La historia secreta de la renuncia de Gómez Centurión y su pase al Banco Nación

Fuente: Archivo
Hubo rumores y desementidas durante toda la tarde, pero finalmente el Gobierno lo oficializó; quién será su reemplazo
Mariano Obarrio
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24 de octubre de 2017  • 20:20

Luego de una tarde llena de rumores, marchas y contramarchas, el gobierno de Mauricio Macri informó oficialmente que le aceptó la renuncia a Juan José Gómez Centurión al cargo de director general de Aduanas y que pasará a ocupar la vicepresidencia del Banco Nación. En su lugar, lo reemplazará Diego Dávila, que hasta hoy era director general adjunto de la Aduana.

Un vocero del Presidente dijo a LA NACION que durante la tarde se había desmentido la versión porque "no se había hablado hasta ese momento". Pero agregó que todo se definió cuando el vicejefe de gabinete Mario Quintana llamó a Gómez Centurión para ofrecerle el segundo lugar en el Banco Nación, que preside Javier González Fraga.

"Gómez Centurión aceptó el nuevo cargo porque lo entendió como un ascenso jerárquico y es más acorde con su delicada situación de salud", señaló una alta fuente de la Casa Rosada. Sin embargo, el ahora ex titular de Aduana es militar, mayor retirado y ex veterano de Malvinas, sin experiencia en el mundo financiero ni bancario.

En coincidencia con esto, se supo que González Fraga removió al vicepresidente del Banco, Enrique Vaquie, y a otros dos directores, Luis María Ribaya y Alejandro Henke.

El sucesor en la Aduana

En ese contexto, lo más "natural" era ofrecerle la sucesión en la Aduana a Diego Dávila, que desde junio último era director adjunto del organismo que rige el comercio exterior. Dávila proviene del sector privado y hasta marzo último era Business Unit President de la empresa cervecera Quilmes. Macri lo convocó entonces y lo nombró subsecretario de Enlace Interministerial debajo del vicejefe de gabinete Mario Quintana.

En junio último, Macri firmó un decreto mediante el cual designó a Davila como director adjunto de la Aduana para desarrollar un plan desburocratizador. Davila había diseñado con Quintana un proyecto para desburocratizar varias áreas del Estado, como el Senasa y la Aduana.

Gomez Centurión, para entonces, tenía fuertes problemas de salud, y en la gestión diaria lo había reemplazado su segundo, Pedro Chapar. La designación de Dávila generó mucho ruido interno en la Aduana, por diversos desacuerdos entre el ex Quilmes y Chapar. La llegada de Dávila hacía presumir un proceso de reemplazo de Gómez Centurión.

Renuncia

La primera noticia de la renuncia se tuvo hoy a primera tarde. Las versiones daban cuenta de una reunión entre el director ejecutivo de la AFIP, Alberto Abad, Gomez Centurión y el propio Dávila.

Fue entonces cuando LA NACION adelantó el reemplazo de Dávila por Centurión, pero tanto estos como la Casa Rosada salieron a desmentir la información, que había sido suministrada por las más altas fuentes oficiales, aunque en estricta reserva.

"No renuncié a mi cargo, aquí estoy en la Aduana", dijo a LA NACION Centurión luego de los rumores y las confirmaciones extraoficiales. Sin embargo, no atendía los llamados para explicar el conflicto.

En el Gobierno aseguraron en un principio que el alejamiento sería por cansancio debido a la enfermedad, por la cual estuvo internado casi dos meses debido a una úlcera duodenal perforada. En aquel momento había tomado el mando de la Aduana Chapar y había comenzado el conflicto con Davila.

Otras fuentes de la Casa Rosada, sobre esa desmentida, señalaban: "Todo se está revisando. Es cierto que hay un conflicto". Otra fuente de directa llegada a Macri y al jefe del Gabinete, Marcos Peña, señalaba: "Es posible que vaya al Banco Nacion". Todo era confusión, idas y venidas.

"En la reunión entre Abad, Centurión y Davila no se habló de esto, ni de la renuncia", decían los voceros para explicar tanta incertidumbre. Todo se precipitó después cuando Quintana conversó con Centurión para ofrecerle la vicepresidencia del Banco Nación, con la venia de González Fraga.

"El tema hace varios días parecía resuelto", señalaron en la planta baja de la Casa Rosada. Se referían a la situación de Gómez Centurión, en relación con su recuperación de salud, que lo obligaba a bajar su actividad.

Fuentes del gabinete y del sector privado aseguraron que la situación en la Aduana era compleja porque convivían dos equipos del macrismo pero que estaban enfrentados entre sí.

Gómez Centurión delegaba muchas funciones en su segundo Pedro Chapar, que no tenía una buena relación con el director adjunto, Dávila. En ambos equipos se notan diferencias de gestión en el día a día.

En los últimos días, en la Casa Rosada Chapar y Davila intentaron limar asperezas en la gestión de los temas complejos de la Aduana. Con la venia de Macri, Peña y Quintana se acordó avanzar en una lista de problemas que luego no fueron resueltos.

"El problema no era Gómez Centurión, pero la gente de él, tenía problemas con Dávila en todas las cosas, pese a que era un hombre con la venia de Macri, Peña y Quintana. Juan José estaba alejado del día a día por su salud. El conflicto era con Pedro Chapar y sus segundos Mariano Ferreiros y Nicolas Ribas, entre otros", dijo a LA NACION una fuente del sector privado muy interiorizada de la vida interna de la Aduana.

En la Casa Rosada no supieron informar hoy si Chapar continuará en el cargo que ocupa o dará un paso al igual que su padrino, Gómez Centurión.

En el ámbito del comercio exterior y de los despachantes de Aduana, aseguran que Dávila no es un experto en temas aduaneros, pero lo rescatan como un ejecutivo muy capaz y honesto, dos cualidades no menores a la hora de enfrentar a ciertos sectores en la Aduana, un organismo donde están enquistadas muchas "mafias" a las que Macri se propuso erradicar en la última campaña electoral.

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