Running y várices: lo que todo corredor debería saber

Las várices también afecta a los hombres
Las várices también afecta a los hombres Crédito: Diego Winitzky
¿Correr provoca várices? ¿Qué necesito saber si ya las tengo y quiero practicar running? ¿Existe algún tratamiento que me permita eliminarlas definitivamente y volver a entrenar de inmediato? Contestar estas tres preguntas resulta indispensable para alentar a todo corredor
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12 de octubre de 2017  • 12:14

La primera respuesta es fundamental: correr no provoca várices. A diferencia de lo que comúnmente se cree, practicar running no acrecienta la posibilidad de que éstas se desarrollen, ni empeora el cuadro de quienes las padecen. Muy por el contrario, resulta una actividad por demás beneficiosa para la salud de nuestras piernas.

Si bien debemos tener en cuenta que hay en cada persona una mayor o menor predisposición genética, existen factores determinantes que aumentan el riesgo de que las várices aparezcan y el sedentarismo es uno de ellos. De ahí la importancia de dedicarle al menos 30 minutos diarios a realizar actividad física y el running, para ello, se vuelve un ejercicio ideal.

Mejorar la circulación, por ejemplo, es uno de sus efectos más significativos: "Correr no entraña riesgos desde el punto de vista flebológico, favorece el retorno venoso tanto o más que caminar", señala el médico flebólogo e investigador Dr. Miguel Ángel Gramajo Booth, creador del método de Flebología Restaurativa. Es más, aunque ambas actividades son muy convenientes para la salud venosa, "los efectos beneficiosos se logran con menos tiempo de entrenamiento si se practica running en lugar de caminata", agrega el especialista.

Las estadísticas revelan un desarrollo significativo de esta patología en la población (afecta al 55% de las mujeres y al 45% de los hombres) y la segunda inquietud tiene que ver directamente con eso: ¿qué necesitan saber aquellos que ya padecen esta afección y quieren comenzar a practicar running? Es verdad que cuando las personas que tienen várices empiezan a entrenar, sienten algunas ligeras molestias (dolores mínimos, hormigueos, hinchazón) que indican cierto grado de insuficiencia venosa "porque se desarrollan los músculos que colaboran en el retorno venoso y toda la zona tiene mejor irrigación", explica el Doctor Gramajo Booth. A largo plazo, estas leves incomodidades disminuyen tanto como se acrecienta la salud de las piernas. De todas maneras, el especialista recomienda que si existiera algún síntoma, es muy importante realizarse un chequeo antes de comenzar a practicar cualquier deporte y así poder descartar o detectar las distintas patologías.

Podemos sumar todavía un tercer interrogante: ¿existe la posibilidad de deshacerse definitivamente de esta afección? Afortunadamente hoy se puede acudir a novedosos tratamientos como la Fleboterapia Restaurativa que lejos de extirpar o anular las venas enfermas, las tonifica y hace que recuperen su funcionalidad. Este novedoso método que ha sido desarrollado en nuestro país por el Dr. Gramajo Booth introduce en la luz del vaso una sustancia natural que repara la pared del mismo y permite que la sangre vuelva a fluir con total normalidad. No sólo es un procedimiento corto sino que además resulta mínimamente invasivo y el paciente logra reincorporarse en forma inmediata a su rutina habitual. Pasadas apenas 24 horas, los corredores ya pueden volver a entrenar.

¿Qué son las "pseudovárices del deportista"?

Lo que comúnmente se conoce como "pseudovárices del deportista" hace referencia al engrosamiento de las venas que se produce por un entrenamiento prolongado en el tiempo, ya que estas necesitan transportar más sangre para alimentar una mayor masa muscular. Pero la diferencia debe quedar clara, no se trata de una patología sino -como señala el Doctor Gramajo Booth- de "una reacción de adaptación al ejercicio físico intenso: estas venas sobresalen y aparecen muy marcadas porque se disminuye el panículo adiposo pero no son varicosas, no están enfermas sino más desarrolladas".

La Fleboterapia Restaurativa también puede aplicarse en pantorrillas y otras zonas del cuerpo en las que se observan venas superdesarrolladas.

Por Dr. Miguel Ángel Gramajo Booth (MN 42.569), - Nueva Flebología .

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