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Un nuevo intento para eliminar la boleta de papel

El Presidente confía en incluir cambios en el sistema de votación en la reunión con gobernadores
Jaime Rosemberg
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24 de octubre de 2017  

Lo anticipó el jefe de Gabinete, Marcos Peña , cuando aún no se habían contado los votos de todo el país. Y lo reafirmó el presidente Mauricio Macri ayer, en conferencia de prensa y con el triunfo electoral en el bolsillo.

La reforma política, y en especial el fin de la boleta papel en las próximas elecciones presidenciales, es uno de los principales y más cercanos objetivos que se propuso la Casa Rosada luego de recibir el respaldo de las urnas. Tanto que hay quienes en Balcarce 50 aseguran que el tema podría empezar a tratarse en la próxima reunión con los gobernadores, que el Gobierno proyecta para la semana que viene. La idea es, según contaron cerca del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, volver a debatir el proyecto de ley trabado en el Senado en las sesiones extraordinarias de febrero del año próximo.

"Está entre los temas que vamos a plantear a los gobernadores, toda la política tiene que ser más simple", dijo el Presidente, y la emprendió contra el sistema actual, "un sistema arcaico y espantoso que garantiza la trampa", se despachó.

Durante la primera conferencia de prensa al finalizar el comicio, en Costa Salguero, Peña también había sido claro. "Ojalá ésta sea la última elección con boleta papel", dijo el jefe de Gabinete, y aprovechó para responderle a Cristina Kirchner por sus "dudas" sobre la transparencia del comicio, dudas que no se transformaron en denuncias concretas una vez conocidos los resultados.

En el Gobierno piensan en varias opciones: la de máxima es la boleta única electrónica, impulsada por el Poder Ejecutivo el año pasado, que obtuvo la aprobación de la Cámara de Diputados y que naufragó a fines de 2016 por el rechazo de los senadores del PJ encabezados por Miguel Ángel Pichetto en acuerdo con los caciques provinciales peronistas.

Si esta posibilidad no avanzara, el Gobierno está dispuesto a analizar otras opciones para 2019: la boleta única, al modo de la que se utiliza en Santa Fe o agregada a un sistema de escaneo para impedir daños que invaliden los votos.

"La boleta única papel sería un avance, pero ya tiene veinte años de utilización y tiene fallas. De hecho, una marca de más en la boleta invalida la votación, con lo que se da lugar a las picardías de la política", expresaron cerca del jefe de Gabinete. Un sistema de escaneo de esas mismas boletas no bien se emite el voto, al estilo del que actualmente se utiliza en los consulados argentinos en el exterior, sería un "sistema factible", expresaron las fuentes.

"Queremos una reforma de fondo, porque creemos que el sistema actual es permeable al clientelismo. Puede ser cualquier opción más moderna, para que no haya que conseguir un ejército de fiscales cada vez que hay una elección", afirmaron a LA NACION en un despacho importante de la Casa Rosada. El ahorro para el Estado en el gasto que demanda la impresión de boletas separadas y la necesidad de una estructura para "cuidar" el sufragio están entre las prioridades de la iniciativa que impulsa el Poder Ejecutivo.

No se trataría sólo del cambio en el instrumento para la votación. Macri también quiere derogar "lo antes posible" la ley de lemas vigente en provincias como Formosa, Santa Cruz o Misiones, las tres gobernadas por el peronismo. En Balcarce 50 recuerdan que Alicia Kirchner llegó a la gobernación en 2015 gracias a los votos "prestados" por su antecesor Daniel Peralta, a pesar de que el radical Eduardo Costa había sido el más votado. La idea: evitar estas "deformaciones" del sistema, que en el Gobierno califican de "vergonzosas".

En la Casa Rosada aseguran que el resultado de las elecciones y el triunfo de Cambiemos en los distritos más importantes abren un escenario más favorable a la aprobación de una norma que, como lo aclaraba el texto aprobado en Diputados, incorpore "tecnología" al proceso de votación. Si bien en su momento 20 de los 24 gobernadores dieron su respaldo a la reforma, muchos legisladores no respondían a sus mandatos. "Va a haber un plafón mucho mayor para que el proyecto avance", confiaron cerca de Peña y Frigerio, a cargo de la convocatoria de los mandatarios provinciales.

Claro que en la Casa Rosada calculan que los mandatarios más refractarios a su gestión, como Gildo Insfrán (Formosa), Carlos Verna (La Pampa) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis), rechazarán los cambios. "Todos van a ser invitados", dijo el Presidente en una posterior y breve declaración.

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