Jimena Barón: “En un momento de mi vida me sentí una boluda en el amor”

Crédito: Ignacio Sánchez
La actriz y cantante estrenó el segundo video de su disco La tonta, de la canción "QLO" y se prepara para presentarlo en La Trastienda
Cecilia Martínez
(0)
24 de octubre de 2017  • 00:32

Jimena Barón está de espaldas al vidrio que separa la sala de ensayos de la cabina de sonido, en un estudio en Saavedra. Tiene el pelo suelto y baila con las manos en los bolsillos traseros del jean. Desde el otro lado del cristal, la música apenas se oye. Dentro, la corista Heidy Viciedo se mueve y chasquea los dedos; Lucas Biren, Ivanna Rud y Ariana Falcó acompañan en batería, guitarra y bajo, y la actriz canta “Tu amor no quiero”, uno de los temas de su primer y exitoso disco como solista, La Tonta, cuya cortina principal, del mismo título y que Barón compuso inspirada en su polémica relación con el futbolista Daniel Osvaldo, encabezó la lista de temas de autores argentinos más escuchados en Spotify a finales del mes pasado. Con este videoclip superó en Youtube las 19 millones de reproducciones en tres meses. Este sábado lanzó su nuevo video, del tema “QLO”, que alcanzó las 600.000 vistas en solo 24 horas. Con su pareja Juan Martín Del Potro en la distancia – el tenista triunfó este domingo en el ATP de Estocolmo-, Barón ensaya estos días sin respiro para el show que dará el 8 de noviembre en La Trastienda, junto a su banda. El mes que viene actuará en Punta del Este, como previa de los shows que dará en la temporada de verano. Lucas Biren, que es además su manager y director musical, lo tiene claro: “En cualquier momento empezará ya con el segundo disco, la conozco”. El músico dice que cuando la escuchó cantar por primera vez una canción de Lady Gaga, se le puso la piel de gallina. Luego descubrió “que ella componía divino y que tiene una cabeza artística tremenda, toca teclados y guitarra para componer, graba demos y es una artista muy completa. Actúa, baila, canta y es ella misma, sabe cómo potenciarse sin montar un personaje. Es muy perfeccionista, sabe lo que quiere y va en busca de eso, no tranza con nada y no tiene una discográfica detrás”, recalca Biren. Jimena sale de la sala, se acomoda la remera de Guns N’ Roses que lleva puesta y, después de hacer chistes con los músicos, se sienta un rato a descansar.

–¿Cómo fue para vos dar el salto como cantante?

–La vida me llevó a ser actriz, empecé a estudiar teatro y quedé cuando era nena en el casting de la película El Faro. No es que yo tenía clarísimo desde chica que quería ser actriz. Lo que siempre estuvo en mi vida y en mi familia fue la cosa histriónica, la música, la actuación, el baile. Son medio ramas de lo mismo. Ahora a muchos le sorprende que me dedique a la música pero hubiese sido una sorpresa si me dedicaba a la abogacía. Terminé haciendo 21 años de carrera como actriz, de mucha tele, con tiras que no te dejan tiempo para nada más y no pude dedicarme antes a la música. Por otro lado, me daba como miedo el prejuicio: ¿Si no gusta lo que hago como cantante puede arruinar todo lo que hice hasta ahora como actriz? ¿Se puede perder? Tenía como ese fantasma, que tienen muchos actores. Es correr el riesgo y exponerse, sobre todo cuando uno compone letras sobre su vida, como yo en mi disco La Tonta.

–¿Qué sentiste al terminar el disco?

–Sentí que el primer corte tenía que ser “La Tonta”, aunque primero tuve un poco de oposición con la gente que me estaba ayudando, porque querían ir como para el otro lado, mostrar mi otra parte, la de ser una mina fuerte, la parte positiva o más bella de la situación. Y para mí este disco surgió porque en una etapa de mi vida yo me sentí una boluda en el amor y La Tonta se trata de eso. Es irónico, es una autocrítica, es una manera de pasar la página y decir: si estoy cantando, vestida de rosa y diciendo que fui una boluda, es porque me estoy autoboludeando y porque no quiero más ser esa naba. Representé exageradamente eso. Para el video mandamos a hacer un vestido que era igual a la torta, de ese color rosa espantoso, y salgo bailando como una tarada, que es como uno a veces se siente en una situación así. Decís: cociné y el pibe no vino, no me contesta el mensaje, y yo estoy acá, me pongo linda, lo espero.

QLO, lo nuevo de Jimena Barón

03:26
Video

–¿Fue terapéutico expresarte a través de las canciones?

–Por supuesto. Cuando uno se puede reír de algo suyo es porque ya pasaste la hoja, porque no hay tanto problema con eso de lo que se ríe. Y fue el proceso que yo hice con La Tonta. Hay canciones súper tristes que hablan de que estás en una mala relación, con una persona que te tira para abajo, como “La Tormenta” o “Desilusión”; otras que hablan sobre que te estás dando cuenta de eso, y otras que hablan de volver a creer en el amor. El disco es un quiebre: lo pasé mal, me sentí una boluda y basta.

–¿Sentís que superaste esa etapa de tu vida?

¡Sí! Sinceramente, sí. Y ahora me pongo otros límites, si bien hoy mantengo una parte linda de “la tonta”, la hogareña, que me encanta, eso lo hago con una persona que me respeta y cuando quiero y cuando puedo, desde otro lugar.

–Estás acostumbrada a la fama, pero, ¿qué sentiste al ver cómo respondió el público ante el disco?

–No esperaba que tuviera tanta repercusión, si bien a mí la canción me encantaba y probaba con gente querida y distinta, como Morrison (su hijo de tres años, de su relación con Osvaldo), una amiga, mi vieja… y gustaba.

Crédito: Ignacio Sánchez

–¿Cómo será el show del 8 de noviembre en La Trastienda?

–Intenso. Estamos ensayando mucho con la banda y las coreografías con las cuatro bailarinas que me acompañarán en la puesta en escena. Pero es tremendo porque yo hago todo. Este proyecto es mío, yo no tengo discográfica, nadie me puso un mango ni nadie me bancó. Estoy acostumbrada a que me llamen y firmar un contrato, a ser empleada y sacar lo mejor de mí, pero éste es mi proyecto y nadie me dice si está bien o mal. Elijo los videoclips, al director, la ropa; me encargo de todo lo que se publica en las redes, me entreno para cantar y bailar en vivo. En el show presentaremos los temas del disco y algunos covers y después habrá una parte más acústica.

–¿Cómo surgió la letra de tu tema “QLO”?

–Un día que subí una foto en bolas a Instagram, como hago cada tanto, me empezaron a bardear mal. Estuve a dos segundos de enojarme pero dije: a ver qué me dicen, y agarré un cuaderno, empecé a anotar y armé la letra. “Deberías parar, estás grande, queda feo...” Incluí todo lo que me decían: “Sos una ordinaria, sos tanta tonta que solo te queda mostrar el culo…”.

–En el videoclip de esta canción te lucís bailando twerking y aparece gente de todas las edades, incluso ancianos, moviendo el trasero alegremente. ¿Cómo se creó el video?

–Elegimos a los protagonistas mediante un concurso. De repente apareció un grupo de quince todos con la ropa cortita, todo ajustado, con peinados. Dijimos: listo, tenemos al elenco, con culos chicos, grandes, con chicas delgadas y otras anchas, y todos con un amor propio inmenso. Y también salen mi abuelo y la abuela de un amigo, y chicos, los hijos de Heidy (Viciedo, su corista).

–¿Cómo es tu relación con esa parte del cuerpo a la que le dedicás la canción? ¿Estás pendiente de tu imagen?

–Yo no tengo mambo, pero no desde ahora que entreno y que tengo abdominales, sino que nunca lo tuve. Fui una mina que también vivió en otro cuerpo, no es que toda mi vida hice deporte. Yo estaba en tetas en Tailandia cuando tenía 18 años y pesaba 20 kilos más que ahora. Fue la época en que me fui a vivir a Nueva Zelanda. Después nos fuimos de viaje, de mochileras con amigas a recorrer Asia y estábamos en Tailandia todas con unos potros canadienses, australianos, todas en topless. Fue la época en que yo más mil me creí, porque estaba desconectada de la Argentina y de todo lo que te pueden decir.

Crédito: Ignacio Sánchez

–¿Sentís que hay muchos prejuicios en cuanto a la propia aceptación del cuerpo en Argentina?

–Sí. Hay lugares donde aceptar tu cuerpo está más naturalizado. Acá hay un concepto pifiadísimo del cuerpo. Ves los talles; a veces a mí me regalan ropa que no me entra, parece ropa para una nena. Acá hay un mambo groso con el cuerpo, con la grasa, que ahora encima yo siento como que tengo que callarme porque entreno y me cambió el cuerpo, pero no tiene nada que ver con sentirme cómoda y entrenar y tener una vida sana, porque yo siempre me sentí libre con mi cuerpo. De hecho mi propio hermano me censuraba en la pileta porque yo estaba en mi propia casa en tetas cuando éramos adolescentes. Y yo venía de Nueva Zelanda, donde todo el mundo me decía que era una bomba aunque pesara 80 kilos. Es un mambo de acá, de hecho yo acá después dije: ¿qué pasa, soy gorda? Si me compraba un alfajor pesando 80 y estaba en la parada del bondi con el alfajor como que no daba que lo comiera ahí. No sé, acá hay algo medio raro. Y “QLO” trata de eso.

–¿Cómo formaste la banda?

–A Lucas lo conocí en un ensayo de otra banda y él fue quien, cuando yo pasé todo lo que pasé con el padre de mi hijo, me dijo: vos vas a sacar un disco. Nos hicimos muy amigos, él me ayudó a hacer la mudanza en Tigre cuando me quedé sola y con él cerramos la famosa puerta de la casa de “La Tonta”. A Heidy y a Ariana las conocí por Instagram e Ivanna laburaba con Lucas antes. Todos tenemos algo en común: cagarnos de risa, relajar. Cuando sos conocido y armás tu equipo, como que suelen llamar a gente que es también conocida, y eso me rompe un poco las bolas. ¡Siempre los mismos! Hay mucha gente que tiene mucho para dar, súper talentosa, que no es conocida. Y es muy importante que sean buena gente y que se lleven bien, porque después uno comparte muchísimo tiempo.

–¿Cómo pensás los videoclips?

–Trabajamos con los chicos de VRØDAS, que laburaron mucho con Chano y que la vienen rompiendo. La cuestión estética es muy importante, pero yo no quisiera hacer nunca un videoclip no divertido. Necesito que haya ironía, acidez, autoboludearme, que vos lo quieras ver por algo más que porque sea lindo, como en “La Tonta”, en el que tuve que agregar la parte en que la torta era una bomba, algo tenía que pasar, dije: yo no voy a quedar como una pelotuda tres minutos y medio, dejame prenderle fuego a la casa.

–¿Tenés otros proyectos a corto plazo?

–No, ahora estoy totalmente con la música y ya estamos pensando en el tercer videoclip: yo quiero que sea de “Estrella Fugaz” y me encantaría hacerlo en Tandil (localidad natal de Del Potro). Ahí nació la canción. Y también acompañarlo a Juan, que viaja un montón y que un poco quiere que lo acompañe, y la música me deja hacerlo.

–¿Estás contenta con esta etapa de tu vida?

–Sí, la verdad es que hay que hacer la pausa para estar contento. Hay quienes tienen que luchar un montón para hacerse conocidos, yo eso no lo tengo que hacer, pero a veces ser conocido genera mucha exposición. Pero todo es hasta que conectás con la gente. Después todo te importa poco, porque la devolución de la gente que disfruta con tus canciones es espectacular. Pero lo otro a veces es mucha carga, es mentira que te importa un pedo lo que digan.

–Hablabas de acompañar a Juan, ¿cómo vivís el amor y cómo es tu relación con él?

–Yo pensé que no íbamos a poder hacer esta combinación, de cantante y tenista. Yo era más inmadura en ese sentido, pensaba: ahora soy cantante, no puedo. Además, soy madre. Entonces dije: cómo va a pasar esto. Y Juan siempre es el que está tranquilo con respecto a la pareja. Dijimos, probemos. Y la verdad es que se está dando todo de una manera increíble, de hecho la distancia también es tiempo para hacer lo que tengo que hacer. Y al final fue como una combinación medio perfecta hasta ahora. Uno tiene que apoyar al otro, no vivir un amor egoísta. Vos la estás rompiendo allá, fantástico, yo no puedo ir; rompela, te tiro la mejor, y si pasa lo mismo conmigo acá, genial. Y la verdad es que él también es así conmigo.

–¿Qué admirás de él?

–Su templanza. Yo tengo muchos más altibajos, él siempre me calma. Por eso a veces cuando se va tanto tiempo lo extraño, me empiezo a pelear con todo el mundo (se ríe), porque él me serena mucho.

–¿A qué músicos admirás?

–Trato de escuchar de todo. Coldplay me encanta; de acá, prefiero a muchos músicos de antes, Fito, Fabi Cantilo. Pero después yo crecí también con Britney (Spears), fui a la peluquería con su foto y pedí que me hicieran su peor color de pelo: oscuro abajo y la capa de arriba platinada. Pero yo canto cualquier cosa. Me gusta la cumbia, el tango, Michael (Jackson), Cristian Castro.

–¿Cómo fue cantar con Karina en el Luna Park?

–Espectacular, Karina la rompe y a un nivel todavía mucho más despechado y guerrero de lo que hago yo. Canta barbaridades: tiene letras como muy mejicanas y dice cosas como: “con la misma moneda, te pagué, infeliz”. Es genial.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?