El teatro que busca formar jóvenes periodistas

Los asistentes al taller tienen entre 16 y 21 años.
Los asistentes al taller tienen entre 16 y 21 años.
En el Teatro Nacional Cervantes funciona el programa de formación Jóvenes Periodistas, que tiene como objetivo brindarles a los inscriptos las mejores herramientas para el análisis del hecho teatral.
Alejandro Lingenti
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20 de octubre de 2017  • 10:53

Si sos joven, te gusta el teatro y vivís en Buenos Aires, prestale atención a Jóvenes Periodistas, programa de formación coordinado por las periodistas Ana Durán y Sonia Jaroslavsky que este año empezó a funcionar en el Teatro Nacional Cervantes, dentro del área Gestión de Públicos, que también es una novedad y ya logró el importante objetivo de bajar la franja etaria de los espectadores.

El germen de este proyecto es la escuela de formación de espectadores que nació hace 12 años gracias al apoyo del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad y que tiene por objetivo acercar el teatro y la danza del circuito independiente a chicos de la educación media que están interesados y que se postulan cuando, una vez por año, aparece la convocatoria.

En línea con la notable política de renovación que encaró en el Cervantes, su director, Alejandro Tantanian, incluyó el programa Jóvenes Periodistas en el ámbito de ese teatro nacional. Se anotaron inicialmente 50 estudiantes y quedaron seleccionados 18.

"En la edición 2009 del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), el importante evento teatral organizado por el Ministerio de Cultura porteño que se lleva a cabo en la ciudad cada dos años, armamos por primera vez este programa. Hugo Salas, un colega, trajo el modelo del Festival de Cine de Rotterdam, que suele invitar a trabajar como pasantes a alumnos avanzados de carreras de comunicación. Los seleccionados cubren el festival con un ritmo parecido al de un medio tradicional. Es una experiencia intensiva y muy enriquecedora. En ese momento, Rubén Szuchmacher dirigía el FIBA, se entusiasmó con la idea y nos dio el espacio", cuenta Durán, especialista de larga trayectoria.

El modelo también fue adoptado por el Centro Cultural Gabriela Mistral de Santiago, Chile, y el Teatro Solís de Montevideo. "Trabajamos con chicos que tienen entre 16 y 21 años y quieren entrenarse en escritura periodística", agrega Durán. "Tienen la oportunidad de hacerlo en torno de la programación del teatro. También tienen acceso al detrás de escena, lo que les permite conocer el funcionamiento interno del Cervantes".

También trabajan en el programa Leni González, otra periodista de larga trayectoria, el dramaturgo y director Juan Pablo Gómez y la coreógrafa Aimé Pansera. El objetivo es brindarles a los inscriptos las mejores herramientas periodísticas para el análisis del hecho teatral. Pueden ver obras y entrevistar a directores, actores y técnicos del Cervantes durante toda una temporada.

El perfil de los participantes es muy heterogéneo: hay interesados en la fotografía o en la música y alumnos del Taller Escuela Agencia, de escuelas secundarias porteñas con orientación artística, y de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA. "Tenemos desde una chica supercomprometida con la realidad social hasta otra muy enfocada a la comedia musical", cuenta Durán. "Las razones por las que vienen son variadas, y el capital cultural con el que llegan también. Una de las cosas que trabajamos con mayor empeño es que aprendan a escucharse. Para el ingreso tienen que escribir una crítica de teatro, danza o cine, y luego presentarse a un coloquio, en el que chequeamos que tengan ganas de verdad de sumarse. Tratamos de conseguir que haya una paridad entre alumnos de escuelas públicas y de privadas".

Los trabajos que hicieron los seleccionados son publicados en el blog 18 caracteres ( 18caracterestctna.com), donde hay artículos y producciones fotográficas de buena calidad.

La meta del programa es preparar a los jóvenes para un oficio apasionante, pero que ha cambiado radicalmente con el correr de los años, como lo certifica la propia Durán: "Hace años yo vivía de la crítica teatral. Hoy es casi imposible lograr eso. Trabajé mucho tiempo en la revista del Teatro San Martín y me sentía respetada y valorada. Me dedicaba full time a pensar las artes escénicas de Buenos Aires. Y me quedó tiempo para editar Funámbulos, una publicación con la que no ganaba un peso, pero era para mí una experiencia muy estimulante. Yo dejé de trabajar en medios porque me cansé del gueto, de la autorreferencia, de que quede tanta gente fuera de la elite. También apuntamos a que los pibes y las pibas que se forman con nosotros estén preparados para no entrar en esa dinámica inútil".

Una mirada integral

Otra opción para los interesados en el análisis del teatro es el curso que ofrecen Mercedes Méndez y Jazmín Carbonell en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960, todos los lunes de 18.30 a 20.30. "Ver teatro es una experiencia estética. Una obra nos enamora, nos hace reír, nos resulta indiferente o la odiamos. ¿Por qué pasa eso? ¿Cómo darse cuenta de qué es lo que funciona o no? En este taller nos proponemos otorgar herramientas para la elaboración de un análisis completo que exceda el «me gusta» o «no me gusta». Para lograrlo, nos acercamos a una definición de teatro que integra todos los componentes, y los revisamos para conocerlos en profundidad. Nos visitan personas vinculadas al quehacer teatral: directores, dramaturgos, actores, escenógrafos, iluminadores, productores y vestuaristas. Y nos valemos de ejemplos de la cartelera para analizarlos exhaustivamente. También nos visitan los elencos, para un análisis final", explica Carbonell.

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