Octubre, la hora de las desmentidas

Constanza Bertolini
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20 de octubre de 2017  • 20:45

En el ámbito de la Cultura, nadie se olvida de la sorpresa del día después de las PASO: ése lunes de agosto, el ministro Pablo Avelluto y Enrique Avogadro pusieron punto final a su tensa relación. El número dos, con mucha corrección y agradecimiento, presentó su renuncia y salió por la calle Alvear haciendo de su experiencia una valiosa entrada en el pasado reciente de su currículum. Puertas adentro del Palacio Casey, de a poco, las cosas se fueron acomodando hasta las actuales reasignaciones de cargos.

Encendida la usina de versiones, desde entonces la olla se revuelve a fuego lento. Se habló, por ejemplo, de un nuevo rol para Avelluto, como “sanador” de la grieta, una misión que en primera instancia podría confundirlo con un ministro del pensamiento, pero no: su propio equipo y secretarios del área se ocuparon de aclarar que este ministerio entiende a las ideas como parte central de la cultura, y que Avelluto, vaya o no a curar la tan conversada herida política, no se irá a ninguna parte.

En parte, tanta seguridad sobre la continuidad de todos los presentes en Cultura Nación termina por recordar otro fantasma que va y viene cada vez que se agita la marea: que una fusión ministerial deje a Hernán Lombardi a cargo de todo. Pero en el CCK , sede mayor del Sistema de Medios Públicos, dicen desconocer las razones por las que alguien pueda haber puesto a rodar esa bola.

Así, la última vuelta de cuchara es la hipótesis que señalaba que el próximo lunes, tras las elecciones legislativas, volvería a saltar una sorpresa de la caja. En estas semanas previas a la contienda, se habló del regreso de Avogadro a la esfera pública, aunque en otro distrito: su ya conocida Ciudad de Buenos Aires. Es cierto que el ex funcionario, comprometido hace una década con el espacio político de PRO, podría volver a la gestión cultural en cualquier momento, pero él mismo desmiente que ahora mismo esté en un sótano armando un equipo para ingresar, raudo, a la Casa de la Cultura por Avenida de Mayo ni bien se hayan terminado de contar los votos. En la activa pausa en la que se encuentra, tiene puesta la perspectiva con plazos (un poco) más largos.

Por las dudas, el entorno de Ángel Mahler hace su propia desmentida del asunto también. Por supuesto que escucharon el rumor e invocan el nombre del Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, como aval de la continuidad del ministro con batuta, quien mientras tanto sigue trabajando en su línea: se muestra en las redes sociales atendiendo la consulta de vecinos con el headset de un call center mientras ultima los detalles para descubrir la próxima estrella del modesto paseo de la fama que armó sobre la avenida Corrientes. Será la de Julio Bocca, que pronto vendrá en visita a Buenos Aires con el Ballet del Sodre.

Claramente los tiempos previos a las elecciones son convulsionados y caldo de cultivo de especulaciones que ni siquiera sus protagonistas saben dónde se cocinan. Es una lástima que tanta creatividad alrededor de “octubre” no haya servido para producir y difundir propuestas de políticas culturales públicas que enriquezcan el debate. Al fin y al cabo, para eso sirven las campañas, ¿no? Así, en el ámbito de la cultura octubre será recordada como la hora de las desmentidas; noviembre... ¿quién sabe?

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