Un ejemplo, pero vacío

En la zona de Retiro hay una construcción modélica del lenguaje y los principios del Movimiento Moderno. Este tesoro nunca fue ocupado
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4 de noviembre de 1998  

El complejo edilicio al que nos vamos a referir comenzó a construirse en 1950 y la obra demoró unos cuatro años. Por lo tanto, esos volúmenes que llaman tanto la atención de los que circulan por la Autopista Illia cumplen en estos días cuarenta y cinco años.

Puede decirse que mientras los arquitectos Gaido, Rossi, Gallardo y Páez diseñaban este conjunto, Le Corbusier estaba proyectando la Casa Curutchet. Y que el Pabellón de Marsella abrió sus puertas cuando la obra de Retiro promediaba su construcción.

Son datos que nos instalan en un momento muy significativo del pensamiento arquitectónico y plástico de este siglo al tiempo que sirven para valorizar el impulso creativo y la valentía de aquellos cuatro jóvenes arquitectos que en una repartición oficial se aventuraban con un proyecto no convencional ni sometido al estilo institucional.

También desde el punto de vista constructivo-estructural el Edificio Movimiento (así se lo bautizó en aquel momento) está lleno de innovaciones.

Como el terreno está en una zona de Puerto Nuevo que fue ganada al río, la capa resistente está a unos 10 metros de profundidad y la napa freática a 5 metros, más o menos. Se utilizaron pilotes moldeados in-situ, agrupados en cabezales hasta 9 pilotes por cada columna.

Por su parte, la estructura tiene rasgos originales:en el edificio garaje hay una losa continua que va desde el sótano hasta la azotea (por medio de 6 pisos) con columnas separadas 8,60 en un sentido y 9,71 en la otra. La losa es del tipo hongo con un espesor de 27 cm con la capa superior terminada tipo carretera.

Las columnas son de sección octogonal y se identifican con la losa mediante un capitel de 90 cm de alto que remata arriba en un cuadrado de 3,40 m de lado.

El prisma de las oficinas (que es un monoblock de 12 pisos), en cambio, se resolvió con un esqueleto clásico de losas, vigas y columnas de hormigón armado. Como la planta es longitudinal (mide 40 metros de largo por 11 de ancho) y el partido preveía una circulación lateral a lo largo de cada piso, la estructura dispuso una luz mayor (oficinas) y otra que es un tercio de aquélla (circulación).

Una manzana triangular

Hay que ponderar, en primer término, la implantación del conjunto sobre una manzana triangular (con forma de isósceles), en la que el bloque de oficinas ocupa la base, el volumen del garaje se instala en el centro, afilándose en consonancia con los lados oblicuos, y el vértice es ocupado por una estación de servicio.

El bloque de oficinas tiene doce pisos y el garaje seis, con capacidad para 600 unidades.

El ventanamiento del edificio de oficinas (vidriado en la fachada que da a los lugares de trabajo y con huecos alternados en la que corresponde a las circulaciones), las proporciones finalmente equilibradas y la suave curva del volumen del garaje, el uso de materiales nuevos y coloridos, la plástica severa y armoniosa, revelan el repertorio conceptual del modernismo. Ese rigor proyectual se pone de relieve también en el diseño estructural y constructivo, para cuya concreción -recuerdan con gratitud los tres arquitectos- tuvieron en su favor la respetuosa y sapiente colaboración de los ingenieros Guttero, Rosauer y Springer en todo lo relativo a los problemas técnicos. Así pudieron resolver, por ejemplo, el complejo tema de la pendiente contínua en el edificio garaje, en el que había que encarar simultáneamente el ventanamiento en franjas oblicuas de las fachadas, la complejidad estructural, y el fluido movimiento de los vehículos en el interior de la construcción.

Rasgos todos que originan un hecho singular: muchos arquitectos extranjeros que visitan Buenos Aires se sorprenden gratamente al verlo y lo sitúan entre lo más representativo de la arquitectura de este siglo en la capital de la Argentina.

Aunque curiosamente (cosas de la burocracia estatal) el edificio de oficinas nunca fue ocupado, no hay duda de que estamos frente a un caso patrimonial de primer nivel. Un dato que deberían evaluar los actuales responsables del Correo.

Patrimonio

En el diálogo con los tres creadores del edificio que sorprende a los nuevos espectadores que provee la autopista que continúa a la avenida 9 de Julio, arquitectos Augusto Gaido, Francisco ( Pancho ) Rossi y Angel Alfredo Gallardo (Roberto Páez falleció joven), se reviven algunos datos que resultan sorprendentes.

Uno señala que el proyecto tiene preparado el acceso desde la autopista, que ya estaba prevista entonces por Vialidad como cruce de la parrilla ferroviaria. Otro -evocado con una sonrisa- indica que se licitó la construcción con los planos del anteproyecto y sin contar todavía con el cálculo estructural.

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