Trapero, en el mundo femenino

El director de El clan comenzará a filmar La quietud, una historia en clave intimista que explorará el vínculo entre hermanas
Natalia Trzenko
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25 de octubre de 2017  

Bejo y Gusmán, hermanas en la ficción
Bejo y Gusmán, hermanas en la ficción Crédito: Matanza Cine

"Amo hacer cine. Quiero contar muchas historias en el tiempo que tengo", dice Pablo Trapero. Por si a alguien le quedaba alguna duda. Y lo cierto es que no queda ninguna. Desde la disruptiva y notable Mundo grúa, en 1999, hasta la premiada y taquillera El clan, de 2015, la carrera del director confirma esa pasión por hacer películas que ahora lo pondrá de nuevo a filmar en la Argentina, mientras su próximo proyecto avanza en Europa.

A fines de noviembre rodará La quietud, un relato íntimo sobre el vínculo entre dos hermanas, interpretadas por Martina Gusmán y Bérénice Bejo, la actriz francoargentina protagonista de El artista.

"Martina era jurado del Festival de Cannes y ahí la conocimos a Bérénice, que presentaba El artista. Vi lo mucho que se parecían físicamente y les dije que algún día las dirigiría interpretando a hermanas", recuerda Trapero. De aquella expresión hasta llegar a la filmación del reencuentro de las hermanas Mía y Eugenia, su madre, interpretada por Graciela Borges, bajo la mirada de los personajes que interpretarán el actor venezolano Edgar Ramírez y Joaquín Furriel, Trapero tuvo que coordinar agendas alrededor del mundo.

"Hace años que tengo un agente en los Estados Unidos que quiere que filme afuera y entre los varios proyectos en danza hay uno -la anunciada Thin Skinned Animal-, que se iba a empezar a rodar principios de 2017. Luego pasó para mitad de año y finalmente para 2018. Así que avancé con La quietud , detalla el director, que se encontró con que Gusmán y Bejo tenían disponibles los últimos meses del año para trabajar con él. Una ventana de oportunidad que se cerraría cuando la primera empezara a grabar la segunda temporada de El marginal y la segunda comenzara en enero una obra de teatro en Francia. La buena fortuna hizo que Ramírez, Furriel y Borges también pudieron acomodar sus calendarios para Trapero y una película que el director llama el lado B de El clan. Un proyecto intimista, centrado en los personajes y cuyo corazón será el vínculo entre las dos protagonistas y cómo su relación cruza también la relación con la generación de sus padres. Una trama que ocurre en el presente aunque termine revelando cuestiones no resueltas del pasado.

" La quietud, me parece, es un relato complementario de El clan. Si ahí exploraba la relación entre un padre y su hijo, acá se trata de ver cómo se desarrolla el vínculo entre dos hermanas y su madre. De lo que se esconde bajo la superficie, más allá de la aparente quietud del título, que es además el nombre de la estancia en la que transcurre gran parte de la acción", detalla el director en pleno aprendizaje del universo femenino que retratará en su nueva película.

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