Suscriptor digital

La ciudad gana en verde y buen diseño

Los trabajos ganadores de los premios del Concurso de Ideas para el área de la Ciudad Universitaria de Buenos Aires
(0)
21 de octubre de 1998  

Como consecuencia de un concurso de ideas, la Ciudad Universitaria contará con un contorno paisajístico de gran atractivo visual y funcional.

La semana última se entregaron los premios del Concurso de Ideas para el desarrollo del área Ciudad Universitaria de la Ciudad de Buenos Aires. El primer premio correspondió al trabajo proyectado por un equipo de diseño que formaron los arquitectos Baudizone-Lestard-Varas y Becker-Ferrari, conjunto profesional que ya fue galardonado hace algo más de un año por su propuesta urbana para el área Retiro.

Cuando argumentan acerca de la naturaleza del proyecto que presentaron a consideración del jurado, los arquitectos señalan que "la ocupación de terrenos vacantes como los que rodean a los pabellones de la Ciudad Universitaria, la reinserción urbana de fragmentos monofuncionales como el campus, y la reconstrucción del paisaje urbano contemporáneo de la ciudad son parte de los nuevos problemas que afronta Buenos Aires junto a la renovación de sus infraestructuras y a la reconstrucción de los intersticios del tejido en los barrios consolidados de la ciudad".

Y esto es verdad, ya que nuestra ciudad no conoce aún (si se recuerda que Puerto Madero no llegó todavía a la costa y que la Reserva Ecológica espera un tratamiento creativo de acuerdo con las necesidades y la lógica urbana) los beneficios de las necesarias intervenciones contemporáneas sobre su paisaje urbano y natural, tanto sobre su costa como sobre sus nuevos espacios abiertos. Estos conceptos, con los que adherimos en lo sustancial, están también expresados en parte de las argumentaciones que acompañan al anteproyecto ganador del concurso.

Señalan también los arquitectos Baudizzone-Lestard-Varas y Becker-Ferrari que "la concepción estereotipada de que las grandes intervenciones paisajísticas de fines del siglo pasado y principios del presente (los Bosques de Palermo o la Costanera Sur) pueden o deben ser imitadas, sólo conduce a la nostalgia y refleja la falta de confianza en el futuro de nuestra ciudad".

Algunos conceptos enunciados están en el mismo núcleo del trabajo ganador, como cuando se afirma que la conservación in extremis de áreas que son de reciente creación, y en las cuales bien puede haber zonas de valor paisajístico o biológico generadas espontáneamente y que sea conveniente conservar, no responde a un criterio lógico de equilibrio de las funciones y la vida urbanas.

Las intervenciones

Desde ese punto de vista parecería indispensable que estas áreas, por su proximidad con actividades masivas o por la carencia de espacios abiertos accesibles para el público en general, puedan ser recreadas con respeto por el medio ambiente natural, pero tratadas para ser libradas al uso y goce del espacio urbano moderno que los ciudadanos tanto reclaman. Y para que este reclamo pueda ser cumplido -destacan los arquitectos-, las intervenciones de diseño paisajístico y urbano en el área deben permitir una reconsideración de la relación entre lo natural y lo artificial, en la que la convivencia entre la vida ciudadana y la vida en contacto con la naturaleza -o con su representación- se convierta en uno de los valores de la cultura de una ciudad y no vaya uno en detrimento del otro.

Se trataba de encontrar un equilibrio entre la presencia de la naturaleza (el paisaje natural) y la presencia de la ciudad (infraestructuras, usos recreativos, arquitectura, paseos públicos).

Pero sobre todo, como en toda intervención de gran escala, se trata de resolver la identidad del sitio dentro de una concepción que valora ajustadamente los elementos naturales que vale la pena conservar, constituyéndolos en factores de educación para su uso y mantenimiento.

Deberán incluirse los elementos de uso y programas recreativos, educativos al aire libre, paseos contemplativos y aquellos lugares que, conviviendo con lo heredado, sean un punto de partida para crear una nueva urbanidad moderna.

Los autores entendieron que el presente proyecto implica un desafío particular: el beneficio que la Universidad puede obtener de una intervención como ésta (por su papel emblemático en la sociedad) y la presencia en el lugar de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo.

El proyecto propone la consolidación (que es al mismo tiempo geometrización) de la costa de la Ciudad Universitaria, la que se incorpora al sistema de la costa del Plata.

Se crean nuevos espacios públicos contemporáneos, con vigoroso acento paisajístico, recreativo y monumental. Se busca la reinserción urbana del campus incompleto de la Ciudad Universitaria, con mejor accesibilidad pública.

Se crean también dos nuevos programas paisajísticos: un parque costero y un parque de monumentos, resolviendo de ese modo una adecuada llegada al río de una parte de la ciudad.

Se incorporan nuevos edificios, propios de la sede universitaria y de uso público, y se reordena el sistema vial y de accesos al área.

Fueron muchos años de abandono y deterioro los que soportó este sector de la ciudad, y es promisoria la alternativa que ofrece el proyecto que resultó elegido en el Concurso de Ideas para la Ciudad Universitaria de Buenos Aires.

Son autores del proyecto: arquitectos Miguel Baudizzone, Jorge Lestard y Alberto Varas, y arquitectos asociados: Claudio Ferrari y Daniel Becker.

Colaboradores: arquitecto P. Wolff y arquitecta M. Villelabeitía, A. Pentimali, N. Neninger y H. Barbalace. Fue asesora en paisajismo la arquitecta Graciela Shocklender.

Una estrategia abierta y flexible en la Ribera

Desde otra postura, el equipo de los arquitectos Sergio Forster, Martín Ibarlucia, Ciro Najle y los estudiantes Maya Mercer, Carla Capparelli, Pablo Lorenzo Eiroa, David Mendelson y Gabriela Cárdenas, interpreta que el predio de la Ciudad Universitaria de Buenos Aires posee costas inacabadas y que la universidad busca hoy transformaciones que exigen estrategias abiertas y elásticas.

Para lograrlo, proponen "distintos diagramas de organización superpuestos que buscan sacar provecho de las condiciones existentes, al mismo tiempo que contienen en sí la posibilidad y necesidad de su transformación, tanto en su construcción como durante su vida útil".

Se genera entonces una topografía (formada por sucesivas capas de cascote apisonado, arcillas y tierra, con distintas cotas de nivel), un área programática organizada en franjas paralelas al río, que se superponen y afectan entre sí mezclando funciones (parques, actividades académicas y culturales, corredor norte-sur y sector deportivo) y usuarios.

También hay estacionamientos abiertos, tanto para el parque como para las distintas facultades, y una trama de caminos para circulación peatonal rápida y de paseo.

Se propone, además, que la circulación vehicular se dé de una manera más fluida dentro del predio, con circulaciones diferenciadas para transporte privado y público en los sectores de mayor densidad de uso.

La maqueta fue construida con plastilina y clavos, por Vera Aricó, Pía Baldi, Natalia Barry, María Cohen, Karina Guerschny, Verónica Mercer y Pablo Savid Butler.

Parque temático para llegar al río

Fueron ganadores del tercer premio del Concurso de Ideas para el desarrollo del Area Universitaria los arquitectos Marcelo Vila, Adrián C. Sebastián y Javier Vila, colaborador asociado Jorge Dalpozo, colaboradores arquitectos Carolina Callegari y Hugo Pirone, y los estudiantes Carolina Faverio, María Fernanda González, Tom Hong, María Teresa Sarmiento, Alejandra Sarmiento, Gabriela Sierra y Diego Silva. Fue asesor paisajista el ingeniero agrónomo Pablo Marasas.

Para el equipo, los temas centrales a resolver fueron la llegada de la ciudad al río y el trazado de la costanera. Decidieron entonces "potenciar un sistema vial de penetración transversal que vincula la Avda. Lugones con un sistema de parques, entre la General Paz y los carritos".

Se ingresa en el área de la Ciudad Universitaria por un bulevar vinculado con un gran parque temático universitario y el espigón público. Este parque es el corazón del proyecto y estaría conformado por los edificios existentes y parques con identidades diferentes.

En cambio, el espigón contiene un bosque de especies autóctonas, un anfiteatro y los servicios generales.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?