Raúl Lavié: "A los 80 años, el sexo se afianza más"

Raúl Lavié: «A mi edad, el sexo quizás deja de ser pasional, para convertir a la relación en algo más grato. Hay más confianza, ya no hay sospechas. Aparece el verdadero amor»
Raúl Lavié: «A mi edad, el sexo quizás deja de ser pasional, para convertir a la relación en algo más grato. Hay más confianza, ya no hay sospechas. Aparece el verdadero amor» Crédito: Santiago Cichero/AFV
El cantante y su esposa, Laura Basualdo, comparten la vida desde hace casi cuatro décadas y en una charla sincera con LA NACION hablaron sobre los tropiezos de relación en el comienzo; la infidelidad,; la relación de ella con las ex de él y cómo viven el erotismo en esta etapa de su vida
Pablo Mascareño
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25 de octubre de 2017  • 00:47

Laura Basualdo: -A Raúl lo conocí a través de una compañera que tenía en Aerolíneas Argentinas. Una tarde, la chica me comentó que salía con Raúl Lavié . Cuando me lo dijo, le respondí: “¡Ese tipo me encanta, me muero de amor por él, algún día te lo voy a robar!”.

-¿Le dijiste eso a una novia de él?

LB: -¡Sí!

Raúl Lavié: ¡No era mi novia! ¡Era un filito!

La historia de amor de Raúl Lavié y Laura Basualdo es idílica. Tan bella que de ser reflejada en un relato de ficción no sería creíble. Perfecta en exceso. Alejada de la melancólica y sublime poesía del tango del que él es uno los mayores exponentes. La añoranza es solo para la escena. El día a día del cantante y su mujer, en cambio, transita la alegría de quienes se saben el uno para el otro y que esa entelequia llamada destino se encargó de vincular. Es que el destino es el otro gran protagonista de este cuento que comenzó hace treinta y ocho años en una isla del delta bonaerense. Definitivamente, hay que creer en el destino y en el amor, claro...

Amores de estudiante

Hace 38 años que Lavié y Laura Basualdo están juntos y tuvieron un comienzo lleno de obstáculos, incluso él le llegó a confesar que no estaba enamorado... pero ella le retrucó que con su amor bastaba para los dos
Hace 38 años que Lavié y Laura Basualdo están juntos y tuvieron un comienzo lleno de obstáculos, incluso él le llegó a confesar que no estaba enamorado... pero ella le retrucó que con su amor bastaba para los dos Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero/AFV

El año 1979 estaba llegando a su fin. Raúl, ya era una estrella solista consagrada que, además, había conquistado al público en su paso por la Orquesta de Héctor Varela o en las emisiones del popular ciclo televisivo El Club del Clan. En tanto, Laura llevaba una vida sin sobresaltos, vivía con sus padres en Barrio Norte, se había recibido de maestra jardinera y de docente de lenguaje de señas. Y estudiaba -vocación y belleza mediante- para ingresar como azafata en Aerolíneas Argentinas.

Un fin de semana caluroso, previo a Navidad, Laura salió a navegar con amigos por el Delta. Al anclar para disfrutar de las aguas del río Capitán Sarmiento, se llevó la sorpresa de su vida, la que cambiaría el rumbo de su cotidianidad: en un barco ubicado a pocos metros, tomaba sol en cubierta su anhelado galán. Allí estaba Raúl disfrutando de un día libre en medio de su intensa agenda.

LB: -¡No lo podía creer! ¡Morí de amor por él! Tenía barba candado entrecana, estaba muy tostado, con los dientes blanquísimos.

-Un caso arquetípico para los que creen en la ley de la atracción. Además de fascinarte con su look, ¿cómo reaccionaste?

-¡Me zambullí en el agua y me hice la ahogada buscando que él se tirase para salvarme! Pero eso no sucedió y me empecé a hundir. Así que mis amigos me acercaron un salvavidas y se arrojaron para ayudarme. En medio del salvataje, lo miro y observo que él, en su barco, se reía.

-Raúl, ¿vos te habías dado cuenta de la estrategia?

RL: -Y sí...

LB: -Siempre fue experimentado para estas cosas. Lo peor fue que, mientras a mí me rescataban, en su cubierta aparece una rubia que lo abraza y se lo lleva al camarote.

-¿La rubia era tu compañera de ingreso a Aerolíneas Argentinas?

RL: -No, ésta era otra.

-¡Vida intensa la tuya, Raúl!

RL: -¡Así es!

LB: -Cuestión que con los camalotes en la boca y mucho odio, me subieron al velero y nos fuimos.

El día que me quieras

Sobre el principio de la relación, Laura Basualdo nos confesó: «Tenía un gran metejón, pero sufría. Él era tan encantador cuando estaba conmigo que le aguantaba todo, aunque lloraba con mis amigas o a escondidas de mi familia »
Sobre el principio de la relación, Laura Basualdo nos confesó: «Tenía un gran metejón, pero sufría. Él era tan encantador cuando estaba conmigo que le aguantaba todo, aunque lloraba con mis amigas o a escondidas de mi familia » Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero/AFV

El destino es caprichoso y no se da por vencido fácilmente. A los dos días de aquel episodio en el agua, Laura manejaba su auto por la avenida Santa Fe cuando descubre que el vehículo que pasaba a su lado era conducido por el mismísimo Lavié. A las veinte cuadras del flirteo rodante, el galán decide cabecear a la dama. Frenan. Y él, todo un caballero, la invita a tomar un café en Rond Point, todo un símbolo de la época.

-Raúl, ¿te habías dado cuenta que era la chica que se había arrojado al agua?

RL: -¡Para nada!

LB: -Luego del café, me pidió mi número y nos despedimos. ¡Tardó dos meses en llamarme! Cada vez que sonaba el teléfono, corría para atender pensando que podría ser él.

RL: -Se me había traspapelado el papel, pero lo encontré de casualidad y la llamé. Nos volvimos a ver y la pasamos bien. El tema es que se apareció con una onda muy hippie, distinta a cómo la había conocido. Mientras conversábamos, pensaba cómo me la sacaría de encima. De todos modos, la invité a Caño 14, el lugar donde yo actuaba.

LB: -Aquella noche, pensaba que me iban a esperar con alfombra roja. Pero el portero del lugar no sabía nada. “Soy Laura Basualdo”, dije haciéndome la importante, pero el pobre hombre estaba harto de las mujeres que llegaban invitadas por Raúl. Cuestión que me dieron una mesita por ahí. Sin embargo, en medio de la función pasó a mi lado y me dijo: “Hola nena”. ¡Me morí!

Raúl había terminado dos años atrás su pareja de una década con Pinky, con quien tuvo dos hijos, Leonardo y Gastón. “Íbamos y veníamos, parecíamos Liz Tayor y Richard Burton”, confiesa. Además, tenía una hija, Dolly, fruto de su relación con Titi, un gran amor de la adolescencia rosarina que devino en matrimonio. Laura, por su parte, estaba sola, luego de un noviazgo de mucho tiempo y sin el deseo de volverse a comprometer. “Para mí nunca fue fácil el tema familiar porque al tener tanto trabajo y horarios a contramano de todo el mundo, se me hacía muy dificultoso compartir momentos íntimos, estar con los hijos o realizar las actividades habituales de toda familia”, explica quien fuera reconocido como ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y que acaba de ser homenajeado por la Legislatura porteña por sus sesenta y cinco años de trayectoria.

-Raúl, ¿cómo manejabas tu fama de galán a la hora de formalizar una relación, sobre todo con Laura que buscaba un compromiso?

LB: -¡Respondo yo: siempre fue muy mujeriego! Además, en cada lugar al que íbamos, las mujeres se le tiraban encima. De hecho, lo encontré en varios renuncios. Pero, como así lo conocí, así lo acepté.

-¿En qué tipo de renuncios lo encontraste?

LB: -Recuerdo que una vez subió a su departamento de Juncal y Junín a buscar algo y yo me quedé a esperarlo abajo. Pero, como demoraba, decidí subir. Ahí mismo lo encuentro anotando el teléfono de una señorita con la que se iba a ver luego de que me dejara a mí. Tenía esas cosas.

RL: -Pero eso fue solo al comienzo...

LB: -Se borraba varios días, no atendía el teléfono.

RL: -Me iba de gira.

LB: -Un día me tomé un avión y lo fui a ver de sorpresa a Mar del Plata. Me paro en la planta baja del edificio y le grito: “¡Raúl, Raúl!” Tardó media hora en salir. Cuando bajó a saludarme, noté que tenía la cara llena de brillantina. Nunca más lo fui a ver sin avisarle antes.

-En medio de ese panorama, ¿cómo fue que formalizaron la relación?

LB: -Aerolíneas decide pasarme de los vuelos de cabotaje a internacionales, así que le plantee que quería conocer el mundo y que, un poco impulsada por sus constantes metidas de pata, prefería no seguir. A mí no me servía esa situación. Tenía un gran metejón, pero sufría. Él era tan encantador cuando estaba conmigo que le aguantaba todo, aunque lloraba con mis amigas o a escondidas de mi familia.

-La contradicción del sufrimiento y los poderes de un seductor nato...

LB: -Pero ya no quería más eso. Así que le dije que me separaba y que me iba a volar por el mundo. El me pide que no lo haga y yo le digo que me quedaría solo con una condición: el casamiento.

RL: -Ahí mismo le pedí que me dejara pensarlo.

LB: -Y yo le respondí que no. Al día siguiente debía dar una respuesta en mi trabajo, así que no había tiempo para dilatar las cosas.

RL: -Yo no la quería perder, me parecía divina, pero le confesé que no estaba enamorado.

-¡Qué dolor, Laura!

LB: -Sí, pero no me acobardé, le dije que no me importaba. “Mi amor alcanza para los dos, ya me vas a querer”, le confesé. ¡Me la jugué!

-¿Cómo llegan a la boda?

LB: -A los dos días mi padre habló con un juez en Paraguay y nos casamos. Mi familia era muy conservadora y no quería que conviviera sin papeles. Era la única manera de salir de casa.

Al no existir ley de divorcio, Raúl seguía vinculado legalmente a su primera mujer, con quien Laura entabló una relación sumamente estrecha. Con Pinky, en cambio, el respeto existió siempre, pero jamás lograron generar un vínculo.

LB: -Con Lidia formaron una pareja muy fuerte, a tal punto que la gente a mí no me aceptaba, no lo querían ver con otra que no fuera Pinky. Una noche, en la alfombra roja de los premios Estrella de Mar, llegamos tomados del brazo y una mujer dijo en voz alta: “Y por ésta la cambiaste a Pinky”. Fue duro, pero él me consolaba.

Laura respeta a Pinky al punto tal de recordarle periódicamente a su marido que no olvide llamarla para saber sobre su estado de salud. Con gran entrega, Laura se emociona al hablar de la ex mujer de su esposo y se le llenan los ojos de lágrimas al rememorar una frase que la gran estrella de la animación televisiva le susurró hace años: “En una oportunidad, Pinky me dijo: ´Lo único que te pido Laurita es que me lo cuides mucho, porque yo lo quiero un montón al Negro´. Fue muy fuerte”.

Pinky armó su mundo de amor hacia Raúl y en ese mundo sigue firme la fantasía de esa relación. Aunque lo niegue, creo que sigue enamorada

-De alguna manera, Pinky te legó un mandato...

LB: -Me pasó una posta importante. El día que Raúl le llevó a nuestra hija Manuela, Pinky le dijo que la beba tenía las manitos parecidas a las de ella. Eso es amor puro. ¿Por qué tiene que haber enemistad y odio? De ninguna manera. Aún recuerdo cuando la conocí: fui a buscar a Gastón para llevarlo a nuestra casa. Me atendió la empleada y me pidió que esperase en el hall porque Pinky lo estaba peinando. Cuando me lo trae, me saluda con un beso y me confiesa que me quería conocer. Cuando me fui, llamé a Beatriz, la empleada, y le pregunté qué había dicho Pinky sobre mí. “Dijo que usted es muy linda”, me susurró en voz baja. Ahí respiré aliviada.

RL: -Fue difícil de superar la separación con Lidia. Verme con otra mujer, fue duro para ella. Por otra parte, Pinky es muy hermética para las cuestiones del afecto. En fin, creo que una separación siempre es más traumática para la mujer que para el hombre.

LB: -Yo creo que aún hoy no existo para ella. Y me parece bien.

RL: -No es así.

LB: -¿No?

-Laura, ¿por qué decís que no existís para Pinky?

LB: -Porque creo que ella armó su mundo de amor hacia Raúl y en ese mundo sigue firme la fantasía de esa relación hermosa que construyó con él. Aunque lo niegue, creo que sigue enamorada.

RL: -No creo.

Raúl y Laura tuvieron dos hijas: Manuela y Agustina. Hoy, la mesa se completa con varios nietos con quienes comparten los almuerzos del domingo en la casa rodeada de árboles añejos, todo un oasis en la zona norte del Gran Buenos Aires. El año pasado, bajo la copa de esos mismos ejemplares frondosos, Raúl le propuso a su esposa cumplir con su gran sueño: pocas semanas después, contrajeron enlace frente al altar. Un "¡Sí, quiero!" que sucedió más de tres décadas después de aquella primera boda civil en Paraguay.

Milonga sentimental

«Laurita es una mujer de la cual es muy difícil despegarse. Podemos tener discusiones, pero es un sol»
«Laurita es una mujer de la cual es muy difícil despegarse. Podemos tener discusiones, pero es un sol» Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Cichero/AFV

El cantante, que acaba de estrenar sus jóvenes 80 años, se prepara para debutar, en mayo de 2018, en el Teatro Astral, con su protagónico en el musical El violinista en el tejado bajo la dirección de Gustavo Zajak. Las ocho décadas no se notan en su porte erguido, en su mirada jovial y en la energía que transmite, sobre todo, a la hora de hablar de la historia de amor con Laura.

-¿Cómo sobrellevan el desgaste natural de una pareja? ¿Cómo es el día a día de ustedes?

RL: -Laurita es una mujer de la cual es muy difícil despegarse. Podemos tener discusiones, pero es un sol.

LB: -No tenemos discusiones.

RL: -A los diez minutos, siempre terminamos conversando.

LB: -No recuerdo discusiones. Nos llevamos muy bien.

RL: -Hablo de discusiones cotidianas. Algunas hay.

-No discutan ahora por culpa de la pregunta...

LB: -Uno de nuestros secretos es que siempre tenemos cosas divertidas para hacer.

RL: -Vemos muchas series, somos maratónicos de Netflix.

LB: -Nos gusta armar una picada, tomarnos una cervecita. Siempre hay un plan.

RL: -Menos cuando hay fútbol, ahí me voy a ver el partido solo.

-Se los percibe muy enamorados, ¿cómo se mantiene el erotismo?

LB: -¡Raúl es tremendo! No me puedo cambiar donde él está porque me persigue. ¡Es fatal!

RL: -El otro día vimos una película con bastantes escenas de sexo, así que le dije: “No te quejes, me vas a tener que denunciar porque te voy a perseguir”.

Para mí el amor es Raúl Lavié. Vivo para él, es un hombre de otro planeta

-¿El deseo sexual no muere con los años?

RL: -¡En absoluto! A mi edad, el sexo se afianza más. Quizás deja de ser pasional, para convertir a la relación en algo más grato. Hay más confianza, ya no hay sospechas. Aparece el verdadero amor. Uno se aleja de lo atrapante de la pertenencia para disfrutar de la vida, de los nietos, de los paseos. A esta altura, el sexo es una gratificación, pero no es tan importante como a los treinta o a los cincuenta. Además, hay que saber cómo encararlo: conozco gente de mi edad que, cuando pasa una mujer cerca, la mira con ojos de treinta años. Hay que calmar determinadas cosas. Uno no pretende conquistar a una mujer de treinta, porque sería un degenerado.

LB: -¡Ni de cincuenta ni de sesenta! ¡No vas a conquistar a nadie!

RL: -Se pueden tener pensamientos, pero hay que ponerse en el lugar apropiado que corresponde a la edad. Una chica de treinta que sale con un hombre de ochenta, solo lo hace por interés. A esta edad, no se es atractivo, como hombre, para una mujer joven. ¡Y eso que todavía hay mujeres que me siguen cuando termino de cantar!

LB: -Cuando termina su show, las mujeres se le acercan y yo me corro, las dejo que lo disfruten por un rato.

RL: -No me puedo hacer el galán a esta altura.

LB: -Sos un galán.

-Un galán de ochenta años...

RL: -Bueno, sé que tengo un encanto natural.

-Raúl, se te ve muy joven, ¿cuál es la fórmula?

RL: -Trabajar es sentirse joven. No creo en la tercera edad, no me gusta esa definición. En la vida, no hay que aplacarse. Quiero decirles a los de mi edad que no hay que bajar los brazos jamás, no hay que entregarse. Yo sigo teniendo cuarenta años. Eso siento.

-¿Pensás en la muerte?

RL: -Pienso en la muerte como una cosa normal de la vida, inevitable. No hay que adelantarse a los acontecimientos sino prepararse. De hecho, no me imagino sin cantar, pero ya veré cuando no lo pueda hacer más. Mientras tanto, ¡viva la vida!

-Laura, ¿qué es el amor para vos?

LB: -Para mí el amor es Raúl Lavié. Vivo para él, es un hombre de otro planeta.

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