña a Mauricio. “El está contento”, dice ella bien bajito, con una sonrisa que parece eterna y que le achica los ojos aún más. La mirada, con lágrimas felices, posada todo el tiempo en la carita sonriente de su niño.

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