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Resucita la costa de Cataluña

Un estudio de arquitectos liderado por el argentino Ricardo Flores y la catalana Eva Prats se adjudicó el concurso de anteproyectos para la recuperación de la localidad industrial y marinera del Medievo español Vilanova i la Geltrú
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10 de junio de 1998  

El andariego que recorre la ruta que separa la ciudad de Barcelona de la romántica Tarragona, en Cataluña, España, y desea detenerse a disfrutar de las soleadas playas de la región podrá degustar platos típicos al amparo de una iglesia gótica mientras su mirada se pierde en el delineado que, a lo lejos, dibuja la silueta de un castillo románico contra el azulino mar Mediterráneo.

Demorarse en alguno de los tantos bares y terrazas a 48 kilómetros de la cosmopolita capital, en la localidad de Vilanova i la Geltrú, para saborear un Xató -ensalada de escarola, bacalao, atún y anchoas aderezada con salsa de almendras, ajo y pimientos- o un pescado fresco, traído desde el puerto pesquero, puede ser una experiencia inolvidable.

Vecina a la famosa playa de Sitges, Vilanova i la Geltrú, capital de la zona conocida como Costa del Garraf, es el producto de la unión de dos poblaciones independientes con más de seiscientos años de historia.

Una de ellas nació alrededor del viejo castillo de La Geltrú, restaurado a principios de siglo, sólido ejemplo de la construcción gótica catalana.

Sin embargo, el casco antiguo de esta localidad industrial y marinera posee un marcado retraso en lo que a crecimiento y ordenamiento urbano se refiere.

Vilanova i la Geltrú, como el resto de las ciudades costeras de la Cataluña, ostenta un gran paseo de mar, una costanera obra del mentado Ensanche que, si bien representa una de sus mayores atracciones, deja a los antiguos núcleos fundacionales aislados desde el punto de vista comercial y turístico.

El valor de algunas de sus edificaciones, el carácter y la escala del espacio público hacen de esta zona un lugar de gran interés en la actualidad, y por tal motivo se ha realizado, en marzo de este año, un concurso de anteproyectos para su recuperación.

Los ganadores, el estudio liderado por el joven arquitecto argentino radicado en Barcelona, Ricardo Flores, y la catalana Eva Prats, con la colaboración de Frank Stahl, Caterina Anastasia y Soledad Revuelto, comentaron a La Nacion : "La propuesta consiste en una secuencia de pequeñas intervenciones estratégicas. De este modo, el proyecto se integra al tejido ya consolidado y, al mismo tiempo, pone de manifiesto la complejidad y riqueza del antiguo sector originado en el urbanismo medieval".

El espacio público



La intención del grupo fue trabajar en la revalorización del espacio público característico de las poblaciones feudales e intervenir para mejorar y actualizar sus conocidos atributos, poniéndolo al servicio del turismo y la habitación.

"Para el diseño de las nuevas edificaciones, tanto de viviendas como de equipamiento urbano, se consideró una serie de factores exteriores tales como aumentar la cantidad de luz que ingresa en las calles, facilitar los recorridos pedestres, es decir, en el plano de las veredas coordinando formalmente tanto las secciones de las construcciones como el trazado de las calles", explicó el arquitecto Flores.

Precisamente, la propuesta se apoya en la creación de espacios intermedios que permiten articular, dentro del área del proyecto, los espacios existentes con los nuevos y, fuera de la extensión del casco antiguo, la integración de éste con las áreas vecinas de la ciudad.

"A grandes rasgos, concebimos una sucesión de espacios de escala más bien pequeña con elaboradas visuales y funciones específicas, para provocar una continuidad que hoy, en muchos casos, no existe o está interrumpida", agregaron los proyectistas.

El plan de rehabilitación del espacio público del centro histórico de Vilanova i la Geltrú trabaja a dos puntas. Por un lado, pretende conseguir una conexión del centro histórico con áreas más activas de la ciudad y, por el otro, intenta recuperar la calidad espacial del espacio intermedio por medio de la gradación de las diferencias entre lo estrictamente público y lo privado.

En cuanto a las nuevas edificaciones, el propósito es que éstas adopten formas solícitas que participen de la conformación del espacio urbano.

Las volumetrías que resultan de la aplicación de los criterios antes mencionados, siempre en el nivel de definición de un anteproyecto, son novedosas y con cierto grado de desestructuración : "Las visuales que ofrecen las calles se continuarán en altura integrando los remates de las construcciones. Una plaza armada en el segundo o tercer nivel con respecto a la calle ofrecerá vistas originales desde las viviendas y participará de una extensión de las visuales en un piso superior", sintetizaron.

Las viviendas

El plan de rehabilitación del casco antiguo de Vilanova i la Geltrú fue concebido según los más modernos conceptos en materia de recuperación urbana y patrimonial.

En efecto, la operatoria pretende reproducir en este sector degradado la diversidad y el dinamismo que caracterizan a los barrios arraigados de las ciudades.

No se trata de restaurar el centro histórico para que actúe únicamente como contenedor cultural y de atracción turística, sino de llevar hasta allí las funciones de habitación e intercambio típicas de los conglomerados urbanos consolidados.

"La pretensión es que la creación de viviendas capte la afluencia de un grupo de población joven. Además, en esta zona, la oferta habitacional es escasa en comparación con el resto de la ciudad", agregaron.

Muchas construcciones se encuentran en muy mal estado, lo que plantea la necesidad de una serie de actuaciones para sustituir lo ruinoso, siempre dentro de la trama existente.

Las parcelas que serán intervenidas son, en su mayoría, de pequeñas dimensiones, motivo por el cual las nuevas construcciones proporcionarán viviendas de uno o dos dormitorios.

"No elaboramos propuestas habitacionales que puedan ser consideradas como respuestas genéricas o tipológicas aplicables a otros casos. Más bien se trata de soluciones específicas para cada situación en particular, en puntos especiales y sin alterar el tejido antiguo de la ciudad", resumieron Ricardo Flores y Eva Prats.

Por Mónica Garmendia

Los "chicos" de Miralles

Ricardo Flores nació en Buenos Aires en 1965. Obtuvo el título de arquitecto en la Facultad de Diseño y Urbanismo y, luego de haber hecho sus primeras armas en varios estudios porteños y de trabajar como asistente de Diseño V en la cátedra de Alberto Varas, emigró a España. Una vez allí, continuó sus estudios alternando los cursos de doctorado en la Escola Técnica Superior d´Arquitectura de Barcelona con su trabajo en el estudio de Enric Miralles en el que, desde 1993 hasta el presente, se desempeña como colaborador.

Fue en el bufete de Miralles donde conoció a Eva Prats, de 33 años, natural de Barcelona, arquitecta recibida en 1992 en la Escola Técnica Superior d´Arquitectura (Etsab) que, entre otros galardones, fue distinguida en 1995 con el primer premio en el concurso internacional Europan.

Además, Prats es autora junto a Enric Miralles de: Cómo acotar un croissant, artículo aparecido en la revista El Croquis, número 49-50; La ciutat oberta, para el catálogo de la exposición Barcelona Contemporánia y otros textos de interés.

Juntos fundaron el año último su estudio independiente y en marzo de este año ganaron el primer premio en el concurso de anteproyectos para el Plan Espacial de Rehabilitación del Casco Antiguo de Vilanova i la Geltrú, que se presenta en este número.

Dos escalas para un parque

En la actualidad, el equipo de los arquitectos Ricardo Flores y Eva Prats, con la colaboración de Frank Stahl, está abocado a la realización de un parque en la ciudad de Barcelona, conocido como Jardines de Can Fabra.

El solar, un terrain vague, formaba parte de la antigua locación de la Industria Textil de Fabra i Coats, en el barrio de Sant Andreu.

El diseño considera dos escalas distintas de intervención que reflejan la situación existente en el barrio: la gran escala representada por las fábricas y la pequeña por las viviendas obreras.

Una plantación de árboles altos, chopos, y una rampa laberinto que conduce al paseante hasta el centro del parque dará respuesta al gran volumen industrial.

Un jardín con juegos infantiles, bancos y árboles bajos, asumirá la escala menor y, al mismo tiempo, creará diversas líneas de protección.

El proyecto se completa con una redefinición de los bordes del predio y utiliza los restos de un viejo muro industrial para crear otro paseo con pérgolas y glorietas.

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