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Otra ex locutora de Ari Paluch decidió hablar: "Sufrí acoso; desde comentarios verbales hasta un regalo inapropiado"

Federica Guibelalde habló de su experiencia con el conductor acusado de abuso sexual
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24 de octubre de 2017  • 13:12

Federica Guibelalde vive actualmente en Canadá, pero durante años fue locutora en la radio y trabajó con Ari Paluch en El Exprimidor, y en el marco de la denuncia que presentó la microfonista Ariana Charrúa contra el conductor por acoso sexual, decidió dar su testimonio. "No sufrí abuso, pero sí acoso por parte de Ari Paluch, desde comentarios verbales, hasta algún regalo inapropiado", dijo en diálogo con una panelista de Nosotros a la mañana, quien reveló que le costó mucho convencer a Federica de que hablara. En el mismo, manifestó su "solidaridad con Ariana Charrúa y el reconocimiento por la valentía de haberlo denunciado". "En lo personal, empecé a trabajar muy joven, recién recibida yo tuve que vivir mi propio tormento en el ámbito laboral porque las conductas machistas las asumíamos como normales”, dijo. "El motivo de este pequeño testimonio es acompañar la lucha por los derechos de la mujer, hoy como madre de cuatro nenas”, concluyó.

Este mensaje se suma al testimonio de Verónica Albanese, quien advirtió en una nota lo que le había pasado a Federica tras revelar su propia experiencia: fue despedida por Paluch por no aceptar sus avances. "No quería renunciar, pero a los cinco meses del embarazo él me decía ´seguí vistiéndote así, cuanto más provocativa mejor´ hasta que me fui con un jardinerito y me dijo ´no, ya está, sos una embarazada cualquiera no vengas más´. Obviamente le dije ´nunca ibas a lograr lo que vos querías conmigo, ni embarazada ni no embarazada´ y al toque puso otra chica que no era locutora ni nada, pero capaz le daba lo que él necesitaba (...) Cuando Ari me echa, Andy me dijo ´te venís a trabajar ya conmigo, no lo puedo entender´. Ellos estaban en la Metro y lo vivían".

Además, la locutora Paula Selesan, que habló hoy en Los Angeles de la mañana y contó: "Después de trabajar con Ari Paluch volvía todos los días llorando a casa”. "Tenía que entrar el estudio, dar la vueltita y sentarme sobre Paluch que tenía las piernas abiertas”, reveló.

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