Urbanismo es algo para todos

La planificadora urbana Odilia Edith Suárez aportó valiosas reflexiones que revelan su profundo conocimiento sobre la estructura de la ciudad de Buenos Aires y su complejo comportamiento hacia el futuro
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21 de octubre de 1998  

Sustentado en una sólida formación y una personalidad extrovertida, la planificadora urbana Odilia Edith Suárez goza de un amplio reconocimiento entre sus pares.

Su estilo pasional y vehemente suele imprimir a las discusiones en las que participa -en el panel o entre el público- un clima acalorado que dista mucho de la fría racionalidad que debe imperar en las decisiones que involucran a la ciudad. Sin embargo, esa personalidad que a primera vista pareciera expresar opiniones espontáneas revela un profundo conocimiento sobre la estructura de la ciudad y su comportamiento.

Con posgrados en Planificación Urbana hechos en Gran Bretaña y los países escandinavos, y cursos de perfeccionamiento en los Estados Unidos, y luego de haber participado en la confección del Plan Regulador de Buenos Aires, entre otras múltiples actividades ejecutivas y académicas, la arquitecta Suárez habla de Buenos Aires con ardor, volcando un concepto tras otro.

Café de por medio, y en la tranquilidad de su estudio situado en plena Recoleta, La Nación dialogó con Suárez sobre los principales problemas que enfrenta Buenos Aires en un momento que la planificadora considera especialmente decisivo para el futuro de la ciudad.

"Buenos Aires se encuentra ante una encrucijada urbana y enfrenta tres grandes problemas: el de la expansión del área central, la revalorización del área sur y la experiencia de las comunas", sintetizó.

"Posiblemente el primero de ellos sea el de más difícil percepción para la población, pero tiene una clara manifestación en el deterioro sobre las áreas residenciales debido a la presión por contar con nuevos espacios para servicios. El área central es la cabeza visible de la ciudad. Puerto Madero ya tiene el 80 por ciento vendido y existe un avance sobre las zonas residenciales de alta densidad.

Este es un fenómeno de los últimos tiempos y no hay conciencia de ello, pues mucha gente supone que las cosas se dieron espontáneamente pero, por ejemplo, el hecho de que no haya oficinas sobre la avenida del Libertador es resultado de una regulación que lo impidió, y no fueron precisamente las fuerzas libres del mercado las que produjeron sectores residenciales de gran calidad espacial. O el emplazamiento de una terminal de ómnibus en Retiro, localización que defendimos durante 20 años.

Yo propuse que, para dar cabida a esa demanda y como una forma de dirigir la atención hacia el Sur, se complete la Diagonal Sur, desde la avenida Belgrano hasta la 9 de Julio. Los inversores necesitan dónde hacer sus negocios y la ciudad debe brindar espacios diferenciados. Esta zona está atendida por dos líneas de subtes.

Además, toda la historia urbana de Buenos Aires es tratar de equilibrar la zona norte con la sur.

-¿Y respecto de los otros dos problemas?

-Todas las iniciativas que se están desarrollando para valorizar la zona sur están bien orientadas. Existe un préstamo del BID por 250 millones de pesos para utilizar en el sector sur de la ciudad; lo importante será utilizar inteligentemente ese dinero.

El tercer tema está vinculado con la participación de los ciudadanos propuesta por las autoridades municipales. El urbanismo es una cosa de todos. La experiencia de las comunas es positiva y hay en ella dos aspectos de interés. La participación a través del vecinalismo puro de la gente que no posee poder político junto con las Sociedades de Fomento; y por otro lado, la instrumentación política de la participación que debería diferenciarse claramente de la modalidad utilizada durante el gobierno de Alfonsín en el que las Juntas Vecinales cobraban unos sueldos bárbaros, pero luego no tenían recursos para cumplir su tarea.

-¿Qué opinión le merece la controvertida propuesta de ampliación del puerto?

-Pienso que se debería repensar el tema del puerto desde una visión regional. La ciudad cuenta con una capacidad gerencial impresionante que podría coordinar la operación de varios puertos vinculados. La propuesta oficial ofrece numerosos aspectos criticables que tendrían serias consecuencias para la ciudad. De cualquier forma tanto el tema del puerto como el del aeropuerto exceden los alcances de Buenos Aires; son grandes equipamientos cuya resolución compromete a toda el área metropolitana y en ese sentido creo que lo más práctico sería establecer un sistema de acuerdos sobre 6 o 7 puntos (puerto, costa, radicación industrial, cuencas) entre todos los municipios del AMBA.

-¿Cómo considera que afectará el desarrollo de las ciudades la explosión en el conurbano de countries y barrios privados?

-Tendríamos que empezar a hablar de la escala. La conquista de la gran escala que se está dando en muchos nuevos desarrollos es sin duda un hecho positivo. Sin embargo, hay que proteger lo público de todo eso; los municipios deberían regular el paso para permitir el tránsito a través de ellos de igual forma que se ha hecho con los campos.

Hay dos cosas que no se están haciendo bien. Por un lado, la ocupación indiscriminada de terrenos bajos en los que los developers rellenan las áreas de su propio desarrollo agravando la situación de aquellos que se asientan más abajo, que quedan en un pozo; y por otro, la relación trabajo-vivienda-equipamiento, puesto que las autopistas funcionan bien cuando son para salir de la ciudad y para recorrer grandes distancias. En cambio, el desarrollo que se ha hecho a ambos lados de las mismas, sin ningún tipo de regulación, las ha convertido en avenidas Rivadavia . El resultado que tenemos es un híbrido, no es ninguna solución urbanística. Un país organizado hubiera hecho una ville nouvelle en Pilar.

Más que un plan rataplán

Merced a una excelente iniciativa encarada por la Sociedad Central de Arquitectos, la planificadora Odilia Suárez dictó un curso sobre la estructura urbana de Buenos Aires, sus características y perspectivas.

A partir del análisis de los componentes de los elementos que estructuran la ciudad, las distintas teorías y el cambio de los paradigmas acontecido en este fin de siglo, la planificadora destacó la necesidad de hacer un aggiornamiento de la visión tradicional del urbanismo.

"Una cosa es el urbanismo enfocado hacia la investigación y el trabajo académico y otra es la planificación urbana orientada a la praxis, a la puesta en práctica de determinada teoría que no siempre requiere la existencia de un plan rataplán , aquellos planes voluminosos que muchas veces nadie termina consultando."

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