En Chubut, nueva sede judicial

Tras el concurso, se concretará el proyecto de los Tribunales y el parque público de Comodoro Rivadavia
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1 de agosto de 2001  

Las sedes para los poderes públicos han sido tema de varios concursos en los últimos meses. En todos ellos participaron y obtuvieron premio o mención, los arquitectos Miguel Baudizzone y Jorge Lestard. Ganadores ahora, junto con los arquitectos Paula Lestard, Federico Kelly y Hernán Maldonado, Adrián Donozo y Antonio Ledesma como asociados, del primer premio del Concurso Nacional de Anteproyectos para el complejo edilicio judicial y parque público en Comodoro Rivadavia , sus propuestas fueron seleccionadas en tres convocatorias anteriores en menos de un año. En la sede del gobierno de Córdoba y los Tribunales de San Martín, Mendoza, recibieron el segundo premio, mientras que en el de La Pampa, obtuvieron una mención. En este caso su trabajo fue seleccionado entre los 63 presentados.

"Viajamos a Comodoro Rivadavia a palpar el clima de la ciudad, la forma de construcción, los problemas -señalan Miguel Baudizzone y Jorge Lestard, en charla con La Nación -. El tema de los vientos es básico: si bien figura en las bases, otra cosa es sentirlo." El predio, de 8 hectáreas, está en el centro nuevo de Comodoro, a 100 m del mar.

"De entrada vimos como tema esencial de proyecto el parque.", dicen los autores. Y esto los llevó a proyectar una superficie neta para el parque, volcando el edificio sobre el borde de la avenida Figueroa Alcorta, en relación con el centro. Este tratamiento les valió las felicitaciones del ex intendente que había donado las tierras para este complejo, cuya preocupación acerca de cómo quedaría el parque donde antes había otro espacio verde se disipó al ver la propuesta.

Para responder al momento actual de transformación de la Justicia, se planteó así un edificio muy transformable y simple, de losas muy flexibles, que resolvieran el problema actual, pero fueran fáciles de adaptarse a sucesivos momentos de cambio del programa.

"Siempre hemos tratado de hacer edificios que se adaptaran a los problemas específicos de cada tema -dice Baudizzone-. En este caso, había dos: los del tribunal -flexibilidad, movimientos separados de detenidos, jueces y público, separación entre áreas internas de funcionamiento y de público-, y los del parque, un lugar de mucho viento, con pendiente y una serie de características especiales. Las experiencias anteriores sirven, pero el punto clave cuando se diseña es tratar de descubrir qué es lo particular de cada caso. Y en éste, lo particular es la conjunción de ambas cosas. Por eso, el edificio es un pórtico, una puerta al parque, de modo tal que no se pueda imaginar el parque sin el edificio, mientras que éste se enriquece con el parque. Es una complementación de ambas partes."

Se accede al espacio verde por debajo del edificio. Se organizó una explanada que cruza el predio con superficies de exposición de la flora patagónica con carácter didáctico. Desde esta traza parten senderos transversales que generan la geometría básica del parque. Sobre una medianera fabril hacia el Sur, se ubicó el playón deportivo. Como remate y límite sobre la ruta 3, se pensó en una feria de artesanos con anfiteatro hacia el parque y vista al mar.

El edificio, de generación lineal, plantea la faja de oficinas hacia el Norte y la calle de acceso sobre el parque, con las circulaciones de público con quiebres que contienen escaleras y ascensores. Todo el movimiento de público se ubica sobre el parque. Proyectado en dos niveles, se prevé un crecimiento en un segundo piso.

"Nos interesó, en un clima duro, frío y ventoso, hacer un edificio muy sólido y bastante cerrado." Como contrapunto, en la circulación de público en el piso superior se proyectaron ventanas cenitales. El auditorio, pieza exenta, protege el acceso de los vientos del Oeste.

Este complejo y su parque están destinados a ser un centro de desarrollo para el área. Y, aparentemente, no tardará demasiado dado que, comentan los autores, "la etapa de proyecto debe estar terminada en el verano para licitar la obra en marzo".

Los jurados y el equipo premiado

El jurado estuvo integrado por la arquitecta Stella Maris Ariaudo (Gobierno de Chubut), el doctor Fernando S. Royer (Superior Tribunal de Justicia de Chubut), los arquitectos Adolfo Albanesi (Fadea), Horacio Baliero (SCA, participantes), Graciela Galli (Sociedad de Arquitectos de Comodoro Rivadavia), Sandra Cristiani (Municipalidad de Comodoro Rivadavia) y Adrián Brancós (Asociación de Magistrados de Chubut). Fue asesora la arquitecta Patricia Chinni.

Acompañaron a los ganadores del primer premio, como colaboradores, los arquitectos Victoria Taravella, Susana Nulman, Andrea Lestard, Eugenia Gelso Moure y los señores Ignacio Gojzman, Brian Bernardis, Cecilia Katz, Paula Gamba, Luciano Altamirano, Pablo Feldman, Leila Melina Dávila, Guillermina Oliver, Eugenia García Bouza, Florencia Bemmi, Silvina Aguirre, Leslie Zanardi, Young Joon Lee, Alberto Sanrame, Valeria Francesci, Denise Dubovne y el arquitecto Diego Dubovne.

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