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Rosario: un nuevo centro municipal

Para consolidar un sector de la ciudad
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15 de agosto de 2001  

Con el slogan Descentralizar para crecer , la Municipalidad de Rosario -con el sólido impulso de su intendente, doctor Hermes Binner- desarrolla desde hace varios años una tarea conducente a consolidar el funcionamiento de los seis distritos que conforman el tejido urbano de la ciudad.

Las sedes administrativas de cada centro de distrito recibe el nombre de Centro Municipal de Distrito (CMD). El primero en ponerse en funciones fue el CMD del Distrito Norte, situado en una hermosa residencia que fue restaurada y adaptada para su nuevo uso: Villa Hortensia. El segundo fue un edificio especialmente diseñado por el arquitecto Mario Corea Aiello para el Distrito Oeste. Para el Distrito Sur, la Municipalidad encomendó el proyecto al arquitecto portugués Alvaro Siza, incorporando así la primera obra que dicho creador proyectó en este continente. En el caso del Distrito Centro, que utiliza como base el conjunto de la antigua estación Rosario Central, se convocó al arquitecto colombiano Laureano Forero, con el que colaboró en el proyecto el arquitecto Luis J. Grossman, en calidad de asociado. Los edificios de los distritos Norte y Oeste están en pleno funcionamiento; el Sur, en proceso de construcción muy adelantado, el del Centro se encuentra en la etapa de licitación.

Anteproyecto ganador

A fines de junio último, se entregó el primer premio del Concurso Distrital de Anteproyectos para el Centro Municipal Distrito Noroeste , certamen que fue organizado por el Colegio de Arquitectos Distrito 2 de Rosario. El llamado se realizó a doble vuelta, y fueron jurados, por los participantes, el arquitecto Rafael Iglesia; por Fadea (Federación Argentina de Entidades de Arquitectos), el arquitecto Eduardo Castellitti; el arquitecto Roberto Pasquali, por el Colegio de Arquitectos de Rosario; por la Municipalidad de Rosario, su secretario de Planeamiento, arquitecto Daniel Vidal, y el licenciado Horacio Ghirardi, director del Programa de Descentralización y Modernización.

Se otorgó el primer premio al trabajo firmado, en la primera vuelta, por los arquitectos Mauro Grivarello Bernabé y Sebastián Bechis, y el doctor Osmar Bechis. En la segunda vuelta, el equipo de proyecto se formó con los dos arquitectos y Esteban Bechis y Julieta Novello. Colaboraron Bruno y Franco Bechis, Silvio Vacca, Franco Aliseri y Pablo Akerman, y fueron asesores los ingenieros Sergio Faci y Javier Vinzia.

El territorio de esta sección urbana abarca casi la cuarta parte de la superficie de Rosario ciudad, y su población alcanza a 150.000 habitantes, lo que lo hace el tercero en ese orden después de los distritos Centro y Sur, pero con menor densidad.

Con ese perfil, los autores adoptaron las dos escalas que presenta el entorno. Los cuerpos de mayor altura (el área cultural) se asocian con construcciones cercanas. En cambio, sobre la calle Junín, el edificio se resuelve en planta baja, con una silueta adecuada a una arteria comparativamente más angosta.

Señalan los arquitectos que la resolución en peine posibilita una clara distribución programática, ya que cada tira aloja en su cabeza sectores por destacar en el conjunto, con ingresos desde el interior y el exterior.

El proyecto privilegia la presencia de numerosos árboles, incluso en los patios interiores formados por el peine de la planta. Estas aberturas alargadas practicadas en la volumetría del conjunto, con la ya aludida presencia vegetal, permiten una buena iluminación natural y vistas gratificantes para el personal y los usuarios.

Y fue una decisión de los arquitectos materializar un edificio sólido que transmitiera austeridad y sencillez, como imagen significativa de un gobierno local que se comunica con los vecinos.

Descentralizar para crecer

Por Luis J. Grossman

Cuando el gobierno de Rosario asumió la idea de la descentralización, lo hizo como una política de Estado a escala municipal. Así me lo manifestó el licenciado Horacio Ghirardi, director general del Programa de Descentralización y Modernización de la Municipalidad rosarina.

Porque la descentralización encarada en Rosario sintetiza, a la vez, modernización administrativa, reconversión urbana, animación cultural y participación comunitaria, por citar algunas de las acciones que gravitan en la consolidación del tejido social rosarino. Sin embargo, el programa en marcha (que ya tiene dos centros en función, uno en terminación, otro en proceso de licitación, otro elegido mediante un concurso y el último a proyectar por César Pelli) se propone también entregar al paisaje urbano de la ciudad una serie de arquitecturas significativas.

Dice Ghirardi que, pese a que todos son similares en su esquema funcional, los Centros Municipales de Distrito (CMD) difieren en su diseño, condicionado a veces por edificaciones existentes, en otros casos por la fuerza del entorno, y seguramente en todos, por la impronta de cada proyectista. Por otra parte, los CMD son punto de partida de una serie de obras de infraestructura en cada localización, como apertura de calles y avenidas, reconversión de asentamientos irregulares o habilitación de nuevos espacios verdes.

Cuando se abre un CMD, se aporta energía al desarrollo de zonas y se motoriza una importante actividad comercial, cultural y comunitaria. Que son, en definitiva, algunas de las metas que se impuso Rosario al poner en marcha este plan.

Obstinada fidelidad a un programa

La decisión de poner en marcha la descentralización municipal fue adoptada por el intendente Binner en los últimos días de 1995, y una de las metas fijadas en ese entonces se proponía afrontar el siglo XXI con un municipio eficiente y participativo, en un programa que aunaba las nociones de descentralización y modernización.

Los datos disponibles indican que, todos los días, son más de dos mil personas las que acuden a cada uno de los Centros Municipales de Distrito (CMD) habilitados. Esto sucede para realizar las más diversas gestiones, participar en reuniones sociales y culturales o formar parte de algún equipo de trabajo.

Y esto -subrayan tanto el doctor Hermes Binner como el licenciado Horacio Ghirardi- habla a las claras de un proceso vivo, dinámico y en pleno desarrollo.

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