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En Buenos Aires, Emilio Ambasz ultimó detalles del Polo Cultural Sur

El edificio, en San Telmo, incluirá los museos del Cine y de Arte Moderno
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15 de agosto de 2001  

El domingo último, el arquitecto argentino Emilio Ambasz, que reside alternativamente entre Nueva York y Bolonia, concluyó una intensa estada de trabajo en Buenos Aires. La visita tuvo por objetivo ajustar los planos de la que será su primera obra en el país: el Polo Cultural Sur, que reunirá en un mismo edificio las sedes de los museos del Cine (MC) y de Arte Moderno (Mamba). Pero también significó una señal clara de que, tras numerosas postergaciones, el inicio de la construcción no está muy lejano. Ambasz se arriesga a decir que se concretará en octubre próximo.

"Los planos no estaban muy acordes con lo que yo había pensado -reveló a La Nación -, así que el Gobierno de la Ciudad (GCBA) me pidió que viniera a poner todo en orden. Con un grupo de arquitectos hemos rectificado y, francamente, mejorado el proyecto."

"La parte más modificada fue el MC, ya que había una idea anterior de que compartiera su sede con una escuela de restauración y la Dirección General de Museos. Habían reducido el número de salas, y algunas de ellas las habían colocado en el sótano, lo cual crea problemas de emergencia. Así que las pusimos de nuevo en la planta baja. Ahora, el MC va a tener tres pisos para exhibiciones", detalla.

"El Mamba, en cambio, no se alteró tanto porque, con Laura Buccellato, se sentía que había un claro director", asegura Ambasz, que no obstante celebra la participación del nuevo director del MC, David Blaustein, en el análisis de las necesidades del futuro edificio.

Todavía, sin embargo, hay un asunto central no resuelto: el destino del archivo fílmico, un material altamente inflamable. "Quise ponerlo en el techo, de modo que, en caso de incendio, las llamas se vayan para arriba -explica, a la vez que sugiere una opción más segura-. Preferiría tenerlo fuera del edificio, a unos cuantos kilómetros. Se está tratando de encontrar un lugar donde poner no sólo las películas, sino también las escenografías, vestidos, fotografías, afiches y demás, que requieren talleres de restauración."

"El Mamba está diseñado para que funcione verdaderamente como un museo de arte contemporáneo. Las salas serán espacios neutrales, con capacidad técnica para proveer al artista. Las dos salas existentes ya de algún modo la reúnen; la nueva tendrá una altura mayor, y gran cantidad de aparatos en el cielo raso", agrega.

Por el momento, ambos museos operarán por separado, pero se previó la posibilidad de crear un lobby común, de modo que haya un único sistema de seguridad, venta de tickets, etcétera. Además, argumenta Ambasz: "La gente que va al MC no tendría que esperar en un corredor, sino en una sala de exposiciones".

Junto con la construcción de tres auditorios -incluida la ampliación del mayor de ellos, que compartirán ambos museos-, Ambasz ha tenido en cuenta un clásico entre clásicos: el patio de esculturas. Y a falta de uno en la planta baja -entre el Mamba y la autopista-, ha concebido otro en la terraza.

Las dos caras del proyecto

A pesar de los cambios, el concepto general del proyecto queda intacto. Ambasz destaca una cualidad para él esencial: "Ambos museos tendrán la misión de ser el primer ejemplo de inversión en San Temo, lo que irradiará confianza en la gente del barrio".

Para el exterior, se diseñaron dos fachadas en nítido contraste: la que mira al Norte es básicamente la de la vieja tabacalera Piccardo, pero ampliada hacia la esquina de San Juan y Defensa por un lado, y unos metros hacia el Este, por el otro. "Se quitarán las ventanas -detalla el arquitecto- y se construirá una pared de seguridad casi dos metros hacia adentro. Este interespacio permitirá poner máquinas de aire acondicionado, humidificación, etcétera, y también árboles y plantas trepadoras que darán sombra. La idea es evocar la noción de zaguán, de patio, de balcón de San Telmo."

Un sofisticado aparato, además, proveerá de agua fría pulverizada a las plantas, creando un arco iris. "Así que del edificio va a salir esta ligerísima nube, que dará la idea de que quizás adentro están los nuevos sacerdotes y que éste es el templo", ríe Ambasz.

Sobre la fachada sur se proyectarán imágenes que cambian lentamente. "Habrá, así, una cara histórica, que mira hacia atrás, y otra del futuro, evanescente, que mira hacia adelante".

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