Rubén Darío en el recuerdo

Norberto Frigerio
Norberto Frigerio LA NACION
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18 de octubre de 2017  

En el Olimpo literario latinoamericano, el nombre de Rubén Darío tiene una resonancia inconmensurable que ha desbordado su Nicaragua natal. Su pluma atravesó géneros y geografías y enriqueció el modernismo, corriente de la que fue su representante más destacado y que marcó la lengua española.

El "príncipe de las letras castellanas" nació hace 150 años, el 6 de febrero de 1867, en un modesto pueblo nicaragüense hoy rebautizado Darío. Poeta, periodista y diplomático, conjugó inspiración, dotes y genio para dejar su huella no sólo en la literatura, sino también en la crónica periodística. Hombre de tertulias, orador calificado y testigo de la intensa vida literaria de fines del siglo XIX, unió la América hispana con Europa.

Viajero inquieto, anduvo por Inglaterra, Italia, Bélgica, España y Chile. También visitó varias veces la Argentina, país por el que sentía un amor entrañable. Fruto de ese amor es la gran cantidad de notas periodísticas, crónicas, conferencias y poemas que Rubén Darío publicó en LA NACION a lo largo de más de 25 años. Esto lo llevó a construir afectos profundos con Bartolomé Mitre y Emilio Mitre y Vedia. Compartió además intensos diálogos y encuentros con otras plumas y colegas destacados de este medio, como Roberto Payró, Julio Piquet y Julián Martel.

Sus aportes al diario, para beneficio de los lectores, recorrieron distintos géneros. A veces fue articulista; otras, cronista de guerra; también publicó muchos de sus poemas, y hasta ocasionalmente ejerció de traductor.

Su pluma dejó testimonio en estas páginas del conflicto bélico entre España y los Estados Unidos, en 1898, así como del glamoroso suceso que fue la Exposición Universal de París de 1900.

Estimulado por el cumpleaños número 77 de Bartolomé Mitre, escribió el poema "Mitre", un homenaje a quien fue su mentor. Cuando el fundador de este diario falleció, le rindió tributo emocionado en su "Oda a Mitre".

En ocasión del Centenario, Darío escribe el "Canto a la Argentina", un poema donde reconoce al país como su patria cultural y espiritual adoptiva. Sus libros Azul y Abrojos, así como Prosas profanas, se instalan en la consideración pública, mientras que pares suyos como Paul Verlaine, Gustavo Adolfo Bécquer y Victor Hugo aprecian la existencia de un poeta diferente dentro de la lengua castellana, y así lo distinguen y consideran.

Así, la leyenda de su nombre se lanza a rodar por el mundo. Su obra, así como su vida bohemia, los apuros económicos y sus amores irreverentes, va dibujando también la figura del poeta entrañable que dejaría una marca profunda en las letras.

Para honrar su recuerdo, el Museo Mitre exhibe, en su sede de la calle San Martín y hasta diciembre, la muestra Rubén Darío, Cronista de LA NACION 1889-1915. Allí se exponen libros, revistas, documentos originales y objetos facilitados por el Archivo General de la Nación, la Biblioteca Nacional de Chile, la Universidad Complutense de Madrid y el Archivo del Instituto de Investigaciones Norberto Griffa, así como también del archivo personal de su bisnieto Martín Katz. Todo este material da fe inequívoca del trabajo y las pasiones del poeta y cronista nicaragüense.

Este homenaje quizá tenga el valor de exponer, además, el encuentro entre el poeta y un medio masivo de comunicación que interpretó, con aguda anticipación, la existencia de un grande que hoy está en el adn de LA NACION.

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