Una noche con David Lynch: meditación trascendental, música y guiños a Twin Peaks

Lynch, en streaming Crédito: Patricio Pidal/AFV

El director de cine y televisión compartió ayer una charla vía streaming con sus seguidores en Niceto Club, a beneficio de su fundación; hubo bandas en vivo

2 de noviembre de 2017  • 12:11

Ruido a Skype. La pantalla seguía negra. Sólo unas letras rojas anunciaban el evento. Arriba del escenario contaron que lo acababan de despertar. Que estaba durmiendo en un hotel de Francia, donde filma. En Buenos Aires faltaban unos minutos para las 20.30; allá, era pasada la medianoche. Aclararon que él prefirió hacer el streaming bien informal, con su propio iPhone.

Y recortado por el formato de un celular que lo tomaba desde abajo, camisa blanca de vestir abotonada hasta arriba, saco negro, y el jopo blanco peinado hacia atrás –podía tratarse de una versión sin corbata del mismísimo agente del FBI Gordon Cole– apareció David Lynch . “Buenas noches, Argentina”, dijo. Y las 300 personas que se acercaron ayer a Niceto Club lo ovacionaron tal como si el director de cine hubiera estado ahí sobre el escenario.

Pero Lynch no había llegado vía streaming para hablar de su obra, sino de su otra pasión: la meditación trascendental, esa que practica desde 1973 y lo ayudó a “adentrarse en aguas más profundas”, clave para su trabajo en el cine y la pintura, y que promueve a través de su fundación. Germán Martina, director de la Fundación David Lynch en América latina y la Argentina, explicó enseguida la dinámica de #BAsaludaDAVIDLYNCH: el músico Kevin Johansen le haría cinco preguntas y, después de la charla, llegarían las bandas.

“Cada ser humano podría tener más inteligencia, más creatividad, más felicidad, más amor, más energía, más poder y más paz. Y la buena noticia es que todas estas cualidades existen dentro de cada uno de los seres humanos. Es muy hermoso, pero perdimos contacto con este sentimiento. Y la meditación trascendental es la llave que abre la puerta a estos tesoros”, respondió Lynch, a la primera pregunta.

La previa al evento había tenido la impronta del artista: un par de semanas atrás, empezó a circular un enigmático video donde se lo ve al director de cine haciéndole gestos con las manos a un mono. Mirando a cámara, con ruidos distorsionados de fondo, “el Mono Blanco”, como se autodenominó, se presentó como el intérprete y mensajero de Lynch: “Hola, Argentina. Hola, Buenos Aires. Los veré el 1º de noviembre en Niceto. Espero verlos allí. Que tengan el día más maravilloso. Con felicidad. Como una mañana soleada de sábado con pájaros cantando”. Nada más.

Pero ayer el halo de misterio se diluyó enseguida. No hubo proyecciones del estilo, y el video del anuncio lo pasaron al principio, pero sin sonido. A excepción de una pregunta del público sobre la última temporada de Twin Peaks , toda la charla con Lynch giró en torno a esta práctica. Por ejemplo, a cómo influye en el proceso creativo, tema del que el creador de Mulholland Drive y El hombre elefante se ha ocupado en el libro Atrapa el pez dorado. Meditación, conciencia y creatividad. “Cada ser humano es una fuente de consciencia, y la meditación trascendental como técnica potencia esas cualidades. Nos enseña a cómo bucear en esa consciencia y ayuda a elevar los procesos creativos”, dijo ayer.

El primer evento de este estilo, siempre a beneficio de la fundación, fue en el Radio City Music Hall de Nueva York, en 2009, con Paul McCartney y Ringo Starr entre los artistas invitados. Desde aquel momento se hacen en diferentes ciudades, todos los años.

Lynch contó cómo resultó la experiencia de enseñarle meditación trascendental a veteranos de guerra para que pudieran cortar con el estrés postraumático, pesadillas que trascendían la noche y les duraban 24 horas. También narró una anécdota de cómo les cambió la vida aprender esta técnica en la escuela a una pandilla de chicos de una zona muy complicada de los Estados Unidos.

El enigma Jeffries

La pregunta del público que cerró la charla fue por qué es importante Buenos Aires en el quinto capítulo de la tercera temporada, ese que cierra con una vista aérea de la 9 de Julio y un suceso extraño adentro de un cuarto. Lynch respondió: “Hay un personaje, Phillip Jeffries, interpretado por el gran, gran David Bowie , que visitó la Argentina en la película Fire Walk with Me (precuela de la serie). Y a Jeffries le pasan ciertas cosas en la Argentina… Él es la razón.” El personaje de Bowie continúa en la historia de la serie más allá de la desaparición física del músico de un modo muy particular y tiene un rol decisivo en lo que hasta ahora es el final de la historia del agente Dale Cooper y Laura Palmer.

Lynch se despidió del público con el mensaje de que todos tienen un tesoro en sí mismos, y que experimentarlo con meditación trascendental hace la vida genial. “Vayan y aprendan esta técnica. Lleven luz a ustedes y empiecen a disfrutar verdaderamente la vida. Todo lo mejor para ustedes y ¡hurra por la Argentina!”

El streaming duró 20 minutos. Kevin Johansen se quedó en el escenario, sumó a sus músicos, y aprovechó a homenajear Bowie con su versión de "Modern Love". Lo mismo haría Richard Coleman con "Héroes". Luego estuvieron Maxi Prietto y Santiago Moraes de Los Espíritus, pero por separado, cada uno con dos canciones de sus propios proyectos, y también tocaron Diego Frenkel y Autobahn 73.

La noche la cerró Pola Harlow & Doppelgangers, que hacen tributos a la música de las creaciones de David Lynch. Ayer, fue puro homenaje a Twin Peaks. Desde el vestuario, donde hubo guiños a varios de los personajes de la serie (una campera de béisbol típica de preparatoria, un parche en el ojo como usaba Nadine). Imágenes en pantalla de la serie. Y la música, donde el público que se quedó hasta el final pudo disfrutar de la clásica apertura de Angelo Badalamenti, y un cover de "Shadow", la canción de Chromatics con la que cierra el primer capítulo de la última temporada. Sin dudas, lo más lynchesco de la noche, más allá del mismísimo Lynch.