La lucha de Adabel Guerrero por ser madre

Adabel Guerrero
Adabel Guerrero Crédito: Gerardo Viercovich
La bailarina y actriz abrió su corazón en una charla a solas con LA NACION y nos contó cómo fue su largo proceso para quedar embarazada
Hernán Rizzone
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14 de octubre de 2017  • 00:51

Adabel Guerrero transita una de las mejores etapas de su vida. Tras una lucha de cinco años por quedar embarazada finalmente lo logró y está de tres meses. Con su pareja, el empresario Martín Lamela, hace casi una década que están juntos y ahora están esperando ansiosos la llegada de esta nueva etapa.

En un mano a mano con LA NACION la actriz y bailarina habló de todo lo que tuvo que pasar para ser madre, y repasó algunos episodios difíciles de su vida: la historia de su mamá, quien padeció trastornos psiquiátricos, y la búsqueda después de su muerte de comunicarse con ella, su acercamiento al esoterismo y la metafísica, pero también el lado más luminoso de la mano de su pareja, sus sueños de casamiento y cómo la terapia cambió su vida.

Por último, a la ex vedette se “le escapó” y nos confesó el nombre de su hija: Lola. Una Adabel a pura sonrisa, talento y amor a flor de piel. Una futura mamá que respira alegría y pasión por la vida.

-Hace poco dijiste que tu embarazo "es un milagro de la vida” ¿Qué otras sensaciones tenés al respecto?

-Normalmente una ve a las mujeres que tienen hijos, pero cuando le toca a una formar un hijo dentro suyo es muy distinto. Es un milagro porque hace cinco años que venimos con la búsqueda junto a Martín. Entonces, sentís todavía más las cosas de una forma especial. Inclusive, íbamos a realizar una inseminación artificial programada para noviembre, pero llegó el embarazo de manera natural, que es mucho más lindo.

-Seguramente, tras cinco años de búsqueda, has pasado diversas etapas algunas buenas y otras no tanto...

-Pasás por muchas etapas. En mi caso, primero pasé de no querer ser madre hace unos años, y cuando conocí a Martín me encontré que él tenía tres hijos con lo cual no había apuro y si no quería ser madre no era un drama el tema. Sin embargo, un día me dieron ganas de ser mamá, hace cinco años atrás, más o menos. No sé qué pasó puntualmente estaba renegada en ser madre porque mi familia era muy rara...

-¿Por qué tu familia era muy rara?

-Por muchas cosas, éramos muy disfuncionales, no fuimos ni cerca una familia clásica. Entonces, el ser humano tiende a repetir patrones y por algo hago terapia desde los 17 años y estudié algún tiempo psicología. Eso le puso luz a mi vida. Mi madre tenía problemas psiquiátricos y toda mi familia era un poco rara. En mi mente tenía un pensamiento sufrido y decía para traer un hijo a este mundo me tienen que convencer.

-Alguna vez dijiste que querías primero cumplir tus sueños personales y profesionales.

-Sí, porque tal vez, algún día entenderé a mi vieja, pobre, a veces decía en broma o en serio no sé, que cuando quedó embarazada le habíamos "cagado la vida". Siempre dije que si tenía un hijo iba a tratar de no hacer lo mismo. Así, primero me realicé en lo personal y estoy completamente segura de sentirme plena.

Adabel Guerrero
Adabel Guerrero Crédito: Gerardo Viercovich

-¿Cómo te acompañó Martín Lamela en todo este proceso?

-Martín me cambió esta forma de pensar sobre la familia y me dio la pauta que se puede ser feliz en pareja con casi una década juntos. Además, me mostró que es un buen padre con sus hijos.

-¿El doctor Sergio Pascualini también es otro personaje importante en tu camino a la maternidad?

-Sí, me ayudó mucho. Vale recordar que tengo 38 años y es una edad grande para la maternidad en la mujer. En un principio, le dije a Martín de acercarnos a un centro de fertilidad. Mucho él no quería, porque tiene amigos que pasaron por esos lugares, y tal vez hasta se separaron por ciertos conflictos. En cambio, a nosotros nos dio luz llegar al centro de fertilidad del doctor Sergio Pascualini, donde pasábamos los estudios y no teníamos problemas. La verdad que no sabíamos qué pasaba y fuimos hace un año con Pascualini quien nos brindó su profesionalismo y calidez.

-¿Cómo se va a llamar?

-Es una nena y el nombre me lo guardo todavía, pero hace años que teníamos definido el nombre.

-¿Preferían nena o nene?

-La verdad, como Martín ya tiene tres hijos varones a los dos nos gustaba la nena que sería algo diferente para ambos. Así le doy algo nuevo a su vida (risas). Me voy a dedicar a disfrutarla y dejaré de trabajar un tiempo.

-¿Qué rol jugó la terapia en todos estos cambios?

-Me ayudó mucho y hablé bastante. Sabés que desde que estoy embarazada hablé poco del tema es como que lo tenía resuelto. Más allá de la terapia me ayudó haber estudiado tres años la carrera de Psicología pero después tuve que abandonar porque no tenía más tiempo. Tal vez me ayudó mucho más de lo pensado. Hasta lloré en varias ocasiones mientras estudiaba cuando me tocó abordar algunas etapas ligadas a las madres. En la materia Piscología Evolutiva he visto muchas cosas de la maternidad.

-Alguna vez dijiste que una vez que fueras madre se vendría el casamiento para poder formalizar, ¿sigue en pie?

-(Risas) Nunca me quitó el sueño, pero me divierte el tema. El año que viene, el 13 de septiembre, cumplimos diez años juntos con Martín y estaría bueno casarnos. No está descartado el tema.

-¿Qué opina Martín?

-Ahora se hace el canchero y no se quiere casar, dice él siempre en tono de humor (risas nuevamente)

-¿Está la idea de tener más hijos?

-(Risas) Por ahora, déjame que viva la experiencia. Después te cuento y no descarto que Lola tenga un hermanito si bien ya tiene tres.

-Acabas de confesar el nombre de tu hija: Lola

-(Risas) ¡No!

-¿Lola tendrá segundo nombre?

-No, porque va a llevar los dos apellidos Guerrero y Lamela.

-Cambiando de tema, tu madre fue bibliotecaria y vos de pequeña te acercaste al mundo de los libros de metafísica y esoterismo que en aquel entonces ella leía. ¿Cómo fue tu contacto con esos textos?

-Me encanta leer teología, metafísica, rosacruces... Me gustan estos temas junto a los libros espirituales como Osho, entre otros autores. De todo creo y descreo. Me fascina entender al ser humano.

-Alguna vez intentaste comunicarte con tu madre tras su muerte. ¿Qué pasó en aquella experiencia?

-Mi madre murió poco tiempo después de que cumplí 18 años y no pude despedirme de ella. Una vez traté de comunicarme y quería saber si ella estaba. Nunca me comuniqué e intenté con una vidente que era un chamuyo más que otra cosa. Después lo intenté con la meditación y tampoco logré nada. Quería saber que hay después de la vida.

La bailarina feliz con la llegada de su beba
La bailarina feliz con la llegada de su beba Crédito: Gerardo Viercovich

-¿Cómo sigue tu agenda laboral?

- Con tres meses de embarazo sigo trabajando hasta marzo con la obra Bien Argentino y haremos una función especial el 11 de este mes en el Opera. En Carlos Paz vamos en el verano pero solo cantaré. Mientras me despido en breve con la obra “Sherlock” en el teatro Ludé con Pepito Cibrián. A su vez, sigo de jurado en el ciclo “El ritmo” en la señal musical Quiero, entre otras actividades.

-¿Cómo recordás con el paso del tiempo, tu ingreso al mundo del espectáculo habiendo trabajado durante seis años con Iñaki Urlezaga como bailarina clásica y después, el ámbito de la farándula?

-Me divertía con los escándalos pero cuando sentía que con el baile clásico llegué a un techo dejé de bailar y trabajé de mesera en La Plata. Entonces, descubrí que me moría por hacer algo artístico. De casualidad, llegué a un casting para la obra “El Fantasma de Canterville” de Pepe Cibrián y quedé elegida. Me formé estudiando canto y baile. Después me llamó Reina Reech para trabajar de segunda vedette junto a Valeria Archimó quien también recién empezaba en el medio artístico. Más tarde, conocí a Carmen Barbieri, quien me ayudó a ingresar a Showmtach. Tal vez, para estar en la farándula tenía que ser más bien conocida.

-¿Te arrepentís de algunas cosas hechas en el mundo de los escándalos?

-Sí, te arrepentís de algunas cosas. Hice mucho lío y bardo. Salía muy desnuda en Showmatch y esas cosas te cierran las puertas de algunas cosas. De eso tal vez me arrepiento. Tal vez sino hacía eso estaba en La Plata de mesera. Los escándalos son una estrategia para llegar a ser conocida.

-¿Tenés sueños por cumplir?

-Sí, quiero realizarme como actriz. Estoy cansada de bailar y estoy grande y me duele el cuerpo. Entonces, ingresé en una etapa donde tengo ganas de hacer cosas nuevas y estoy estudiando teatro con Raúl Serrano. Me divierte actuar y me estoy preparando.

-¿Cómo están las relaciones con tu hermano?

Prefiero no hablar del tema y tampoco se nada. Entonces, no quiero decir nada al respecto.

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